Más allá de ser uno de los actores con mayor trayectoria y reconocimiento de Hollywood, Morgan Freeman también se dedica al cuidado del medioambiente. En ese sentido, en 2014 comenzó una iniciativa particular: transformar su enorme rancho en un refugio para las abejas.
El proyecto se llevó adelante en una propiedad ubicada en Mississippi, Estados Unidos. El terreno cuenta con una superficie de 50 hectáreas, que equivalen, aproximadamente, a 500.000 metros cuadrados.
Cómo Morgan Freeman transformó su rancho en un refugio para abejas
De acuerdo con lo que contó en una entrevista en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, el proyecto comenzó cuando el actor tenía 77 años. En aquel entonces, decidió trasladar 26 colmenas de abejas desde Arkansas hasta su propiedad en Mississippi.

Una vez instaladas, Freeman las alimentó personalmente con agua azucarada para facilitar su adaptación al nuevo entorno. El actor también sumó plantas capaces de proporcionarles néctar y polen, como árboles de magnolia, lavanda y tréboles.
A diferencia de la apicultura destinada a la comercialización de miel, el objetivo del actor era proteger a las abejas. Por este motivo, decidió no recolectarla ni intervenir constantemente en las colmenas, para permitir que los insectos utilizaran sus reservas para alimentarse y mantener sus colonias.
“Hay un esfuerzo conjunto para devolver las abejas al planeta”, aseguró Freeman en aquella entrevista. Además, contó que se acercaba a los insectos sin utilizar un traje protector y que, hasta ese momento, nunca había recibido una picadura.
Por qué son importantes las abejas para el ambiente
Al ser polinizadoras, las abejas cumplen un rol fundamental para el ecosistema. Estos insectos se desplazan entre las flores, transportan el polen y permiten que numerosas plantas puedan reproducirse, producir frutos y generar distintas semillas.
Como si fuera poco, su presencia beneficia al ecosistema del rancho, ya que una mayor polinización favorece el crecimiento de la vegetación y genera alimento y refugio para las distintas especies que pueden habitar el terreno.

De esta manera, con el traslado de 26 colmenas a una propiedad de 500.000 metros cuadrados, Freeman transformó su rancho en un espacio favorable para el desarrollo y la vida de las abejas. Con la incorporación de árboles y flores, sumada a la decisión de no recolectar la miel producida, favoreció el cuidado de estos insectos.




