
Hoy domingo por la mañana, la jurisdicción de La Matanza cerró su peor semana en materia de asesinatos en la historia reciente. “Hubo ocho casos en siete días”, asegura una altísima fuente oficial en diálogo con Infobae, que no puede ocultar su fastidio: “Nunca vimos algo así”. El número podría ser aún mayor: en un hospital de la zona, un sospechoso que recibió un disparo en la cabeza en una presunta disputa narco en González Catán podría morir en las próximas horas, un caso que investiga el fiscal Adrián Arribas de la UFI Descentralizada N°2.
Así, entre entraderas, asaltos motochorros y batallas a tiros por el negocio de la droga, la zona más violenta del país engrosa su estadística. Supera ampliamente a Rosario, que, según fuentes oficiales, contó nueves muertes violentas en dos meses, entre julio y agosto.
Hoy domingo por la mañana, el crimen número ocho de la semana matancera ocurrió en Ciudad Evita, investigado por el fiscal Diego Rulli de la UFI de Homicidios local.
Fue un asalto. La víctima del robo fue, otra vez, una oficial de la Policía de la Ciudad, una mujer de 33 años, el blanco de un asalto motochorro. El delincuente muerto fue identificado como Franco Alegre, de 23 años.
El hecho ocurrió sobre Camino de Cintura, a la altura del puente Mendeville. La oficial circulaba a bordo de su moto Yamaha. Dos sospechosos la abordaron para robarle y le quitaron las llaves de ignición. La policía se identificó y disparó con su Beretta reglamentaria; Alegre murió con las llaves en la mano. La fiscalía ya cuenta con el número de teléfono de la madre del ladrón muerto.

Hubo dos muertes violentas ayer sábado, que requirieron la intervención de la UFI de Homicidios matancera, que operan con sus tres fiscales más allá del límite. En un hecho todavía confuso, dos sospechosos abrieron fuego contra el personal de la Comisaría de Ciudad Evita. Uno sobrevivió. El otro perdió la vida tras ser internado en el Hospital Ballestrini.
El otro hecho del sábado ocurrió en Virrey del Pino, la zona caliente de esta semana en cuanto a homicidios, investigado por la Comisaría Sur 3° de la Bonaerense. Un hombre de 26 años identificado como Ángel Bueno terminó muerto con un tiro en el cráneo en el cruce de las calles 7 y Amado Nervo. El posible motivo de su muerte: una riña barrial.
Te roban la bicicleta y después te matan a tiros
El viernes último, otro crimen ocurrió en Villa Dorrego, donde Candela Urquiza, de 14 años, fue asesinada en el fuego cruzado de dos bandas narco, en un caso manchado por sospechas de encubrimiento policial. Esta vez, todo apunta a una venganza barrial, con dos pistoleros que atacaron a tiros un lavadero en el cruce de Zaraza y Donizetti. Juan Manuel Oviedo, de 36 años, murió con un tiro en la cabeza.
Hubo un sobreviviente del ataque. Ese sobreviviente declaró en la causa investigada por el fiscal Rulli. Lo que dijo es aterrador. Según fuentes del caso, el hombre había sufrido un robo de una bicicleta en el lavadero. Entonces, fue a reclamar a un barrio cercano. Luego, vino la represalia.
El jueves por la tarde, Dos delincuentes a bordo de un Volkswagen Polo Azul abordaron a un sargento de la Policía Federal para robarle el auto. El sargento se identificó como policía, tomó su arma reglamentaria y disparó. Uno de los ladrones quedó gravemente herido. Junto a su cómplice, escapó. No lo hizo dentro del Polo: una cámara de seguridad, cuyo video ilustra esta nota, lo muestra a bordo del capot del vehículo.
Poco después, la Policía Bonaerense recibió la alerta de la Unidad de Pronta Atención N°18, sobre la Ruta N°3. Allí, descubrieron que un remisero trasladó al delincuente herido, con una bala en la cabeza. El propio remisero estaba allí: declaró que cinco hombres lo rodearon y cargaron al ladrón malherido dentro de su auto para que lo llevara a una sala. Los médicos intentaron operar al delincuente, que murió en el lugar. Poco después, fue identificado como Thiago Sebastián Pereyra, oriundo de Guernica. Tenía 18 años.




