El régimen de Cuba presentó 20 camiones de fabricación china y más de 240 cajas tipo Ampliroll para reforzar la recolección de residuos en La Habana, donde la acumulación de desperdicios se convirtió en uno de los problemas de los servicios públicos. La medida incluye equipos importados desde China, aunque la inversión, superior al millón de euros (USD 1.16 millones), fue financiada por el régimen cubano, según informó el estatal Canal Caribe.

La presentación tuvo lugar en la base logística del municipio de Playa y estuvo encabezada por la viceprimera ministra Inés María Chapman. Los vehículos formarán parte de un esquema de recogida que prevé la instalación de puntos temporales de acopio en los municipios, donde vecinos e instituciones deberán depositar los desechos antes de que sean trasladados.

La llegada de la tecnología china ocurre en medio de una crisis que las propias autoridades reconocieron. Durante la actividad, funcionarios admitieron que los nuevos medios solo permitirán atender una parte de las dificultades y que no resolverán de forma permanente las deficiencias del sistema.

Personas caminan junto a basura en una calle del centro de La Habana, Cuba, el 16 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

Los equipos importados buscan ampliar una flota con limitaciones

El lote destinado a La Habana está compuesto por camiones con aire acondicionado, frenos de montaña y cajas de cambio de ocho velocidades. Las cajas Ampliroll tendrán capacidades de cinco y 10 toneladas, de acuerdo con los datos divulgados por Canal Caribe y recogidos por el portal CiberCuba.

Una parte del plan depende de la industria local. Las estructuras llegan desmontadas y serán ensambladas en instalaciones situadas en Guanabo. Un especialista citado por el medio oficial explicó que esa modalidad permite trasladar 14 unidades por contenedor, frente a tres cuando viajan armadas.

El proceso enfrenta obstáculos vinculados a la situación energética de la isla. Los cortes eléctricos afectan la actividad industrial y pueden demorar el montaje de los contenedores, que resultan necesarios para el funcionamiento del nuevo sistema.

La compra de equipos chinos se suma a otras iniciativas vinculadas con China para atender la recolección de desechos. En agosto de 2025, el régimen de China entregó triciclos eléctricos destinados a esa tarea en la capital cubana. Sin embargo, un plan piloto aplicado en el Consejo Popular Rampa tuvo problemas por la falta de electricidad para recargar las baterías.

Un montón de basura arde en La Habana, Cuba, el miércoles 17 de junio de 2026. (AP Foto/Jorge Luis Banos)

El déficit de combustible y repuestos condiciona la recolección

La incorporación de vehículos no elimina las causas que llevaron al deterioro de la recogida de residuos. En febrero de este año, solo 44 de los 106 camiones recolectores disponibles en la ciudad estaban en funcionamiento. La falta de diésel, las averías y la escasez de piezas de repuesto dejaron fuera de servicio a más de la mitad de la flota. La capital genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de basura por día. En los momentos de mayor deterioro del servicio, hasta 23,814 metros cúbicos quedaron sin recoger diariamente, según los datos citados por CiberCuba.

El déficit de contenedores también limita la respuesta. La ciudad necesitaría entre 20,000 y 30,000 recipientes para cubrir sus necesidades, pero contaba con alrededor de 10,000, muchos de ellos deteriorados o inutilizables, indica la publicación.

El antecedente de 2019 muestra otra dificultad. Ese año, Japón donó 100 camiones recolectores para La Habana, pero una parte de esa flota se deterioró con rapidez por problemas de mantenimiento, falta de componentes y escasez de combustible.

A man searches through a pile of trash for items to salvage in Havana, Cuba, Monday, June 1, 2026. (AP Photo/Ramon Espinosa)

Las autoridades reconocen que la inversión no resuelve el problema de fondo

La llegada de los camiones chinos ofrece al régimen cubano una capacidad adicional para retirar residuos en áreas con acumulaciones persistentes. El alcance de esa ayuda dependerá de factores que van más allá de los vehículos, como el combustible, el mantenimiento, la disponibilidad de repuestos y el funcionamiento de los puntos de acopio.

Las autoridades anunciaron reuniones en circunscripciones y Consejos Populares para explicar el mecanismo de depósito temporal de basura. La puesta en marcha del sistema marcará la primera prueba para los nuevos equipos y para una red de recolección que acumula años de deterioro.