
Ecuador comenzó a trasladar hacia sus mayores consumidores eléctricos una parte del esfuerzo para enfrentar el estiaje. Cerca de 150 industrias deberán reducir durante un día por semana su demanda sobre el Sistema Nacional Interconectado, una medida con la que el Gobierno intenta conservar el agua del embalse de Mazar y evitar que las restricciones alcancen, por ahora, a los hogares.
El mecanismo comenzará a aplicarse durante la semana del 21 de septiembre y está dirigido principalmente a usuarios clasificados como Alto Voltaje 1 (AV1). El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, ha presentado el esquema como una desconexión coordinada y voluntaria mientras el Ejecutivo negocia con las empresas cómo distribuir la reducción.
El plan no supone apagar simultáneamente unas 150 fábricas durante 24 horas. Las industrias podrán detener operaciones, desconectarse de la red y utilizar generación propia o reorganizar sus jornadas para trasladar producción hacia días de menor demanda nacional.

Una de las alternativas planteadas es sustituir la semana laboral de lunes a viernes por jornadas de martes a sábado o de domingo a jueves. El Gobierno analiza con el Ministerio del Trabajo las implicaciones de esos cambios, particularmente las relacionadas con horarios y recargos.
La intervención sobre los grandes consumidores responde a un problema que se encuentra varios kilómetros aguas arriba de las fábricas: la pérdida progresiva de reservas en Mazar.
El embalse, fundamental para regular la generación del complejo hidroeléctrico Paute Integral, se encontraba este 21 de septiembre alrededor de los 2.139 metros sobre el nivel del mar. Su cota máxima es de 2.153 metros. La preocupación oficial no radica únicamente en la diferencia de casi 14 metros, sino en el descenso sostenido registrado durante las últimas semanas y en la cantidad de agua disponible para atravesar los próximos meses.
Sin una reducción de la demanda y si las condiciones hidrológicas no mejoran, el margen de Mazar podría estrecharse significativamente durante octubre. El objetivo oficial es conservar suficientes reservas para sostener el sistema hasta diciembre, cuando el estiaje y la evolución del fenómeno de El Niño seguirán condicionando la disponibilidad hidroeléctrica.

El tamaño real del ahorro que producirá la desconexión industrial todavía requiere precisiones. Reportes sobre el esquema voluntario han situado su efecto en alrededor de 35 megavatios diarios. Blum, en cambio, ha mencionado reducciones que podrían ubicarse entre 600 y cerca de 1.000 megavatios al referirse al efecto de medidas sobre grandes consumidores.
Las dos cifras no describen necesariamente el mismo universo. La estimación mayor incluye un conjunto más amplio de acciones sobre la demanda industrial, por lo que no puede atribuirse íntegramente al día semanal de desconexión de las aproximadamente 150 empresas.
El plan anticipa, además, un cambio que ya tiene fecha. El Decreto Ejecutivo 32 estableció obligaciones de autogeneración para determinados consumidores de alto voltaje que actualmente dependen del sistema eléctrico. El plazo previsto vence el 15 de diciembre de 2026.

La estrategia se complementa con otras fuentes de electricidad. Ecuador volvió a importar energía desde Colombia en agosto y el Ejecutivo analiza mantener dos unidades flotantes de Karpowership que aportan alrededor de 200 megavatios en conjunto. También estudia incorporar una tercera barcaza alimentada con gas natural.
La intención oficial es que parte de esa generación adicional abastezca directamente a grandes consumidores y que sean esas empresas las que asuman su costo, en lugar de trasladarlo al conjunto de usuarios del sistema.
La mayor parte de los consumidores AV1 involucrados está concentrada en los principales corredores industriales de Guayaquil y Durán. El resto se distribuye entre otras provincias con presencia manufacturera.
El Ejecutivo descarta programar cortes para los hogares, aunque ese escenario depende de variables que no controla completamente: las lluvias, los caudales, las importaciones desde Colombia y la disponibilidad de nueva generación.




