
La autopsia al cuerpo de Alfredo Wiebel (48), el empresario hotelero y piloto de automovilismo asesinado el último viernes en Puerto Iguazú, reveló un dato clave para la investigación: recibió cinco disparos efectuados con una pistola calibre 9 milímetros, según confirmaron fuentes judiciales a Infobae.
Esas mismas fuentes indicaron que el resultado de la pericia cobra especial relevancia porque el calibre coincide con el de la Glock que fue secuestrada en la casa de Ángel Ramón Zalazar, el exsuegro de la víctima y principal sospechoso del crimen.
El arma fue hallada el sábado durante un allanamiento realizado en la vivienda de Zalazar, ubicada sobre la calle Félix de Azara. En el procedimiento, los investigadores también secuestraron prendas de vestir que serán sometidas a peritajes.
El hombre de 82 años —sobre quien pesa una orden formal de detención dispuesta en el marco de la investigación por el homicidio de su exyerno— continúa internado luego de haber sufrido un preinfarto y permanece bajo custodia policial. Por ese motivo, el juez Martín Brites, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, todavía no pudo ser indagado.
“La audiencia se realizará una vez que los médicos determinen que está en condiciones de recibir el alta médica”, confió a este medio una alta fuente del caso.

El crimen y las hipótesis
Wiebel fue encontrado muerto cerca de las 11.15 del viernes 11 de septiembre en un local en construcción ubicado en la zona de las avenidas República Argentina y Pancho Ramírez, en la Zona Industrial de Puerto Iguazú.
Tras un llamado al 911, efectivos policiales llegaron al lugar y encontraron al empresario tendido en el suelo y sin signos vitales. Su cuerpo fue trasladado posteriormente a la morgue judicial de Posadas para la realización de la autopsia que ahora permitió establecer que recibió un total de cinco disparos.
Desde las primeras horas de la investigación, las sospechas se concentraron sobre su exsuegro. De acuerdo con la reconstrucción inicial del caso, luego del crimen el hombre habría abandonado el lugar a bordo de una camioneta Toyota SW4.

Horas después, cerca de las 16.30, fue localizado en una clínica privada de Puerto Iguazú, donde ingresó para recibir atención médica. Desde entonces permanece internado y bajo custodia.
Al día siguiente, los investigadores allanaron su vivienda y encontraron la Glock 9 milímetros. El calibre del arma coincide con el determinado a partir de la autopsia.
Por el momento, la investigación no tiene una hipótesis firme sobre el móvil del asesinato, según indicaron fuentes judiciales a Infobae.
Entre las líneas que se analizan aparecen posibles diferencias económicas y financieras entre Wiebel y su exsuegro, aunque por ahora no hay elementos suficientes para sostener esa hipótesis como la principal.
Además del vínculo familiar, ambos compartían actividades comerciales: el empresario era socio del estudio aduanero Echeverría y Asociados, encabezado por Zalazar. En ese marco, se investigan eventuales desacuerdos relacionados con negocios, inversiones o cuestiones patrimoniales que podrían haber deteriorado la relación entre ambos.

Wiebel se había separado hacía aproximadamente seis meses de la hija de Zalazar, con quien tenía dos hijos. Tras la separación, el empresario habría iniciado una nueva relación sentimental en Puerto Iguazú. Por ahora, tampoco está establecido si esa situación tuvo alguna vinculación con el crimen.
La víctima era conocida en Misiones por su actividad empresarial y también por su vínculo con el automovilismo. Junto a su hermano administraba la franquicia de restobares Holy y estaba al frente del Z Hotel Boutique Iguazú.
Además, había desarrollado durante años una carrera como piloto. Había competido en el rally provincial, el TC 4000 Misionero y el Procar 4000, una categoría de alcance nacional donde participó en la Clase B.




