El intendente Fernando Espinoza junto a estudiantes de la escuela de música

Entre stands de editoriales, auditorios, visitas escolares y actividades para chicos y adultos, la Feria Municipal del Libro de La Matanza, que hoy llega a su último día, volvió a ocupar el espacio público con la intención de que los libros sigan circulando y que la lectura encuentre lugares de encuentro por fuera de la escuela, la biblioteca o la intimidad de una casa.

La feria llegó este año a su 19ª edición y, según datos del municipio, en cada convocatoria es visitada por más de 500 mil personas. En esta ocasión participaron alrededor de 120 editoriales, además de instituciones educativas, universidades y organizaciones culturales, en una programación que, con entrada libre y gratuita, se extendió hasta hoy, 21 de septiembre.

La cantidad importa, aunque no alcanza para explicar lo que ocurre durante esos días. Mientras los jardines y las escuelas llegan con sus docentes, las familias recorren los stands, los jóvenes se acercan a una charla o buscan información sobre una carrera universitaria y los lectores aprovechan los descuentos para comprar libros. Banco Provincia, por ejemplo, ofrece beneficios de hasta el 40 por ciento a través de Cuenta DNI en los espacios adheridos.

Fernando Espinoza, Silvina Gvirtz y el equipo del CUID --Centro Universitario de la Innovación de La Matanza

Dentro de esa convivencia, la dimensión educativa ocupa un lugar importante. El Centro Universitario de la Innovación (CUDI) y la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) participan con espacios propios, desde los cuales presentan su oferta académica a muchos de los estudiantes que recorren la Feria. Según la información difundida por la organización, entre ambas instituciones el distrito reúne alrededor de 100 mil estudiantes universitarios.

La presencia de las universidades, sin embargo, no se limita a la promoción de carreras, porque introduce dentro de una feria del libro una pregunta más amplia acerca de qué ocurre después de la escuela y qué posibilidades de formación encuentran los jóvenes cerca de donde viven. Esa cuestión aparece también en la presentación del futuro Polo Científico y Tecnológico, cuya apertura está prevista para 2027 y que reunirá a universidades, organismos científicos y empresas vinculadas con áreas como inteligencia artificial, biotecnología e industria 4.0. De acuerdo con el municipio, el proyecto prevé la creación de más de 10 mil puestos de trabajo.

La programación cultural, mientras tanto, se distribuyó entre distintos auditorios y combinó presentaciones de libros, conversaciones, espectáculos y propuestas para las infancias. Por esta edición pasaron, entre otros, Alejandro Dolina, Pedro Saborido, Reynaldo Sietecase, Esteban Lamothe, Alejandro Bercovich y Luana Pascual, mientras que el auditorio dedicado a María Elena Walsh concentró narraciones, lecturas y actividades pensadas especialmente para los más chicos.

Tango en la Feria con el reclamo de la soberanía argentina en Malvinas

También hubo espacios que ampliaron el recorrido hacia otros temas de la historia y de la vida del distrito. Uno de ellos estuvo dedicado a Malvinas y contó con la participación de veteranos, excombatientes y familiares, que ofrecieron charlas a estudiantes y visitantes. La Matanza envió 711 jóvenes a la guerra de 1982; 25 de ellos no regresaron.

Ese cruce entre generaciones, que se produce casi naturalmente a medida que avanza el recorrido, es una de las particularidades de una feria de estas dimensiones. Los chicos que llegan con la escuela comparten durante unas horas el mismo espacio con estudiantes universitarios, lectores adultos, escritores, músicos y artistas; a ellos se suman los coros y las orquestas infantiles y juveniles que participan de la programación.

El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, destacó precisamente esa presencia al señalar que catorce orquestas y coros de chicos de distintas localidades forman parte del encuentro. “El acceso a la cultura es para todas y todos y el arte es una ventana hacia el encuentro y la creatividad”, afirmó.

120 editoriales dijeron presente en la Feria

Por su parte, la secretaria de Cultura municipal, Silvia Francese, eligió una frase que, más allá del contexto institucional en el que fue pronunciada, toca uno de los asuntos que atraviesan la Feria: “Hoy elegir estar entre libros es un acto de muchísima convicción”.

Una feria del libro no resuelve por sí sola las desigualdades de acceso a la cultura ni garantiza que alguien se convierta en lector. Pero puede hacer algo más concreto y, quizá por eso mismo, más significativo: poner los libros al alcance, generar una ocasión para detenerse y reunir, durante algunos días, a personas que llegaron hasta allí por motivos diferentes.

Dos adolescentes miran el video del CUDI

En San Justo, ese encuentro sucede en una plaza que, durante diez días, se llena de libros, estudiantes, familias y conversaciones. Cuando la Feria cierre hoy sus puertas, quedará, sin embargo, una escena: la lectura, que tantas veces parece quedar relegada a una práctica privada o escolar, todavía puede ocupar un lugar visible en la vida pública.