Eduardo Costantini: “Estamos en una refundación de Malba, éste es el período más importante después de la inauguración”

Durante la gala por los 25 años del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), su fundador y presidente, Eduardo Costantini reveló una serie de medidas que, en diálogo con Infobae Cultura, definió como una “refundación”.

Entre ellas, se encuentra la ampliación, que duplicará su superficie expositiva, a cargo del Taller Frida Escobedo y que se desarrollará principalmente bajo la Plaza Perú, con inauguración prevista entre fines de 2029 y comienzos de 2030.

También anunció la donación de la Colección Daros Latinamerica, con un total de 1.232 obras, con unl acervo integrado por trabajos de 117 artistas producidos entre 1950 y 2010, como la incorporación de 17 piezas modernas latinoamericanas de su colección personal, entre ellas Diego y yo, de Frida Kahlo; obras de Diego Rivera, Leonora Carrington, Remedios Varo, Wifredo Lam y José Clemente Orozco, por nombrar algunos.

Con estas incorporaciones, la colección Malba-Costantini alcanza cerca de 3.000 obras de arte moderno y contemporáneo latinoamericano, frente a las 223 piezas iniciales de 2001. La llegada de la colección Daros exigirá además la construcción de un depósito de unos 1.300 metros cuadrados cerca de Malba Puertos.

La ampliación, que duplicará su superficie expositiva, a cargo del Taller Frida Escobedo, se desarrollará principalmente bajo la Plaza Perú

Otro de los grandes cambios anunciados, fue la creación del fideicomiso abierto Malba Art Trust, con un fondo inicial de USD 50 millones para garantizar la continuidad de la programación y el funcionamiento del museo, como una reforma enlos estatutos del board para que la familia conserve una presencia minoritaria hasta 2100, con el objetivo de fortalecer la gobernabilidad institucional y proyectar al Malba hacia las próximas décadas.

En un encuentro con este medio, el empresario y filántropo compartió su mirada sobre estas novedades y reflexionó sobre el rol de la colección y el museo en el escenario global, entre otros temas.

Empezaste el museo donando 223 obras y ahora estamos hablando de una donación de más de 1200. ¿Sentís que el anuncio en la gala es casi como un nuevo Malba, como una refundación?

— Sí, nosotros decimos internamente que estamos como en una refundación de Malba, que éste es el período más importante después de la inauguración. Hay dos hechos muy claros: uno, es la fundación de Malba y los últimos cinco años, porque hubieron grandes compras de obras, muy potentes, y eso me parece muy importante para la fortaleza de Malba y su reconocimiento y visibilidad internacional. Eso es un hecho importante, sin dudas. Después está la fundación de Malba Puerto, hace dos años. Y ahora, para culminar, está la adquisición de la Daros Latin American Collection, la constitución del Malba Art Trust, y el cambio de estatutos.

El anuncio de la expansión de Malba es una transformación bastante radical, porque lo bueno que tiene este proyecto de Frida Escobedo es que integra ambos Malbas. No te queda el Malba antiguo y el nuevo Malba, sino que hay una integración que obviamente es más exigente en términos constructivos. O sea, interviene más el edificio existente, en una palabra, porque hasta corre el auditorio. A mí casi me da un shock cuando lo vi por primera vez. Realmente te digo. Pero además de integrar ambos edificios, integra lo público con lo privado al crear un edificio con un espacio a cielo abierto y el ingreso a través de la avenida Salguero. O sea, creo que un logro que todo el público que vio en la gala, los comentarios en general, han ponderado mucho el proyecto.

El proyecto de ampliación buscará que las salas expositivas, viejas y nuevas, convivan de manera más orgánica con las actividades de cine y literatura, ¿tendrá alguna función más?

— Sí, pero al mismo tiempo viene creciendo la idea internamente de acrecentar enormemente la investigación, la catalogación, el estudio de la colección en su totalidad, de su lectura y relectura, interpretación. Y después también, sí, la difusión y acuerdos con otras instituciones a nivel de las investigaciones e incluso también relaciones académicas con universidades. Entonces, no solo la colección. De alguna manera nosotros hicimos investigaciones, estudios o publicación de catálogos. Entre paréntesis, para los 25 años de Malba, editamos una nueva versión actualizada de la Colección permanente con los highlights, donde hay varias obras de la colección Daros, que fue adquirida a principios de año. Entonces, eso está bastante actualizado. Hay, como 20 ensayistas reconocidos que escriben el libro. O sea que el libro en sí mismo es una pieza necesaria de estudio del arte latinoamericano. Entonces, nosotros queremos profundizar esa dirección también y eso es un cambio cualitativo en el Malba. Entrevistas a artistas existentes, coproyectos con otros museos, becas, etcétera.

