El contacto sin exigencias entre 4 y 7 veces por semana se vinculó con un mayor interés de los caballos por las personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una encuesta internacional, realizada entre junio de 2023 y febrero de 2024 entre propietarios de 2.767 caballos, concluyó que las prácticas cotidianas de cuidado y el vínculo con el animal pueden moldear su personalidad.

El estudio fue dirigido por la investigadora Océane Liehrmann, de la Universidad de Turku y la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas. El trabajo evaluó cómo la convivencia, el contacto con las personas, la monta y los cambios de hogar se asocian con conductas descritas por sus cuidadores.

La investigación, publicada en la revista Royal Society Open Science, reunió cuestionarios en finés, francés e inglés. Los participantes evaluaron 52 afirmaciones, pero descartaron una porque una quinta parte no supo responder si el animal protegía a otros.

Los caballos que convivieron más de 10 años con el mismo dueño registraron más interés por los humanos que los que habían llegado al hogar durante el año anterior (Magnific)

Los resultados no establecen que una práctica concreta cause por sí sola un cambio de carácter. Sin embargo, muestran patrones entre las decisiones de cuidado y 4 rasgos evaluados: interés por las personas, atención, sociabilidad con otros equinos y neuroticismo, un término usado para agrupar conductas de ansiedad, miedo, inseguridad y excitación.

El contacto sin exigencias

Los 1.624 caballos cuyos responsables pasaban tiempo con ellos sin pedirles ninguna tarea entre 4 y 7 veces por semana obtuvieron puntuaciones 10,3% superiores en interés por las personas frente a aquellos que rara vez recibían ese tipo de interacción.

La diferencia fue de 4% respecto de los animales que la tenían 1 o 2 veces a la semana. La práctica incluía acciones sencillas, como acariciar al corcel, ofrecerle una golosina o permanecer junto a él en el corral sin entrenarlo.

Una encuesta internacional sobre 2.767 caballos concluyó que las prácticas de cuidado y el vínculo con las personas se asocian con su personalidad (Magnific)

La investigadora también planteó la opción de sacarlos de su establo o corral para que paste en un lugar seguro. Según explicó, estas visitas consisten en compartir tiempo con el caballo sin pedirle ejercicios ni tareas de entrenamiento, la clave es repetir esos momentos con regularidad para que los incorpore a su rutina.

El tiempo de convivencia con una misma persona mostró una asociación parecida. Los ejemplares que habían permanecido más de 10 años con el mismo dueño registraron un nivel de interés por los humanos 12,3% superior al de los que habían llegado a ese hogar durante el año anterior.

Un compañero bastó para acercar la sociabilidad a la de una manada

El estudio también examinó el tipo de convivencia. De los organismos analizados, 407 vivían solos, 852 tenían un solo compañero y 1.508 formaban parte de una manada. Los alojados en grupo registraron una puntuación 4,2% mayor en sociabilidad con otros equinos que los mantenidos sin compañía.

El estudio publicado en Royal Society Open Science evaluó en los caballos el interés por las personas, la atención, la sociabilidad con otros equinos y el neuroticismo (Magnific)

Tener un único compañero produjo un resultado cercano: la calificación fue 3,5% superior a la de los individuos que estaban solos. La diferencia entre quienes vivían en pareja y quienes estaban integrados en una manada no fue estadísticamente significativa.

Los autores señalaron que los caballos en estado salvaje son animales de presa que viven en grupos estables y recorren entre 9 y 16 kilómetros al día. La domesticación, en cambio, deja en manos de las personas decisiones como el tamaño del grupo con el que convivirá cada ejemplar.

Aun así, el cuestionario no permite determinar si el aislamiento reduce la sociabilidad o si los propietarios separan a los ejemplares que presentan más dificultades para relacionarse.

La monta frecuente se asoció con mayor atención

La raza y el sexo influyeron en las respuestas de la encuesta, con más ansiedad en los caballos de sangre caliente, los ponis y los machos castrados (Magnific)

Los animales montados entre 4 y 7 días por semana fueron descritos como más atentos que aquellos que nunca eran montados, los demasiado jóvenes para hacerlo y los ya retirados. Los que se montaban con poca frecuencia obtuvieron, además, un valor 4% más alto en la escala de ansiedad que los trabajados con regularidad.

Sin embargo, los investigadores advirtieron que esa relación admite más de una explicación. Los jinetes pueden preferir caballos que ya responden mejor a sus indicaciones, por lo que no es posible atribuir el resultado únicamente al ejercicio.

Hay 3 prácticas que no presentaron asociación con ninguno de los rasgos: el trabajo desde el suelo, montar con bocado —una pieza metálica que se coloca en la boca del ejemplar para guiarlo mediante las riendas— o sin él, y el tiempo de pastoreo.

La monta frecuente entre 4 y 7 días por semana se relacionó con mayor atención en los caballos que nunca eran montados o eran montados con poca frecuencia (Magnific)

La raza y el sexo también surgieron en las respuestas: los individuos de sangre caliente, seleccionados para el deporte y una respuesta rápida, alcanzaron el valor más alto en ansiedad, 7,8% por encima de los animales de tiro. Los ponis superaron a estos últimos en 5%. Los machos castrados encabezaron tanto la escala de ansiedad como la de interés por las personas.

El seguimiento a largo plazo, una tarea pendiente

Más de la mitad de los animales, 1.485, había tenido varios propietarios antes de llegar al hogar de la persona que completó el formulario. Los comprados directamente a su criador obtuvieron 3,4% más en interés por las personas y cerca de 1,9% más en atención que ese grupo.

En 2022, Liehrmann diseñó un estudio publicado en la revista científica Applied Animal Behaviour Science en el que se detectó que aquellos caballos que pasaron por distintas ventas mostraban una tendencia mayor a responder con temor extremo frente a situaciones nuevas.

Los experimentos consistían tanto en hacerlos transitar por suelos desconocidos como en someterlos al contacto con un peluche de unicornio.

El estudio sobre caballos advirtió que la encuesta se basó en la percepción de los dueños y reclamó un seguimiento a largo plazo para aclarar cómo influyen los cambios de hogar y el cuidado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Liehrmann afirmó que los equinos pueden cambiar de hogar más de 10 veces durante su vida y sostuvo: “Debemos ser pacientes con ellos y darles tiempo para que se adapten cuando lleguen a un nuevo hogar”.

La encuesta fue anónima y se basó en la percepción de cada dueño. Por ello, la especialista afirmó que “para comprender realmente qué influye en qué, necesitaríamos otro tipo de estudio, que hiciera un seguimiento de los caballos y sus dueños durante un período más prolongado”.

Lo que quedó fuera del alcance del estudio fue la oportunidad de presenciar el proceso mediante el cual un ejemplar se ajustaba al pasar de su grupo anterior al nuevo. Para poder aclarar ese interrogante, se necesitaría documentar, durante varios años, tanto a los caballos como a quienes los poseen.