De la épica de Cabañas a la noche de Enner Valencia: la mística del "9" oportunista en las noches decisivas de Boca
*Por Jorge González. Buenos Aires, 27 septiembre (NA) -- En la memoria emotiva del hincha de Boca Juniors hay jornadas en las que un delantero no solo hace goles, sino que se adueña por completo del trámite y del destino de un partido. Sucedió la tarde del 26 de septiembre de 1992, cuando el paragua
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*Por Jorge González.
Buenos Aires, 27 septiembre (NA) -- En la memoria emotiva del hincha de Boca Juniors hay jornadas en las que un delantero no solo hace goles, sino que se adueña por completo del trámite y del destino de un partido. Sucedió la tarde del 26 de septiembre de 1992, cuando el paraguayo Roberto Cabañas firmó un inolvidable hat-trick ante Vélez Sarsfield para destrabar un clásico áspero y empujar a Boca hacia el título del Apertura. Y la historia volvió a repetirse hoy, en una noche frenética de la Copa Argentina, con el ecuatoriano Enner Valencia vistiendo el traje de héroe absoluto tras despacharse con tres tantos para eliminar a Racing Club.
LA TARDE EN QUE CABAÑAS INCENDIÓ LA BOMBONERA (1992)
Aquel sábado de primavera de 1992, el equipo del "Maestro" Óscar Washington Tabárez arrastraba la enorme presión de cortar una sequía de 11 años sin títulos locales. Vélez, un rival siempre indomable en los noventa, se adelantó en el marcador y amenazaba con ensombrecer la Bombonera.
Fue allí donde emergió la figura mítica de Roberto Cabañas. Con su habitual juego al límite, su guapeza y su intuición felina en el área, el paraguayo se puso el equipo al hombro. Anotó los tres goles del triunfo 3-2: el primero de pura prepotencia, el segundo capitalizando una pelota suelta con reflejos de goleador, y el tercero con un cabezazo certero que desató la locura en los escalones de la popular. Cabañas no solo sumó tres puntos; inyectó la convicción de que ese torneo no se podía escapar.
LA NOCHE DE ENNER VALENCIA ANTE RACING (COPA ARGENTINA)
Treinta y cuatro años después, la Copa Argentina ofreció una escena de idéntico voltaje dramático. En un duelo a todo o nada frente a Racing, fue la jerarquía internacional del ecuatoriano Enner Valencia la que marcó la brecha definitiva en el resultado.
Con la frialdad y el despliegue físico que lo caracterizan, Valencia destrozó el esquema defensivo de la Academia. Su hat-trick ofreció un catálogo completo de recursos: potencia para atacar el espacio en el primer tanto, olfato de gol para pescar un rebote en el área chica para el segundo y una definición de clase ante la salida del arquero para sentenciar la clasificación.
Ambas actuaciones guardan puntos de contacto indelebles para la historia xeneize: tanto Cabañas como Valencia llegaron a Boca consolidados como referentes de sus seleccionados nacionales (Paraguay y Ecuador, respectivamente), aportando esa cuota de templanza indispensable para los partidos donde la pelota quema. Vélez en 1992 era el gran animador del fútbol argentino que luego dominaría la década; el Racing de hoy representaba un cruce de altísima exigencia en un mano a mano donde no había margen de error.
Ninguno de los dos necesitó un rendimiento vistoso del colectivo durante los noventa minutos. Cabañas en el '92 y Valencia hoy convirtieron medio metro de ventaja en un gol, haciendo gala del oportunismo puro del centrodelantero.
El fútbol se transforma, las metodologías cambian y las épocas se suceden, pero la fórmula del éxito en La Boca mantiene su matriz: cuando el contexto exige garra y jerarquía, el hincha siempre espera la aparición de ese "9" capaz de llevarse la pelota a su casa y la clasificación en el bolsillo.
Agencia NA


