
La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a Lima, entre el 9 y el 10 de septiembre, dejó nuevos compromisos en materia de seguridad entre ambos países. La agenda incluyó medidas orientadas a reforzar las capacidades de la Marina de Guerra del Perú y el programa de aviones de combate F-16, además de ampliar el trabajo conjunto entre la Policía Nacional del Perú y organismos especializados de Estados Unidos.
Los acuerdos forman parte del fortalecimiento de la cooperación bilateral frente a las organizaciones narcoterroristas y criminales transnacionales. Según la información oficial sobre la visita, la Administración Trump mantiene el respaldo a las acciones del Perú contra estas organizaciones, a las que atribuye efectos sobre la estabilidad regional, el tráfico ilícito, la inmigración ilegal y la gobernanza.
Uno de los compromisos contempla la transferencia de dos aeronaves King Air 360ER Beechcraft a la Marina de Guerra del Perú. El paquete de asistencia, valorizado en 35 millones de dólares, incluye las aeronaves, capacitación y apoyo de mantenimiento para ampliar las capacidades peruanas de vigilancia y conocimiento del dominio marítimo.
El segundo componente corresponde a un financiamiento militar extranjero de 20 millones de dólares para el año fiscal 2026, destinado a respaldar el programa peruano de F-16. A ello se suma la continuidad de la cooperación entre la PNP y especialistas estadounidenses de distintas agencias de aplicación de la ley.
King Air 360ER: apoyo para la vigilancia marítima
El primer compromiso contempla la transferencia de dos aeronaves King Air 360ER Beechcraft a la Marina de Guerra del Perú. Los aviones forman parte de una iniciativa de asistencia en seguridad valorizada en 35 millones de dólares.
El paquete no se limita a la entrega de las aeronaves. Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, también incluye capacitación para personal peruano y apoyo de mantenimiento. Estos componentes buscan permitir que los recursos incorporados puedan ser utilizados dentro de las capacidades operativas previstas por la cooperación bilateral.
La función principal señalada para los King Air 360ER estará relacionada con el conocimiento del dominio marítimo. Los recursos permitirán ampliar la capacidad del Perú para obtener información sobre sus espacios marítimos y reforzar las tareas de vigilancia de las aguas territoriales.
El alcance de esta cooperación también incluye acciones contra las actividades de organizaciones criminales transnacionales. La información oficial precisa que las aeronaves contribuirán a interrumpir operaciones de estas organizaciones y a enfrentar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, conocida como INDNR.
El anuncio adquiere relevancia dentro de la cooperación de seguridad porque incorpora capacidades aéreas destinadas a respaldar tareas de vigilancia marítima. El Departamento de Estado presentó esta asistencia como parte de un paquete integral y no como una transferencia aislada de aeronaves.
20 millones de dólares para el programa de F-16

El segundo compromiso anunciado corresponde al financiamiento militar extranjero para el programa de F-16. Estados Unidos prevé proporcionar 20 millones de dólares durante el año fiscal 2026.
El Departamento de Estado indicó que este financiamiento será gestionado en colaboración con el Congreso de Estados Unidos. El anuncio establece, por tanto, un recurso específico para respaldar el programa de estas aeronaves de combate que Perú incorporó a su planificación de defensa.
La medida se produce después de la adquisición peruana de aviones F-16 Block 70, mencionada por el Gobierno estadounidense dentro de los elementos que reflejan el nivel de cooperación militar alcanzado entre ambos países.
El financiamiento de 20 millones de dólares constituye uno de los compromisos económicos concretos anunciados durante la visita de Rubio en materia de defensa. A diferencia del paquete destinado a la Marina de Guerra, este recurso estará dirigido al programa de F-16 y no a las capacidades de vigilancia marítima.
El Departamento de Estado también vinculó esta cooperación militar con el respaldo de Washington a las acciones del Perú contra organizaciones narcoterroristas y criminales transnacionales. La asistencia se incorpora así a una relación bilateral que incluye cooperación en seguridad, lucha contra el terrorismo y combate al narcotráfico.
PNP y agencias de Estados Unidos mantendrán cooperación
El tercer compromiso se concentra en el trabajo policial y en el intercambio con organismos especializados de Estados Unidos. Washington continuará su cooperación con la Policía Nacional del Perú mediante el apoyo a unidades especiales de la institución que fueron previamente examinadas.
Estas unidades trabajarán de forma estrecha con especialistas estadounidenses de cuatro organismos: la Oficina Federal de Investigación (FBI), Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Servicio de Seguridad Diplomática (DSS).
La participación de estas agencias incorpora distintas áreas de aplicación de la ley dentro de la cooperación con Perú. El FBI forma parte del componente estadounidense de investigación federal; HSI corresponde a las investigaciones de seguridad nacional; la DEA está vinculada con la lucha contra las drogas; y el DSS integra las capacidades estadounidenses de seguridad diplomática.
El esquema anunciado por Estados Unidos se basa en unidades especiales de la PNP que ya fueron sometidas a un proceso de revisión previo. El apoyo estadounidense continuará mediante el trabajo conjunto de estas unidades con los expertos de las agencias mencionadas.
La cooperación policial también se relaciona con las prioridades que Rubio respaldó durante su visita: la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales. El Departamento de Estado ubicó esta coordinación dentro de la creciente cooperación de seguridad entre Perú y Estados Unidos.
Los tres compromisos anunciados tras la visita abarcan capacidades diferentes: vigilancia y conocimiento del dominio marítimo mediante los King Air 360ER, respaldo financiero al programa de F-16 y cooperación especializada entre la PNP y organismos estadounidenses de aplicación de la ley.




