En medio de la alegría por el histórico 1-2 argentino en el tiro deportivo de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, hay una historia que empieza mucho antes del podio, en los campos de la cuenca lechera santafesina.
Alexis Eberhardt, el flamante campeón de la prueba de 50 metros rifle tres posiciones, es productor agropecuario, tambero y agricultor, nacido y criado en la zona rural de las colonias de San Carlos, en el corazón productivo de Santa Fe.
Su padre, Alberto, quien es también su entrenador, contó a TN los detalles de una trayectoria que combina de manera inseparable la vida en el campo con la precisión olímpica.

Una tradición que viene de los colonos suizos
El vínculo de la familia Eberhardt con el tiro deportivo no nació con Alexis.
Según relató Alberto, “siempre nos gustó tirar, pero no competir”, una afición que se remonta al bisabuelo Roberto, quien marcó el origen de esta historia familiar: fue al tiro de San Jerónimo Norte y desde entonces “viene un poco de una generación hereditaria”.
Alberto agregó un dato curioso sobre esa herencia: su padre se había salvado de la colimba por haber rendido conducción de tiro en un curso de fin de semana, una anécdota que retrata cómo esta práctica atravesó generaciones antes de convertirse en disciplina profesional.
Esa tradición encontró un punto de inflexión en 2012, cuando se abrió el polígono de tiro en San Carlos Sur.
“Empezamos a ir con mi hijo”, contó Alberto, marcando el inicio del camino competitivo de Alexis, que hoy lo convierte en el segundo polígono de Sudamérica —el primero es de Entre Ríos—, según definió su propio padre.
Fue el comienzo de un recorrido que combinó siempre el trabajo rural con el entrenamiento deportivo, en una zona donde, como explicó Alexis, “en el campo siempre se tira”.

De los Juegos Evita al Olimpo, sin dejar el campo
El ascenso deportivo de Alexis fue meteórico.
Tras clasificar para distintas competencias, llegó su participación en los Juegos Evita, un certamen que suele funcionar como semillero de talentos para el deporte argentino.
Poco después, Alberto decidió sumar una nueva dimensión a esa pasión familiar: hizo el curso de entrenador para acompañar de cerca el proceso de su hijo.
“Después llegaron los Juegos Olímpicos”, resumió, en referencia a la participación de Alexis en Tokio 2020, un hito que confirmó el potencial de un tirador forjado, en gran parte, en el silencio de los campos santafesinos.
En ese proceso de formación, la familia destacó la influencia de dos figuras clave: el maestro checo Lubos Opelka y Eduardo Eggel, un amigo de San Jerónimo Norte que —según Alberto— “fue un gran maestro para que nos metió la disciplina profesional”.

A partir de ese acompañamiento técnico, la familia fue “perfeccionando” el nivel de Alexis, que llegó a entrenar en Alemania ante la falta de estructuras competitivas de primer nivel en el país.
“En Argentina no hay nivel competitivo”, reconoció Alberto, un dato que dimensiona el esfuerzo detrás de cada logro.
Los resultados no tardaron en acompañar ese trabajo: en 2018 Alexis fue tricampeón en Cochabamba y también sumó medallas en Paraguay, antecedentes que lo consolidaron como una de las principales promesas del tiro deportivo argentino, mucho antes de la consagración de Santa Fe 2026.

El campo como rutina y como entrenamiento
Lejos de los centros de alto rendimiento urbanos, la preparación de Alexis conserva una particularidad que lo distingue de otros atletas de élite: buena parte de su entrenamiento lo realiza en soledad, en los momentos libres de la mañana, entre las tareas productivas del campo familiar.
Junto a su hermano Juan, Alexis trabaja en las labores rurales del establecimiento familiar.
“Todos tienen que saber lo que hay que hacer y todos hacemos las labores del campo”, explicó Alberto, retratando una dinámica de trabajo compartido donde no hay lugar para privilegios: cada integrante de la familia conoce y ejecuta las distintas tareas del tambo y la producción agropecuaria.
Esa rutina, atravesada por el silencio del campo y el ritmo pausado de las tareas rurales, terminó siendo —paradójicamente— un aliado silencioso para una disciplina que exige control absoluto de la respiración y máxima concentración a la hora de disparar.

El mismo entorno que produce leche, granos y hacienda en las colonias santafesinas fue, también, el escenario donde se templó la puntería de un campeón suramericano.
Con la medalla de oro de Santa Fe 2026 ya en sus vitrinas, Alexis Eberhardt encara ahora una nueva etapa: la búsqueda de la clasificación para los próximos Juegos Olímpicos.
“Es una nueva etapa, fue lindo lo de lo suramericano, ahora estamos compitiendo para conseguir la plaza para los Juegos Olímpicos”, resumió Alberto sobre el próximo objetivo de la familia.
Entre el tambo, las labores del campo y los polígonos de tiro, la historia de los Eberhardt confirma que el interior productivo argentino no solo siembra granos y produce leche: también forma, con paciencia y tradición familiar, a sus propios campeones olímpicos.



