Los budines caseros son un clásico de la cocina, ideales para acompañar el desayuno o la merienda. Si bien lo común es sumar más manteca para conseguir una preparación húmeda, los cocineros coinciden en incorporar un ingrediente clave para darle una textura distinta y más esponjosa: 3 cucharadas de yogur natural.

Este método permite que el budín conserve humedad y tenga una miga más tierna, sin necesidad de aumentar la cantidad de manteca de la receta.

Cómo preparar un budín casero húmedo y esponjoso

  1. Batir la manteca con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y aireada.
  2. Agregar los huevos de a uno e integrar bien antes de incorporar el siguiente.
  3. Sumar 3 cucharadas de yogur natural y mezclar hasta que quede incorporado.
  4. Incorporar la harina previamente tamizada junto con el polvo de hornear, mezclando apenas hasta integrar. No conviene batir de más para evitar que la miga quede pesada.
  5. Colocar la preparación en una budinera previamente enmantecada y enharinada.
  6. Llevar al horno precalentado a temperatura media y cocinar hasta que al pinchar el centro con un palillo salga limpio.
Cómo preparar un budín casero húmedo y esponjoso. (Imagen generada con IA)
Cómo preparar un budín casero húmedo y esponjoso. (Imagen generada con IA)

Por qué el yogur ayuda a que el budín quede más húmedo

El yogur natural aporta humedad y una textura cremosa a la preparación. Al incorporarlo a la mezcla, permite conseguir una miga tierna sin depender exclusivamente de la cantidad de materia grasa.

Además, su acidez puede interactuar con los agentes leudantes de la receta y favorecer una textura más aireada. Por eso, sumar unas cucharadas de yogur natural puede ser una alternativa sencilla cuando se busca un budín casero húmedo, esponjoso y que no resulte pesado.