Cambios en el sistema de refrigeración, motor y diseño de fabricación son algunos de los pilares en tecnología . (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance tecnológico que tienen los vehículos va más allá del tamaño de las pantallas, la combinación de energías para ponerse en marcha, los sistemas de seguridad, chips y autonomía. El progreso continuo es algo que ha estado presente desde el nacimiento de la industria y los modelos deportivos mantienen esa esencia de desarrollo mecánico y de diseño.

Este tipo de mejoras tecnológicas apuntan a un tipo de conductor amante de la velocidad, la competencia y que quiere vivir la deportividad en la cotidianidad. Una sensación que es evidentemente diferente al estar al frente del volante de un vehículo que acelera de 0 a 100 km/h en segundos, principalmente por el poder que tiene el piloto en cada detalle del auto.

Normalmente, las aplicaciones generan un sensación de tecnología, pero lo mecánico también está viviendo un cambio tecnológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son las diferencias tecnológicas entre un auto ‘normal’ y uno deportivo

Más allá de la diferencia de potencia entre un vehículo de uso convencional y uno deportivo, todo el concepto detrás de su diseño y funcionamiento está pensado bajo otro tipo de lineamientos de tecnología.

Por ejemplo, Toyota recientemente lanzó la versión 2027 del GR Yaris, un modelo actualizado de su deportivo con cambios en el sistema de refrigeración, motor y diseño de fabricación.

Este auto está pensado para que el centro sea el piloto y al subirnos en él fue evidente notar que todo apunta al conductor, para que tenga a la mano el control de cada aspecto del auto. Una sensación muy diferente a la de un carro convencional que expande sus características por todo el habitáculo con pantallas grandes, botones en el techo, mandos alejados del volante...

Esto desde el diseño interno. Ya en los avances mecánicos, otra diferencia es el sistema de refrigeración. Este nuevo modelo, por ejemplo, cuenta con un sistema llamado Spray Water Intercooler en el que el conductor puede enviar un spray de agua que permite mantener la eficiencia y evitar el sobrecalentamiento, un contexto normal en los autos deportivos que elevan continuamente su temperatura mientras entregan cada vez más potencia y velocidad.

Otra diferencia son los modos de conducción. Aunque los carros ‘normales’ cuentan con sistemas de tracción que se adaptan al manejo de la ciudad o el campo, aquí el sistema de tracción está pensado en la eficiencia competitiva. Por eso existe un modo trail y otro adaptable, en los que, por ejemplo, el GR Yaris 2027 permite variar el porcentaje de tracción en las cuatro ruedas para una conducción más dinámica. Todo en manos del conductor.

A estos apartados se suman diferencias de diseño como el peso del vehículo, la altura del suelo, el espacio interno para la comodidad del conductor y la suspensión.

Cómo cambia la sensación de conducción entre un vehículo ‘normal’ y uno deportivo

Aunque la acción termina siendo la misma: manos en el volante, pies en los pedales, vista al frente y sentidos alerta. Hay un mundo de diferencias entre estar al frente de un auto deportivo y uno convencional.

El Yaris 2027, Supra y un Yaris híbrido. Con los dos primeros el poder y la velocidad tienen un mayor punto de control por el diseño del vehículo y todo lo que el conductor puede personalizar para buscar la experiencia que desea tener: modos, comodidad y rendimiento. Son autos que piden mayor atención para los cambios de marcha, la sensibilidad del freno y la precisión en los giros.

En el caso del híbrido, es como un punto medio entre lo deportivo y lo convencional. Al ser automático el centro está en la gestión de la velocidad y los giros. Porque el vehículo responde a lo demás de manera autónoma y se asemeja más a la experiencia de un carro de ciudad típico, añadiendo mayor poder de velocidad y dinámica.

Pero en general con los tres, los puntos diferenciales son el torque, la necesidad de prestar atención a los cambios de marcha y la adaptación a los giros, especialmente con la inclinación del carro y la manera en que entra y sale de cada curva.