
A principios de la semana pasada, la Comisión Nacional de Valores (CNV) dio a conocer una resolución general que ha despertado muchísimos reclamos dentro del sector privado argentino; entre ellos, el campo.
Puntualmente, lo que hizo la CNV fue restringir la posibilidad de uso de cheques, tanto físicos como electrónicos, para las transacciones que se realicen dentro del mercado de capitales: determinó que la transferencia será la única modalidad habilitada para la recepción y entrega de fondos de y hacia los clientes.
“La medida busca asegurar la disponibilidad inmediata de los fondos, eliminar eventuales rechazos asociados al uso de cheques y, al mismo tiempo, fortalecer los mecanismos de control y prevención frente a posibles conductas disvaliosas”, afirmó la Comisión.
En este marco, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) alzó la voz contra esta medida el viernes pasado, considerándola un encarecimiento del financiamiento para el sector productivo, y ahora fue Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) -su entidad madre- que elevó este reclamo a un alcance nacional.
LA QUEJA DEL RURALISMO POR LOS CHEQUES
En el marco de la Expo Rural de Chacabuco (Buenos Aires), el presidente de CRA, Carlos Castagnani, fue quien formalizó el reclamo por el regreso de restricciones al uso de cheques físicos y electrónicos en el mercado de capitales y reclamó avanzar hacia una verdadera desburocratización tributaria.
Castagnani planteó la necesidad de reducir los costos que enfrentan productores, PyMEs y empresas y de generar condiciones que permitan producir, invertir y generar empleo.
En ese sentido, advirtió que la eliminación del uso de cheques físicos y electrónicos para el ingreso y retiro de fondos de clientes en el mercado de capitales representa un retroceso en materia de desregulación y simplificación.
Y consideró que esta decisión debe abrir una discusión de fondo sobre los costos que genera el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, que encarece las operaciones de quienes necesitan mover fondos para producir, comercializar e invertir.
“El productor no pide privilegios ni excepciones: pide reglas claras, estabilidad y menos costos para producir. Si se pretende que todo pase por el sistema bancario, entonces eliminemos los impuestos que castigan justamente esa bancarización. Más libertad para operar, menos burocracia y menos impuestos deben ser parte de una verdadera agenda de desregulación”, sostuvo Castagnani.




