Vista aérea de una sección de la Gran Muralla china en el condado de Luanping, en la provincia de Hebei, en el norte de China (Europa Press/Contacto/Yang Shiyao)

La televisión pública china CCTV denunció la destrucción de un tramo de seis metros de ancho de la Gran Muralla, en el condado de Ningwu, provincia de Shanxi, causada por casi dos décadas de vertidos ilegales de residuos de una mina de carbón sin licencia. La cobertura señala al sector conocido como Guojiayao, uno de los tramos más aislados y menos visitados del monumento levantado durante la dinastía Ming.

Según la denuncia difundida por la cadena estatal, la destrucción comenzó en 2007, cuando la empresa Ningwu Chaokai Coal Industry, que operaba sin autorización, excavó una zanja a través de la estructura para facilitar el traslado de los escombros de su mina. La ruta permitía evitar un trayecto de montaña mucho más largo y escarpado hasta el punto de vertido.

En 2013, la fusión de varios equipos mineros dio lugar a una nueva compañía, Shenda Chaokai Coal Industry, que heredó el uso de esa brecha y continuó ampliándola para seguir descargando residuos y evitar los caminos de montaña.

Vecinos e informantes locales presentaron las primeras denuncias ante las autoridades en 2015, pero, según CCTV, fueron sistemáticamente desatendidas. La omisión resulta especialmente grave porque China aprobó en 2006 un reglamento específico de protección de la Gran Muralla que obliga a actuar de inmediato ante cualquier informe de daño al monumento. Pese a esa normativa, recién en 2025 se instalaron postes de protección en el tramo de Guojiayao, casi veinte años después de iniciada la excavación.

En esta imagen de archivo, un hombre con mascarilla, para protegerse del coronavirus, cerca de un tramo de la Gran Muralla China a las afueras de Beijing, el 6 de octubre de 2020. (AP Foto/Ng Han Guan, archivo)

La denuncia solo derivó en una respuesta institucional cuando la cobertura mediática generó presión pública. En marzo de este año, el Gobierno provincial de Shanxi constituyó una comisión especial para investigar la minería ilegal y el deterioro del patrimonio cultural en la zona. La pesquisa concluyó con una multa de 1 millón de yuanes, unos USD 149.000, impuesta a la empresa responsable por obras no autorizadas dentro de una zona protegida y por el grave deterioro causado al sitio histórico.

El antiguo director de la empresa y su controlador de facto fueron detenidos en mayo, y las autoridades abrieron además procedimientos legales contra varios funcionarios acusados de negligencia en la vigilancia del patrimonio. El condado de Ningwu se comprometió esta semana a reforzar las medidas contra el deterioro de sitios patrimoniales y anunció trabajos de reparación de emergencia y restauración ambiental en la zona afectada.

CCTV señaló además que otros tramos de la Gran Muralla en el mismo condado han sufrido daños similares por la actividad minera no regulada, lo que sugiere que el caso de Guojiayao no es un hecho aislado sino síntoma de un problema de supervisión más amplio en zonas rurales alejadas de los circuitos turísticos.

El episodio se suma a un patrón de deterioro documentado desde hace años. Un estudio de la Sociedad de la Gran Muralla de China, citado por medios estatales en 2015, ya estimaba que alrededor del 30% de la Gran Muralla de la era Ming había desaparecido por el vandalismo y la exposición a los elementos, con solo un 8,2% de su trazado en buen estado de conservación. La Gran Muralla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, no es una estructura continua sino un conjunto de tramos construidos en distintas épocas que, según las mediciones que incluyen vestigios y secciones desaparecidas, suman más de 21.000 kilómetros.

El caso de Guojiayao tampoco es el primero de este tipo. En agosto de 2024, la policía de Shanxi detuvo a dos personas por abrir con excavadoras un hueco en el tramo 32 de la Gran Muralla para acortar el trayecto de una obra de construcción cercana, en un daño que las propias autoridades calificaron de irreversible para la integridad del monumento.