Un informe remitido a los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas documentó nuevos testimonios sobre niños, niñas y adolescentes afectados por la ocupación rusa de territorios ucranianos. Los casos incluyen menores separados de sus padres o representantes legales, retenidos en zonas bajo control ruso y trasladados a otras áreas ocupadas o directamente a territorio de la Federación Rusa.
Los testimonios también señalan dificultades para mantener el contacto con sus familiares y restricciones para desplazarse libremente. Los casos incluyen posibles cambios en sus documentos personales, nacionalidad y tutela, así como modificaciones de su educación, idioma y entorno cultural.
Las autoridades ucranianas sostienen que alrededor de 1,6 millones de niños ucranianos permanecen actualmente bajo control ruso y que se han registrado oficialmente más de 20.610 casos de deportación ilegal y traslado forzoso. Kiev denuncia además que Rusia no proporciona información completa sobre el paradero de los menores, lo que dificulta su localización y retorno.
Uno de los testimonios incluidos en el informe se refiere a un menor trasladado desde Ucrania sin consentimiento parental y menciona restricciones de movimiento, posibles cambios de identidad o nacionalidad, modificaciones en su educación y entorno cultural, dificultades para comunicarse con su familia y actividades de carácter militar.

La educación constituye uno de los principales ámbitos afectados por la ocupación. La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas documentó que las escuelas ubicadas en territorios ocupados utilizan el currículo ruso y su idioma como lengua de enseñanza, mientras los niños enfrentan restricciones para utilizar el ucraniano.
Los menores también han sido incorporados a actividades patrióticas y de carácter militar. Entre los testimonios aparece una denuncia de “adiestramiento con armas”.
La cuestión de la identidad ucraniana también fue abordada por la Misión del Mecanismo de Moscú de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que examinó las políticas aplicadas por Rusia sobre los menores de los territorios ocupados. Según sus conclusiones, esas medidas forman parte de una política deliberada y sistemática orientada a eliminar elementos de la identidad ucraniana. La misión señaló que determinadas conductas podrían constituir crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad y planteó posibles implicaciones bajo la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
El informe del secretario general de Naciones Unidas sobre niños y conflictos armados, publicado en 2025, también registró violaciones contra menores en Ucrania, entre ellas muertes y lesiones, ataques contra escuelas y hospitales, violencia sexual y deportaciones ilegales.

La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas verificó en marzo de 2025 al menos 200 niños trasladados dentro de territorios ocupados o llevados a Rusia.
Un año después, en marzo de 2026, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania concluyó que las autoridades rusas habían cometido crímenes de lesa humanidad de deportación, traslado forzoso y desaparición forzada de niños.
La comisión verificó más de 1.200 menores deportados o trasladados desde cinco regiones ucranianas y señaló que el 80% de los niños incluidos en los casos documentados todavía no había regresado.
“Los niños nunca deben ser separados de sus familias de manera coercitiva”, afirmó el presidente de la comisión, Erik Møse.
La Convención sobre los Derechos del Niño establece garantías relacionadas con la identidad, la nacionalidad y las relaciones familiares. Los Convenios de Ginebra y el Estatuto de Roma también contemplan normas de protección para los menores durante los conflictos armados y disposiciones sobre traslados ilícitos.
En respuesta a la situación, Ucrania puso en marcha la iniciativa humanitaria Bring Kids Back UA, dentro de la cual Kiev y Canadá crearon la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos.
La primera reunión de la coalición tuvo lugar el 2 de febrero de 2024, cuando fueron aprobados su Documento Marco y su Declaración fundacional. El mecanismo coordina el intercambio de información entre los países participantes y desarrolla acciones para localizar a los menores, facilitar su retorno y apoyar la reunificación con sus familias.

La coalición también contempla asistencia psicológica, social y jurídica para los niños que regresan y promueve investigaciones y mecanismos de rendición de cuentas sobre las personas involucradas en los traslados y deportaciones.
Ucrania reporta el regreso de 2.368 niños
Hasta mayo de 2026, Ucrania reportaba el regreso de 2.368 niños deportados, trasladados por la fuerza o procedentes de territorios ocupados. Según Kiev, los menores reciben asistencia psicológica, social y jurídica y son reunificados con sus familias o integrados en otros entornos familiares.
La recuperación de los menores continúa siendo uno de los asuntos incluidos en la agenda internacional sobre la guerra. Los días 28 y 29 de septiembre de 2026 está prevista en Toronto la segunda Conferencia Ministerial Internacional sobre la Dimensión Humana del Proceso de Paz de Ucrania, organizada por Ucrania, Canadá y Noruega.
El encuentro abordará el retorno de niños ucranianos, civiles detenidos y prisioneros de guerra, además de su rehabilitación y reintegración.