Ustedes habían hecho un trabajo de investigación sobre “Manifestación” de Berni muy impresionante, ¿piensan aplicar ese tipo de trabajo sobre una obra de la colección para entender más los procesos?

— Claro, y no solamente un estudio individual, sino un estudio en relación al resto de la colección. Aparte, la colección, que son más de mil doscientas obras, tiene artistas de diferentes países, creo son 17 países, pero también tiene el rescate de artistas significativos argentinos y en una gran cantidad. Por ejemplo, de Kuitca hay 100 trabajos, la mayoría en papel. En sala hay una obra que raja la tierra, que es un mapa sobre colchón. El MACBA ya nos está pidiendo obras de Kuitca para una exhibición de papeles, creo que va a ser el año que viene. Pero bueno, de Benedit hay obras muy importantes, e incluso ya está en sala la instalación de los huevos, que es una pieza fundamental en la obra de él. Liliana Porter, también hay una gran cantidad. De Le Parc, hay 42, de la década del sesenta. Entonces, todo eso es un rescate de obras argentinas muy significativo, porque estaban en un depósito en Zúrich. No solamente eso, sino que hay artistas que nosotros no tenemos directamente, que fueron coleccionados con bastante intensidad, que también tenemos que adentrarnos en su trabajo, su obra y estudiarla en relación a otros artistas latinoamericanos. Hay mucho por hacer.

¿Va a haber una presentación en sociedad de toda la colección Daros junta o se irá viendo a partir de las distintas propuestas curatoriales?

— Bueno, el año que viene vamos a abrir con colección permanente, y ahí, bueno, en el guion eso va a estar siempre integrado. No es necesario que sea colección Daros per se, pero va a tener una presencia importante.

La expansión también traerá un estudio académico de las obras de la Colección, como ya sucedió con

Usted vio nacer y crecer a este museo y ahora está pensando más en el futuro, ¿no? En la gala, hablóa de acá a 25, 50, 100 años. Hay una actitud muy paternalista en ese sentido, acompañar todo un proceso y más allá.

— Bueno, no es tan sencillo. Justamente los museos que parten de una iniciativa familiar, personal, hasta llegar a ser un museo plural, privado, sostenido financieramente por la sociedad y logrando un punto de equilibrio tanto en la administración, digamos, en el governance, como en su situación financiera, es un camino arduo, es de trabajo diario, y más en una sociedad con una cultura latina, que da una clara preeminencia a la familia, incluso por ley. Entonces, ese trabajo lleva años o décadas. Nosotros, lo venimos haciendo desde la misma fundación, siempre estamos con el tema del funding, con el tema de las instituciones que hay dentro de Malba, desde el board, el Comité Internacional, el Comité de Adquisiciones, la Asociación de Amigos, la Asociación de Amigos Jóvenes, el Comité de Adquisiciones Jóvenes, ¿no? Entonces, vos vas creando adherencias, y a través de ellas intentás aumentar la recaudación, porque el déficit de es muy importante. O sea, al día de hoy, son cuatro millones de dólares en Capital y casi un millón de dólares en Malba Puertos. Entonces, son cifras que requieren el apoyo de muchas familias; lo que yo hice es facilitar, no asegurar, pero sí facilitar o fortalecer ese puente que nos llevaría a una iniciativa familiar, si querés, a una iniciativa pública.

¿De eso se trata un poco este trust abierto?

— Claro, exacto. Sí, como pieza fundamental sí, el trust, pero también los aportes anuales para pagar, gastos corrientes, financiar exhibiciones, etcétera.

¿Y con respecto al cambio en estatuto?

— Bueno, el estatuto, el cambio, lo que garantiza es que la familia tenga presencia, pero una presencia minoritaria. O sea, que haya tres miembros de la familia, pero que haya nueve cargos en el directorio, que estén en minoría de votos.

Claro, estos dos elementos, el trust y el cambio de estatuto, es un poco esto, proyectar el museo en el tiempo.

— Sí. Sin el fundador. La esencia de un museo es precisamente su temporalidad. Yo dije en la gala: “bueno, ahora en tres años el MoMA va a cumplir cien años”. Cien años. Pero vos a un museo lo tenés que pensar a cien años, doscientos años. Yo he tenido varias conversaciones con artistas que dejaron fundaciones con su obra, con un acervo. Y yo les decía: “tené mucho cuidado en hacer una fundación, porque después es muy difícil sostenerla”. O sea, ¿quién la va a sostener? ¿Tu hijo, tu nieto? La mayoría de los casos de las fundaciones no prosperan. Se discontinuan, están ahí prácticamente muertas, o terminan vendiendo obras. Eso, en mi mente, desde que fundé el Malba, siempre fue una preocupación.

— En estos años que ha ido comprando obras y que se entendía por la comunicación, que eran de su colección privada, ¿cómo fue ese proceso, ese clic, para que terminen siendo parte del acervo del Malba? ¿O ya usted tenía esa idea a priori?

