Ernestina “Tina” Pavlovsky vivió durante 13 años en Aspen, Estados Unidos. Allí había construido su vida: tenía una casa, una pareja y una perra. Pero el 1° de agosto quedó detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) en el aeropuerto de Miami cuando intentaba regresar a Colorado y pasó 48 días privada de su libertad.

La personal trainer argentina tenía el pasaje electrónico en el celular y cuando lo pasó por el sistema, se activó una alerta roja. “Enseguida tenía cinco personas encima que me llevaron hacia un lugar y me dijeron ‘Ernestina, te sobrepasaste de tu VISA diez años. Dame tu pasaporte, estás detenida’”, relató en diálogo con Telenoche.

Según explicó, en ese primer momento quienes la detuvieron no llevaban identificaciones visibles. “Te esconden, no lo hacen adelante de todos y no tenían placas. Una vez que te metan en las hieleras, ahí te muestran la cara del ICE”, apuntó.

En ese sentido, dio detalles de las condiciones en las que permaneció ese mes y medio. “Las hieleras son como cuartos escondidos, subterráneos, donde te meten y hace mucho frío. No te dan agua ni comida. Te ponen el aire acondicionado fuerte para que tengas frío”, explicó.

Y precisó: “Éramos 22 personas en una habitación chiquita. No entrábamos, estábamos parados y para dormir tomábamos turnos. Era un sistema de humillación”.

Ernestina Pavlovsky con su novio y su perro. (Foto: Instagram/@ernestinamishenkapavlovsky).
Ernestina Pavlovsky con su novio y su perro. (Foto: Instagram/@ernestinamishenkapavlovsky).

Para Ernestina, el trato que recibió durante la detención fue una de las partes más difíciles de la experiencia: “Te procesan como a un criminal aunque no lo seas. Es parte de hacerte entender de que vos no valés nada, que sos un criminal y te van a humillar”.

Y agregó: “Te recuerdan todo el tiempo que perdiste tu libertad por completo. El castigo es muy grande. Ni a los criminales los tratan así. Se olvidan que uno es una persona”.

Tina había ingresado al país con una visa de turista, pero su trámite de regularización migratoria quedó inconcluso luego de un divorcio con un ciudadano estadounidense tras cinco años de casada. No tiene antecedentes penales y, según sus allegados, nunca intentó ocultarse: solo aguardaba la resolución de su estatus.

A pesar de no haber visitado la Argentina en años por temor a no poder regresar, la situación se complicó cuando un juez le denegó la libertad bajo fianza por considerar que no tenía vínculos suficientes con el país, lo que representaba un riesgo de fuga.

La comunidad de Aspen se movilizó para ayudarla: organizaron una campaña en GoFundMe y lograron reunir cerca de US$50.000 para cubrir los gastos legales de su defensa.

Cuando se cumplió el mes, la mujer le pidió al juez que la autodeportara y recién 17 días después permitieron que regresara a la Argentina.

El miércoles pasado salió en avión desde Texas y llegó al país el jueves sin nada. Ahora se instaló en la casa de su hermana y aseguró que no tiene previsto volver a vivir en Estados Unidos, aunque quiere regresar algún día para visitar a las personas que dejó allí.

Antes de ser arrestada, Pavlovsky y su novio planeaban casarse y comenzar el trámite formal para regularizar su situación migratoria. “Voy a resolver los temas y a hacer todo en orden para volver, aunque no voy a vivir allá de nuevo. Ya llegué y me quedo en la Argentina. Pero quiero volver a ir a visitar. Me dolió mucho irme porque dejé un montón de conexiones e historias”, cerró.