Víctor Escribano

Hangzhou (China), 27 sep (EFE).- ¿Alguna vez, paseando por un bazar, ha visto un objeto tan feo que se ha preguntado quién sería capaz de comprarlo? Imagínese la cantidad de productos 'invendibles' que albergaban los inabarcables bazares digitales chinos. Pues ahora, gracias a los jóvenes, se han convertido en un mercado millonario.

En 2020, Taobao -el portal 'hermano' en China de AliExpress- apostó por algo inaudito: por la fealdad. Lanzó los 'Premios Feo' para celebrar aquellos productos creativos pero extraños, y desde entonces sus ventas en esa plataforma han superado los 230 millones de yuanes (34 millones de dólares, 30 millones de euros).

La iniciativa permitió conectar a emprendedores a pequeña escala -las pymes están detrás del 85 % de los productos de Taobao- con su potencial clientela, formada principalmente por millones de jóvenes que buscan expresarse a través de objetos únicos y llenos de humor, al tiempo que aprenden a abrazar sus propias imperfecciones.

Esta semana, en Hangzhou (este), donde está su sede, Taobao celebra la segunda edición de una exposición sobre productos feos que el año pasado se volvió tan viral que esta vez prácticamente ha duplicado su tamaño, con más de 500 objetos reunidos bajo el título 'Feo, pero mío'.

La obra que abre el recorrido es un arco de peluches inspirado en la mitología china, 'El salto sobre la puerta del dragón', una referencia a una expresión que dice que, quien la cruza con éxito, destaca en la vida por talentoso. Solo que, en esta ocasión, los peces no consiguen convertirse en dragones clásicos como en la leyenda, sino en criaturas que únicamente se les parecen.

"¿Quién define esa 'puerta' y quién fija los criterios? ¿Podemos afirmar que, si no la cruzamos, no podremos convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos?", se pregunta, en declaraciones a EFE, su creadora, Zhou Linfei. "No siempre que 'saltamos la puerta del dragón', se convierte uno en dragón. Hay que aceptarse a uno mismo".

A lo largo de siete secciones repartidas en dos plantas, los visitantes se deleitan con multitud de peluches, accesorios, decoraciones y hasta prendas que combinan irreverencia con extravagancia. Algunos, además, son funcionales. A través de un código QR, se puede acceder a una tienda virtual donde comprarlos todos.

Un tren lleno de peluches insólitos se convierte en una alegoría de la vida diaria de millones de personas: los hay que no paran de trabajar, otros que fluyen por la vida con más tranquilidad, e incluso los que no se dignan a cumplir con las normas de convivencia.

¿Su destino? El 'pueblecito de los feos', con su hospital, su discoteca, un estrambótico desfile de moda y una estatua que parece una diosa clásica, solo que con una extraña máscara de pez, que tuvo el honor de convertirse en el primer objeto galardonado con un 'Premio Feo'.

La obra que cierra la muestra es un mural lleno de manos que sujetan tazas de lo más variopinto, como en un brindis multitudinario. Su autora, Xia Huicong, explica que su nombre es un juego de palabras entre 'taza' y 'tragedia', homófonos en chino: "En la obra hay humor, pero también cierta melancolía", narra.

¿Y quién decide qué es 'feo'? Wu Yue, representante de Taobao, asegura que primero se descartan cosas "vulgares o desagradables a la vista", y que tampoco se incluyen "cosas demasiado morbosas o inquietantes".

"Queremos productos que, bajo una apariencia 'fea', estén llenos de creatividad. Esperamos que aporten alegría y algo de inspiración o reflexión a quienes los compren", explica a EFE, parapetada tras una de esas máscaras de pez.

Uno de los ejemplos más exitosos son unas ranitas llamadas Gigi Frog, cuya creadora, Zhou Zixin, buscaba algo "feo, pero adorable". Su propósito es invadir espacios y convertir todos los objetos en ranas: en la exposición, forman una torre de Babel, suplantan a 'La mujer de la Lluvia' y protagonizan su versión de 'La creación de Adán'.

El público de lo 'feo' es mayoritariamente joven: "Se ha convertido en una especie de 'divisa social' entre los jóvenes. Son productos que dan mucho que hablar", apunta Wu.

"Nos gusta presumir de ellos en redes y compartirlos, decirles a nuestros amigos: 'Mira, me he comprado algo muy divertido'", explica.

Los jóvenes chinos, considera, "prefieren expresiones más personalizadas, con ideas propias e, incluso, que traspasen los límites tradicionales de la estética", y dan valor a "cosas que tengan un valor emocional" y que "no resulten pretenciosas".

Quizá la mejor definición del atractivo de la fealdad la dio la legendaria diseñadora de moda italiana Miuccia Prada: "Lo feo es excitante, quizá porque es más nuevo. Lo feo es humano". Ahora, también, lo feo es un excelente negocio. EFE

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