— No, no, yo sabía que iban a terminar en el Malba, claramente. Son obras que jamás estuvieron colgadas en ninguna de mis casas, te diría. Todas las obras donadas nunca estuvieron en mis casas.

¿No tuvo siquiera a “Diego y yo” por cinco minutos en su casa para disfrutarla?

— No, no, lo que pasa es que si la hubiera tenido, después, ¿cómo la saco de ahí? [se ríe] Me muero. No, ahí ya empezás a tomar un attachment, una cercanía, que se hace mucho más difícil. No, yo las compré siempre, siempre, pensando exclusivamente en Malba y cómo se complementa a la lectura de la historia del arte latinoamericano. O sea, la compra de los dos Leonora Carrington y los dos Remedios Varo, y aparte apareció esta obra espectacular de Lam, Omi Obini. Y bueno, entrás a la sala de surrealismo y decís: “¡guau!" Si yo esas obras se las saco al Malba hay una pérdida importante, ¿entendés? Entonces, son obras que digo: “bueno, esto va para Malba”.

¿Cuál es el rol que tienen los préstamos de obras al exterior en el fortalecimiento del museo? y, en ese sentido, ¿cómo estos préstamos ayudaron el crecimiento del arte latinoamericano en el mundo?

— Sí, tiene varios roles. Hubo una muy buena exhibición de Lam, merecida, en el MoMA, el año pasado creo que fue, y nosotros prestamos los dos. Y bueno, no lo dudamos. O sea, nos quedamos sin Lam en la sala, que no está bueno, pero son dos obras muy fuertes y es muy importante institucionalmente para Malba, en una exhibición espectacular, en la que estaban prácticamente todas las obras más importantes de Lam, en el mejor período. Entonces, eso da fortaleza y prestigio a Malba como colección, pero además también intensifica la relación institucional con esos museos. Lo que sí tenemos que hacer, más intensamente, más inteligentemente, es una política de reciprocidad. El MoMA pide dos Lam. Yo digo: “bueno, está bien, yo te doy dos Lam, pero vos me debés dos préstamos, por decir así, de arte latinoamericano, de piezas significativas”. O directamente le hacés algún pedido si en ese momento es requerido. Cuando nos pidió el MoMA Abaporu, nosotros le dijimos: “bueno, yo te presto la obra, pero vos me prestás dos obras significativas”. Y nos prestaron la obra de Frida con el espejo y aparte un boceto para mural, prácticamente una pintura grande, de Diego Rivera cuando hicimos México moderno. La colección permanente del Malba-Costantini es tan fuerte que es reconocida mundialmente y eso se ve claramente con el comité de honor que apoyó estos 25 años y con las personalidades que vinieron a la celebración.

En 2025, Obras del Malba y la Colección Costantini protagonizaron

¿Y se está pensado algún viaje íntegro o de gran parte de la colección a otro museo en este momento como sucedió con Catar?

— No, íntegro no. Ahora tenemos sin duda más posibilidades, porque con tres mil obras perfectamente podemos hacer un guion para un préstamo de la colección en el exterior.

¿Y cuál ha sido el crecimiento de la mirada sobre el arte latinoamericano en el mundo en estos últimos veinticinco años para usted?

— Ha sido enorme. Justamente en la entrevista que le hice a Patricia Phelps de Cisneros, le hice la misma pregunta, y ella dijo: “Misión cumplida”. Bueno, no sé si es misión cumplida, porque siempre uno puede hacer más para obtener mayor visibilidad, pero sin duda hoy la visibilidad y la integración que tiene el arte latinoamericano en la narrativa del canon de la historia del arte internacional se ha modificado sustancialmente. Hoy encontrás obras latinoamericanas en la colección permanente de los grandes museos. Se podría decir: “bueno, podría haber más”. Sí, efectivamente podrían haber más obras, pero antes la presencia era muchísimo menor.

En la entrevista que hicimos por los 20 años, le había preguntado cuál la muestra que le gustaría tener y usted me nombró primero, antes que nada, a Frida. ¿“Viva Frida” entra dentro de ese deseo, de ese sueño que tenía entonces?

— Sí, entra, pero la completa en un 60 por ciento, y el otro 40% sería tener una muestra de óleo de Frida Kahlo, que casi es una misión imposible hoy en día. Hace 10 años era más fácil. La última gran muestra la hizo la Tate, que nosotros prestamos obra. Teníamos una sola obra en ese momento. Bueno, justamente ahora la Tate nos ha pedido los dos Frida para la exhibición que hizo sobre la Fridamanía, que nosotros no pudimos prestar, pues obviamente por el aniversario.

O sea que todavía no se rinde en ese sueño.

