Crimen de Hilda Zoia en Córdoba: liberaron a Cristian Ríos tras permanecer 18 meses en prisión
Luego de permanecer un año y medio detenido en la cárcel de Bouwer por el homicidio de Hilda Luisa Zoia (79), ocurrido en Oncativo en agosto de 2024, Cristian Ríos recuperó la libertad. La medida se concretó luego de que la Justicia anulara la elevación a juicio y la Fiscalía General resolviera apar

Luego de permanecer un año y medio detenido en la cárcel de Bouwer por el homicidio de Hilda Luisa Zoia (79), ocurrido en Oncativo en agosto de 2024, Cristian Ríos recuperó la libertad. La medida se concretó luego de que la Justicia anulara la elevación a juicio y la Fiscalía General resolviera apartar a la fiscal de instrucción de Río Segundo, Patricia Baulies.
Pese a haber salido del penal, Ríos continúa imputado junto a su esposa, Romina Paola Ledesma, quien cumple prisión domiciliaria, mientras el expediente regresa a la fase de instrucción bajo la órbita del fiscal Diego Martín Fernández.
En diálogo con Ahora Noticias, por SRT Media, Ríos dijo: "La noche que ocurre el crimen, la madrugada del 24 de agosto, era mi cumpleaños. Hilda cumplía un día después, el 25".
El hombre detalló la rutina familiar desarrollada entre el viernes 23 y el sábado 24 de agosto: "Ese día, el viernes salgo a trabajar, busco a una de mis hijas hija y la traigo a mi casa a la noche. Después de las 12 estamos ahí en mi domicilio, me saludan, me regalan unas cosas normales... Esa noche estuvimos en mi casa porque al otro día nos levantamos a la mañana, fuimos a hacer compras al súper y después yo me fui a jugar al fútbol".
Respecto a cómo tomó conocimiento de lo sucedido en la vivienda colindante, recordó: "Me entero cerca de las 3 de la tarde cuando mi mujer me llama y me comenta lo que había pasado con Hilda. El hijo le había dicho que Hilda se había caído de la cama y que se había golpeado la cabeza, que había fallecido".
LAS PRIMERAS ACTUACIONES Y LA SITUACIÓN DE SU ESPOSA
Ríos describió los procedimientos policiales iniciales que derivaron en la aprehensión de su esposa, Romina Paola Ledesma: "Cuando llego a mi casa a la tarde, mi mujer estaba declarando en la policía ese sábado. Estuvo hasta las 12 de la noche más o menos. El domingo fue igual, apenas nos levantamos vino la policía nuevamente a buscarla y la llevaron a declarar de nuevo".
Asimismo, desmintió que Ledesma fuera empleada doméstica de la víctima y enfatizó la relación vecinal que mantenían: "La primera que quedó detenida fue ella, porque decían que era la empleada doméstica. Ella realmente no era la empleada doméstica, ella le ayudaba a doña Hilda porque doña Hilda estaba sola, no tenía quién la ayudara, quién le limpiara ni quién le diera una mano. Doña Hilda era muy buena vecina, no tengo nada que decir en contra de ninguno porque no tienen la culpa de las cosas que pasaron".
LA NULIDAD DEL JUICIO Y EL PERITAJE DE ADN
La causa, que había sido elevada a juicio bajo la carátula de homicidio calificado criminis causae, se frenó en las vísperas del inicio del debate con jurados populares en la Cámara 6ª del Crimen de Córdoba. La nulidad se produjo por una falla formal en la notificación del sobreseimiento de un tercer involucrado, Emilio Ezequiel Ybañez.
El giro definitivo en la investigación ocurrió a partir de las pruebas suplementarias solicitadas por la defensa. Un peritaje genético sobre el cuerpo de la víctima -estudio que no se había ejecutado durante la instrucción inicial- reveló la presencia de material biológico perteneciente a Ybañez en un 99,9%, con rastros en las uñas de la víctima, sangre y semen.
Ybañez, un trabajador temporario con domicilio colindante al de la víctima, había confesado el crimen al comienzo de la instrucción describiendo el ataque, pero posteriormente modificó su versión. Pese al hallazgo del ADN, la fiscal Baulies consideró verosímil su último relato y solicitó su sobreseimiento, dirigiendo la acusación hacia el matrimonio Ríos-Ledesma.
LA POSTURA DE LA DEFENSA Y LA SITUACIÓN PROCESAL
La hipótesis fiscal sostenía que Ríos y Ledesma habían obligado a Ybañez a ingresar a la vivienda a punta de pistola para dejar marcas genéticas en el cuerpo de la jubilada una vez fallecida. Sin embargo, los peritajes científicos no hallaron rastros de ADN, huellas ni elementos biológicos de la pareja en la escena del crimen.
Asimismo, la defensa cuestionó una pericia odontológica sobre una marca de mordida que incriminaba a Ledesma, al señalar que la mujer utiliza prótesis dentales completas y que los estudios independientes descartaron coincidencias con la lesión.
Tras la nulidad declarada por la Cámara Sexta del Crimen y el apartamiento de Baulies por falta de objetividad funcional, la defensa solicitó la desvinculación definitiva y la libertad absoluta de los dos acusados originarios. Por su parte, la reapertura de la imputación sobre Ybañez reviste complejidad técnica debido a la figura del sobreseimiento previo, medida que deberá reevaluar la nueva fiscalía a cargo de Fernández.



