Muchas veces, el baño suele ser uno de los momentos más estresantes para los perros, y cuando aumentan las temperaturas, los dueños deciden aumentar la frecuencia. En este marco, la veterinaria Cristina González recomendó una preparación adecuada para hacerlo más llevadero.

El agua, la superficie resbaladiza de la bañera o el ruido del secador suelen ser factores que incomodan a estos animales. Por eso, el uso de refuerzos positivos pueden hacer que la higiene sea mucho más aliviador para los perros.

Cómo preparar a tu perro para el baño y reducir el estrés

González recomienda enseñar a los perros a tolerar el baño de manera gradual y en etapas muy cortas. El primer paso es familiarizarlos con el ambiente del baño, permitiendo que pasen tiempo ahí, jueguen o reciban caricias mientras el agua corre, pero sin mojarlos. Una cosa es el sonido del agua, por otro lado está el entrar en la ducha, el sentir el agua en las patitas, el esperar mientras se enjabona. “Tenemos que hacérselo lo más fácil posible y en tandas muy cortas”, mencionó la profesional.

La profesional recomendó familiarizar al perro con el baño. (Foto: Adobe Stock)
La profesional recomendó familiarizar al perro con el baño. (Foto: Adobe Stock)

Luego, se puede trabajar la aproximación a la bañera o la ducha, utilizando una escalera para que suban y bajen con facilidad. Una vez dentro, las alfombras antideslizantes son aliadas clave para evitar que resbalen y se asusten.

El secado, otro momento crítico para las mascotas

“Y luego la otra parte importantísima es la del secado. Se puede secar con secador o con toalla, pero el secador hace un ruido tremendo; además, ellos escuchan mucho más que nosotros y si le pones el ruido con el aire caliente y potente en la cara, eso ya es pesadilla”, afirma González.

Es importante acostumbrarlo para evitar el estrés. (Foto: AdobeStock)
Es importante acostumbrarlo para evitar el estrés. (Foto: AdobeStock)

En este sentido, aconsejó acostumbrarlos poco a poco, por ejemplo, usando el secador a distancia mientras el animal juega o mastica algo, y luego acercándolo gradualmente a zonas menos sensibles como los cuartos traseros.

En todos los casos, la clave es avanzar de a poco y nunca forzar la situación, para que el perro no asocie el baño con miedo o incomodidad.

¿Con qué frecuencia hay que bañar a un perro?

La frecuencia ideal depende del tipo de perro, su actividad y la higiene diaria que reciba. Según González, para un perro promedio que sale a la calle y a veces va a la montaña, basta con bañarlo una vez cada dos o tres meses, siempre que se lo cepille regularmente y se limpien sus patas tras cada paseo.

La especialista recomienda elegir productos de calidad, de uso veterinario y evitar fragancias fuertes, ya que el olfato de los perros es mucho más sensible que el de las personas. Lo ideal es optar por productos neutros y que no resulten molestos para la mascota.