Domhnall Gleeson recordó el rodaje de Cuestión de tiempo como una experiencia idílica: helados en los descansos, un verano soleado en Cornualles y escenas bajo la lluvia que, según dijo en el podcast One Night Stand, terminaron convirtiéndose en un consuelo para cualquiera que haya sufrido una boda empapada.
La película de 2013, dirigida por Richard Curtis, sigue a un joven irlandés que descubre que puede viajar en el tiempo. Gleeson la describió como un trabajo que sigue creciendo con los años en la memoria del público, y atribuyó parte de ese fenómeno a que la historia va más allá del romance que promete en la superficie.
El padre de la película usa el don para leer a Dickens dos veces
Uno de los detalles que Gleeson destacó en la entrevista es el modo en que el personaje de su padre en la ficción, interpretado por Bill Nighy, decide aprovechar la capacidad de viajar en el tiempo. No lo usa para cambiar el curso de la historia ni para acumular riquezas, sino para algo aparentemente menor: releer toda la obra de Charles Dickens. “Creo que ese es el chiste: hace todo Dickens dos veces”, dijo el actor.
Ese detalle, que en la narración audiovisual aparece ante los espectadores y se percibe exactamente como un chiste, generó en la charla que se produjo durante el podcast la aparición de una pregunta mucho más seria. La conductora decidió preguntarle a Gleeson qué cosas haría si en algún momento llegara a tener una gran cantidad de tiempo libre o disponible.
Cuando Gleeson dio su respuesta, descartó de manera directa y sin rodeos la opción de descansar, de viajar o de dedicarse a cualquier otra forma de ocio.
Gleeson volvería al pasado para estar con las personas que ya no están

“Son las personas”, respondió el actor. “Mis abuelos, mi suegra, las personas que perdí. O mis padres de jóvenes, mis hermanos cuando éramos chicos. Volvería y pasaría más tiempo con ellos”, agregó. La respuesta fue directa y sin elaboración, como si la pregunta no admitiera otra salida.
Gleeson relacionó esa idea con un fragmento de un espectáculo del comediante James Acaster, en el que este describe una buena relación amorosa como aquella donde cada integrante ve y acepta todas las versiones anteriores del otro, desde la infancia.
“Cuando caminás de la mano, todas las versiones más jóvenes de los dos también lo hacen”, parafraseó el actor, y vinculó esa imagen con lo que le produce conocer cada vez más a fondo a sus padres, a sus hermanos y a su pareja con el paso del tiempo.
La película convence también a quienes la ven con la guardia baja

Gleeson señaló que Cuestión de tiempo suele sorprender a quienes se acercan a ella pensando que es solo una comedia romántica. “La gente piensa que es una película divertida de romance, pero en realidad es muy profunda”, dijo.
Hizo referencia de manera específica a la escena que muestra la boda celebrada mientras caía la lluvia, y describió la forma en que Curtis transforma esa secuencia en un argumento que resalta la importancia de las experiencias cotidianas por sobre los momentos extraordinarios.
El actor también destacó el vínculo fraternal como uno de los ejes emocionales más fuertes del filme, por encima incluso de la historia de amor. “El amor del protagonista por su hermana, y lo que sentís cuando ella la está pasando mal, es de las cosas que más te pegan”, dijo en la charla.
La película fue rodada principalmente en Cornualles, en el suroeste de Inglaterra, durante un verano que Gleeson describió como especialmente luminoso. Ese clima, dijo, se trasladó al ambiente del rodaje: el equipo salía a comprar helados en los recreos y los fines de semana transcurrían sin la presión habitual de una producción grande.




