Un equipo del CONICET y la UNC obtuvo un financiamiento internacional de US$645.000 para crear una sala de alta complejidad destinada al estudio de ADN antiguo. El proyecto permitirá realizar en Argentina análisis que actualmente dependen de laboratorios del exterior.


Córdoba tendrá el primer laboratorio del país dedicado exclusivamente a estudios de paleogenómica, una infraestructura científica de alta complejidad que permitirá analizar ADN antiguo sin necesidad de enviar las muestras a laboratorios de Europa o Estados Unidos.

El proyecto es liderado por Rodrigo Nores, investigador del CONICET en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR, CONICET-UNC) y docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

La iniciativa fue una de las 12 seleccionadas en todo el mundo por la Fundación Wellcome dentro de los Genomics in Context Awards y recibirá un financiamiento de US$645.000.

Los fondos permitirán construir la primera sala limpia del país destinada exclusivamente a estudios paleogenómicos, equipada con tecnología para procesar y resguardar muestras de ADN antiguo bajo estándares internacionales.

Actualmente, buena parte de ese trabajo debe realizarse mediante colaboraciones con centros científicos del exterior debido a que la Argentina no cuenta con la infraestructura necesaria para completar localmente todo el proceso.

Qué estudia la paleogenómica

La paleogenómica permite recuperar y analizar material genético conservado en restos antiguos para reconstruir aspectos de la historia biológica de las poblaciones.

A través del ADN es posible estudiar, entre otras cuestiones, movimientos migratorios, relaciones de parentesco, cambios demográficos y continuidades entre poblaciones que habitaron una región en diferentes períodos.

También puede utilizarse para investigar enfermedades del pasado mediante la reconstrucción de genomas antiguos de virus y bacterias y analizar cómo determinados agentes infecciosos se relacionaron con cambios ambientales y sociales.

El equipo cordobés ya participó de investigaciones que aportaron nuevos conocimientos sobre la historia genética de las poblaciones del centro de la Argentina, además de estudios sobre enfermedades antiguas como la lepra y la sífilis.

La posibilidad de disponer de un laboratorio propio permitirá ahora avanzar con esos trabajos íntegramente en el país.

Un estudio sobre antiguos habitantes de Córdoba

El primer proyecto previsto para la nueva infraestructura estará centrado en aproximadamente 50 personas que habitaron en el pasado el actual territorio cordobés.

La investigación comprende más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales provenientes de más de 30 sitios arqueológicos.

A partir del análisis genómico, los científicos buscarán reconstruir procesos migratorios, estructuras de parentesco biológico y continuidades temporales entre las poblaciones originarias de la región.

El trabajo se desarrollará junto al Consejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la Provincia de Córdoba, que representa a más de 20 comunidades.

También contempla la participación y supervisión de comunidades Comechingón, Sanavirón y Ranquel, tanto en los aspectos éticos vinculados con el tratamiento de los restos como en la interpretación de los resultados.

“Se trata de hacer ciencia de una manera más abierta y éticamente responsable, escuchando sus inquietudes, consensuando los pasos a seguir y compartiendo los resultados de lo que vamos descubriendo sobre la historia poblacional de la región”, explicó Nores.

De enviar muestras al exterior a completar los estudios en Argentina

Hasta ahora, las investigaciones sobre ADN antiguo realizadas por el equipo cordobés requirieron de alianzas internacionales para procesar muestras y realizar secuenciamientos genómicos.

La creación de la nueva sala permitirá conservar y analizar ese patrimonio en el país y desarrollar todo el ciclo de investigación desde Argentina.

Para Nores, disponer de esa capacidad implica pasar de un esquema dependiente de datos generados en el exterior a otro en el que los científicos locales puedan definir y desarrollar su propia agenda de investigación.

“En términos prácticos, esto es dar un paso real hacia la soberanía científica: significa tener la capacidad de liderar nuestra propia agenda y completar todo el ciclo de la investigación paleogenómica íntegramente en Argentina”, señaló.

El objetivo tampoco se limita a los proyectos del grupo del IDACOR. La intención es que el laboratorio se convierta progresivamente en un espacio de referencia para otros equipos científicos argentinos y sudamericanos que trabajan con muestras arqueológicas.

La primera etapa del financiamiento, correspondiente a un proyecto previsto inicialmente por dos años, comenzará en enero de 2027.

Según informó CONICET Córdoba, se espera que el nuevo laboratorio pueda comenzar a funcionar durante el segundo semestre del próximo año.

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