Cuando la corriente del Golfo se despegue de Hatteras empezará la cuenta atrás: 25 años hasta que Europa cambie de clima

Hay un sitio en Carolina del Norte donde la AMOC se separa de la costa y se adentra en las aguas abiertas del océano Atlántico. Visto desde la superficie no tiene nada de particular: playas de blanca, algún muelle de madera, casas pintorescas alzadas sobre largos pilares de madera, caballos salvajes y un faro bicolor. 

Hatteras es, no obstante, un sitio importante. 

Y es que del punto exacto en el que la AMOC se separa de la costa depende un equilibrio complejísimo que decide cómo es la vida a este lado del Atlántico. 

¿A qué me estoy refiriendo exactamente cuando hablo de AMOC? La "circulación de retorno meridional del Atlántico" ('Atlantic Meridional Overturning Circulation') es, en términos generales, el ramal del Atlántico norte de la circulación termohalina. 

Dado que el sol no calienta al mar igual en todos los sitios y que los flujos de agua dulce llegan al océano por puntos muy concreto, la circulación termohalina se constituye en el mecanismo básico por el que los océanos equilibran las diferencias de temperatura y salinidad.

Llevamos años hablando del colapso de la AMOC. Un equipo acaba de descubrir que es más resistente de lo que creíamos
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