Creíamos que el vino protegía nuestra salud. El problema es que quizá confundíamos la copa con la compañía

Durante años, el vino ha ocupado un lugar peculiar en las conversaciones sobre si de verdad es bueno o no para nuestra salud. Se ha hablado de sus polifenoles, de sus supuestos beneficios cardiovasculares y de los estudios que lo relacionan con una mayor longevidad, pero ahora se apunta a que la vida social que lo suele acompañar es lo que de verdad puede estar ayudando. 

Tener una buena vida social sí que se relaciona con vivir más, como apunta un estudio publicado en PLoS Medicina que reunió a más de 300.000 participantes. Aquí sus autores encontraron que las personas con relaciones sociales más fuertes tenían una mayor probabilidad de vivir más tiempo. Y la asociación se mantenía incluso teniendo en cuenta factores como la edad, el sexo o el estado de salud inicial. 

Pero en el sentido contrario, la ciencia también ha visto que mantenerse aislado y en soledad aumenta el riesgo de mortalidad. En otras palabras, hay una base científica bastante sólida para decir que el aislamiento social es un factor relevante para la salud y que mantener vínculos sociales se asocia con mejores resultados a largo plazo.

Ni China ha logrado salvar a la industria del vino de su gran crisis. El mundo nunca había bebido tan poco desde 1957
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