— No, no, para nada. Me gustaría tener a Frida primero, después a Diego Rivera, después Lam y Matta. Esos cuatro artistas. La exhibición que hizo MoMA de Lam no permitieron itinerarla acá a Buenos Aires. Una pena. Y después también, obviamente, artistas internacionales, ¿no? Si vos hacés una muestra de Richter, bueno, imaginate lo que va a ser. O de Picasso [risas].

¿Es muy difícil hoy hacer una muestra de Richter, por ejemplo? Hace poco murió Yayoi Kusama y todos recordamos su muestra, que fue un gran evento cultural para la Ciudad.

— Y es muy difícil, primero por el costo, ¿no? Y después, bueno, habría que trabajar, tres, cuatro años y ver la posibilidad. A veces se nos dan esas oportunidades, pero no son comunes. Lo de Kusama fue una coproducción con el Museo Taiki, de un curador externo que teníamos, Philippe. Y lo pudimos llevar a cabo, pero no es tan sencillo. La muestra de Warhol fue muy importante. Las obras de Warhol que había. Y eso porque la Fundación Warhol visitó Buenos Aires y se encariñó con Malba y puso a disposición semejante cantidad de obras. Pero bueno, no es común, no es una situación común que se da.

Claro. Hoy el museo se encuentra sin director artístico tras la salida de Rodrigo Moura. ¿Piensan tomar alguna dirección en ese sentido? ¿Están evaluando posibilidades?

Estamos evaluando por ahora en todo caso, tal vez, tener algún CEO y los distintos departamentos artísticos, que tengan sus curadores, su programación de cine o de literatura. Y tener una persona que tenga una visión más institucional y corporativa del Malba, de cara primero a la construcción, ya que son números muy grandes, y después, como había dicho antes, la necesidad de una mayor recaudación.

Eso también sería un cambio de estatuto en un punto, ¿no? Sería un, un cambio en el funcionamiento interno.

— No, no, eso no es cambio de estatuto. La organización administrativa y el organigrama lo puede aprobar el directorio. No es un cambio de estatuto.

Claro. La palabra estatuto no era la correcta, sino que me refería al funcionamiento, cómo se venía produciendo desde los inicios.

— Pero no es algo que esté completamente decidido. Estamos estudiándolo. Pero de hecho, por ejemplo, para construir un edificio ahora estamos teniendo gente técnica que la provee Consultatio, que se especializa en eso. O sea, yo como soy desarrollador, toda la relación con el estudio de arquitectura se ha hecho con los equipos de Malba y con el equipo de Consultatio. Yo ahora no tengo quien me pueda leer un plano. ¿Entendés? Después hay que licitar la obra. O sea, hay que administrar la licitación de la obra, controlar la dirección constructiva.

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¿Se sabe cuánto va a ser el costo de la obra? ¿Hay un aproximado?

— No, pero yo calculo que puede llegar a costar hasta treinta millones de dólares. Va a ser una inversión muy fuerte, no solo para Malba, sino para la ciudad de Buenos Aires y para la Argentina, ¿no? E internacionalmente, ya te diría. O sea, todos los que vinieron del exterior, como Patricia Phelps, lo ven como un museo global. Está en el ecosistema institucional internacional.

Durante la gala, resaltó la obra de Patricia Phelps de Cisneros y los distintos aportes que hizo por el arte latinoamericano. Tranquilamente pueden ser un paralelismo con su carrera en el Malba. ¿Cuál le gustaría, en ese sentido, que sea su legado?

— Creo que hemos sido complementarios. Ella lo hizo a través de las instituciones existentes. Yo hice una institución y latinoamericana, ¿no? Nosotros somos una voz sobre el arte latinoamericano desde Latinoamérica. Eso a mí me parece muy importante. O sea, creo que eso nos da una posición muy significativa. El único legado que yo quiero es que el Malba perdure. Es es el único legado que quiero. El único importante, te diría. Y después, si perdura, el Malba tendrá su independencia, su board y sabrá lo que tiene que hacer. En el objeto de los estatutos está claro, la identidad de Malba está re clara, no hay nada que inventar. Eso también es una ventaja. Malba nació con una identidad muy concreta y tiene una colección que es innegable.

¿Hay algún proyecto que le quede pendiente? ¿Algún sueño más?

— No, con Malba, con los presupuestos que tenemos, esta ampliación es muy fuerte en términos financieros. Pero me parece un statement muy necesario, porque además las instituciones tienen que ser dinámicas, tienen que crecer. Entonces, nosotros habíamos crecido con Malba Puertos, que no es menor, pero este es como el gran paso en la Capital, integrando el edificio con un proyecto del siglo XXI también, como es Malba Puertos. Yo creo que es como un gran regalo, pero un gran statement para la ciudad de Buenos Aires.

[Fotos: Alejandro Guyot / Malba]