Una mujer de 43 años fue encontrada muerta al lado de su cama en una casa de la localidad bonaerense de Moreno y, en un primer momento, todo parecía una muerte vinculada con el cáncer de colon que padecía. Sin embargo, la autopsia reveló que fue asesinada.
El caso ocurrió en una casa de la calle Italia al 900, cuando Lucas Matías Nittioli, de 35 años, llamó al 911 y aseguró ante los policías que se había despertado y encontró muerta a su pareja Karina Villarruel.
Los primeros agentes que llegaron al lugar no detectaron signos evidentes de violencia. Un médico forense y especialistas de la Policía Científica tampoco encontraron anomalías en la escena, por lo que el fiscal Martín Borgnia, de la UFI N° 4 de Moreno, ordenó trasladar el cuerpo a la morgue judicial para realizar la autopsia.
Sin embargo, el caso dio un giro cuando el estudio determinó que Villarruel había sufrido una “insuficiencia respiratoria secundaria por asfixia mecánica producto de un mecanismo de compresión extrínseca”, según informó Primer Plano Online. Es decir, fue ahorcada.

A partir de ese resultado, el fiscal ordenó avanzar sobre la hipótesis de un homicidio y convocó a Nittioli a una dependencia policial para realizarle un examen médico.
El análisis encontró lesiones en ambos antebrazos del hombre, compatibles con rasguños. Esas marcas fueron luego cotejadas con el material genético obtenido de las uñas de Villarruel.
Poco después, los resultados permitieron establecer que las lesiones eran compatibles con marcas defensivas provocadas por la mujer durante un presunto ataque.
Nittioli quedó detenido acusado de homicidio triplemente agravado por el vínculo de pareja, por alevosía y por haber mediado violencia de género, una calificación contempla una pena de prisión perpetua.
La investigación quedó a cargo de la UFI N° 4 de Moreno, mientras la Justicia avanza para reconstruir cómo ocurrió el ataque dentro de la casa y determinar las circunstancias que rodearon la muerte de Villarruel.



