El reciente estreno cinematográfico de La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, volvió a colocar en el centro de la escena a uno de los poemas épicos más importantes de la literatura universal.

A través de naufragios, sirenas, hechiceras y monstruos marinos, la historia de Homero no solo explora el deseo de regresar a la patria o la memoria, sino que también ofrece un rico catálogo sobre el mundo vegetal.

Muchas de las plantas, hierbas y árboles que marcaron la travesía de Odiseo hace casi 3000 años continúan vigentes e incluso forman parte del paisaje cotidiano en las calles, plazas y campos productivos de la Argentina.

Mariano Devoto, profesor Asociado de Botánica General en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires (FAUBA) e investigador independiente del CONICET, analizó la presencia botánica dentro de la obra homérica.

Según explicó el especialista, el poema griego ofrece cientos de menciones vegetales que pueden atribuirse a especies concretas.

Investigaciones recientes, como la obra Flora Homerica publicada en 2021 por el botánico griego Thomas Sawidis, identificaron 466 registros vegetales en los textos atribuidos a Homero, los cuales fueron vinculados con 89 especies botánicas diferentes.

A pesar de la distancia geográfica entre la cuenca del Mediterráneo y la llanura pampeana, la huella cultural y productiva de aquellas plantas cruzó el océano.

Símbolo de arraigo: En Recoleta vive un olivo centenario declarado Árbol Notable, especie clave en el desenlace de la epopeya cuando Penélope pone a prueba al héroe con el secreto de su cama matrimonial. (Foto: FAUBA).
Símbolo de arraigo: En Recoleta vive un olivo centenario declarado Árbol Notable, especie clave en el desenlace de la epopeya cuando Penélope pone a prueba al héroe con el secreto de su cama matrimonial. (Foto: FAUBA).

El aceite de oliva, el vino, los higos y las granadas llegaron a la mesa local como parte de una tradición centenaria.

Sin embargo, la conexión es aún más directa: varias de las especies mencionadas por el poeta griego habitan en la actualidad en el arbolado urbano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en distintas regiones del país.

Cosecha eterna: En el país de los feacios, Homero imaginó un jardín donde peras, granados, higos y olivos daban fruto durante todo el año. (Foto: FAUBA).
Cosecha eterna: En el país de los feacios, Homero imaginó un jardín donde peras, granados, higos y olivos daban fruto durante todo el año. (Foto: FAUBA).

Entre flores del olvido, mitos y plantas de protección

Uno de los episodios más icónicos de la epopeya ocurre cuando los marineros de Odiseo desembarcan en la tierra de los lotófagos.

Al consumir el fruto del loto, los hombres pierden la memoria y el impulso de regresar a su hogar, lo que obliga al héroe a arrastrarlos por la fuerza hacia las embarcaciones.

Aunque en la adaptación cinematográfica de Nolan es la ninfa Calipso quien ofrece las flores de loto para enturbiar los recuerdos del protagonista, el valor simbólico de la planta asociada al olvido se mantiene intacto.

En el plano botánico, la identificación precisa del loto de los lotófagos generó intensos debates entre los especialistas a lo largo de los siglos.

En su relevamiento, Sawidis identificó esta especie como Celtis australis, un árbol conocido popularmente como almez.

Refugio y supervivencia: En la Plaza Sicilia crece un retoño de la higuera de Sarmiento (Ficus carica), la misma especie a la que Odiseo se aferró para sobrevivir al remolino de Caribdis. (Foto: FAUBA).
Refugio y supervivencia: En la Plaza Sicilia crece un retoño de la higuera de Sarmiento (Ficus carica), la misma especie a la que Odiseo se aferró para sobrevivir al remolino de Caribdis. (Foto: FAUBA).

La hipótesis resulta sumamente atractiva para el ámbito local: el almez forma parte del catálogo oficial del arbolado urbano porteño.

De esta forma, la especie que según la tradición clásica hizo olvidar la patria a los tripulantes griegos puede ser cruzada a diario por cualquier transeúnte en las calles de la capital.

Otra de las plantas emblemáticas del poema es el moly, la misteriosa hierba que el dios Hermes le entrega a Odiseo para protegerlo de los hechizos de la hechicera Circe, quien había transformado a sus hombres en cerdos.

Homero aportó detalles morfológicos sobre esta especie al describir una raíz negra y una flor blanca como la leche.

Protección divina: El Allium nigrum es uno de los principales candidatos a ser el moly, la planta con raíz negra y flor blanca que Hermes entregó a Odiseo para contrarrestar los hechizos. (Foto: FAUBA).
Protección divina: El Allium nigrum es uno de los principales candidatos a ser el moly, la planta con raíz negra y flor blanca que Hermes entregó a Odiseo para contrarrestar los hechizos. (Foto: FAUBA).

La botánica moderna ha sugerido diversas alternativas para identificar el moly, entre las que figuran varias especies del género Allium —al que pertenecen el ajo y la cebolla—, la mandrágora o el eléboro.

La opción por la que se inclina la investigación de Sawidis es Allium nigrum, aunque el debate permanece abierto debido a la complejidad de traducir nomenclaturas antiguas a la taxonomía científica moderna.

El fruto del olvido: Los botánicos identifican el loto de los lotófagos con el Celtis australis (almez), un árbol presente en el arbolado urbano porteño. (Foto: FAUBA).
El fruto del olvido: Los botánicos identifican el loto de los lotófagos con el Celtis australis (almez), un árbol presente en el arbolado urbano porteño. (Foto: FAUBA).

Árboles con historia que resisten el paso del tiempo

Más allá de las especies vinculadas a la magia o los mitos, otras plantas de uso agrícola y alimentario resultan determinantes en la trama.

La higuera silvestre, identificada por los científicos como Ficus carica, aparece como la tabla de salvación a la que Odiseo se aferra para no ser tragado por el remolino de Caribdis tras perder su nave.

En la Argentina, esta misma especie posee antecedentes de valor patrimonial: en la Plaza Sicilia, en el barrio porteño de Palermo, crece un retoño de la histórica higuera de Sarmiento, catalogado como Árbol Histórico por las autoridades porteñas.

El olivo (Olea europaea), por su parte, es el gran protagonista vegetal de la obra. Además de su rol como alimento y refugio a lo largo del viaje, cumple una función poética y estructural decisiva en el desenlace de la historia.

Cuando Odiseo logra regresar a Ítaca tras veinte años de ausencia, Penélope lo somete a una prueba definitiva para verificar su identidad: le ordena mover el lecho matrimonial.

El héroe responde que la tarea es imposible, ya que él mismo construyó la cama utilizando como pilar el tronco de un olivo vivo que todavía permanecía enraizado en el suelo de la casa.

En la Argentina, el olivo se consolidó como un cultivo clave para las economías regionales de provincias como Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca.

Al mismo tiempo, conserva ejemplares de valor histórico en los centros urbanos, como el olivo centenario de la Plaza Vicente López en el barrio de Recoleta, declarado Árbol Notable.

Para los investigadores de la FAUBA, la vigencia de estas especies demuestra cómo la ciencia, la literatura clásica y la producción agrícola se entrelazan para explicar el origen de las plantas que nos rodean todos los días.