El uso de teléfonos celulares genera dudas frecuentes: ¿la luz de la pantalla puede producir cáncer de ojo o causar una maculopatía? La preocupación es comprensible, pero es importante diferenciar los riesgos demostrados de los mensajes que circulan en redes sociales. Hasta el momento, no existe evidencia científica sólida que demuestre que la luz habitual de las pantallas de los teléfonos provoque maculopatía o cáncer ocular.
Esto no significa que el uso de pantallas sea completamente inocuo. La exposición a la luz de los dispositivos, especialmente durante la noche, puede interferir con el ritmo circadiano y dificultar el sueño. Por eso, es aconsejable reducir el uso del celular antes de acostarse, activar el modo nocturno cuando sea útil y evitar que las pantallas reemplacen las horas de descanso.
¿Qué es la maculopatía?
La mácula es una pequeña zona ubicada en el centro de la retina. Es la responsable de la visión central y de los detalles que necesitamos para leer, reconocer rostros, conducir y realizar actividades de precisión.
La palabra maculopatía no describe una única enfermedad, sino un conjunto de alteraciones que afectan esa región de la retina. Puede aparecer por diferentes causas, entre ellas la edad, la diabetes, la miopía elevada, factores genéticos y otras enfermedades oculares. Por eso, el diagnóstico debe determinar qué tipo de maculopatía presenta cada persona.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Los factores de riesgo dependen del tipo de enfermedad. En la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), algunos de los más importantes son:
- Edad avanzada
- Antecedentes familiares y predisposición genética
- Tabaquismo
- Hipertensión arterial
- Alteraciones del colesterol y otros lípidos
- Obesidad y enfermedades metabólicas
- Enfermedades cardiovasculares y otros factores vasculares
Tener uno o varios factores de riesgo no significa que una persona necesariamente desarrollará la enfermedad. Sin embargo, conocerlos permite adoptar medidas preventivas y realizar controles adecuados.
Una enfermedad que puede avanzar sin síntomas
Algunas enfermedades de la mácula pueden comenzar de manera silenciosa. Cuando un ojo ve mejor que el otro, el cerebro puede compensar la alteración y la persona no advertirla durante mucho tiempo.
Entre las señales que requieren una consulta oftalmológica se encuentran:
- Visión central borrosa o pérdida de nitidez
- Líneas rectas que parecen onduladas o torcidas
- Manchas o zonas oscuras en el centro de la visión
- Dificultad para leer o reconocer rostros
- Distorsión de los objetos o cambios en su tamaño aparente
- Alteración de los colores o del contraste
Si una persona nota una distorsión nueva, una mancha central o una disminución repentina de la visión, no debe esperar a que el síntoma desaparezca: necesita una evaluación oftalmológica rápida.
DMAE seca y DMAE húmeda: ¿cuál es la diferencia?
En la degeneración macular asociada a la edad existen dos formas principales. La forma seca o atrófica se relaciona con el deterioro progresivo de los tejidos de la mácula. Su evolución puede ser lenta, aunque algunas formas avanzadas producen una pérdida importante de la visión central.
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En la forma húmeda o neovascular aparecen vasos sanguíneos anormales que pueden provocar acumulación de líquido, hemorragias y daño en la retina. Esta forma puede progresar con mayor rapidez, pero cuenta con tratamientos que permiten controlar la actividad de la enfermedad y, en muchos casos, estabilizar o mejorar la visión.
La maculopatía afecta principalmente la visión central. En general, la visión periférica se conserva, por lo que la enfermedad no equivale necesariamente a una pérdida total de la visión.
Prevención: qué podemos hacer
No todas las maculopatías pueden prevenirse, porque algunas están relacionadas con la edad o con la genética. Sin embargo, es posible reducir riesgos y cuidar la salud ocular mediante hábitos saludables:
- No fumar y evitar la exposición al humo del tabaco
- Controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol
- Mantener una alimentación variada, con frutas, verduras, pescado y otros alimentos saludables
- Proteger los ojos de la radiación ultravioleta con anteojos adecuados y sombrero
- Realizar controles oftalmológicos periódicos, especialmente si existen antecedentes familiares o factores de riesgo
Los suplementos vitamínicos no están indicados para todas las personas. En determinados pacientes con formas específicas de DMAE, el oftalmólogo puede considerar una fórmula antioxidante, como un complejo vitamínico, según el estadio y las características de la enfermedad.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza mediante un examen oftalmológico completo y, cuando es necesario, estudios especializados. Entre ellos se encuentran:
- Fondo de ojo, para observar la retina y detectar alteraciones como drusas o hemorragias
- Tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite analizar las capas de la retina y detectar líquido, atrofia u otros cambios
- Retinografía, que registra imágenes para comparar la evolución
- Angiografía con fluoresceína u otros estudios, indicados en casos seleccionados para evaluar vasos anormales y filtraciones
Estos estudios ayudan a identificar la enfermedad en etapas tempranas y a elegir el tratamiento más adecuado.
Tratamiento: depende del tipo de maculopatía
No existe un único tratamiento para todas las maculopatías. La conducta depende de la causa, el estadio y el estado visual de cada paciente.
En algunas formas de DMAE seca se indican controles periódicos, medidas de cuidado general y, en casos seleccionados, tratamientos específicos para determinadas etapas de la enfermedad. En la forma húmeda, las inyecciones intraoculares de medicamentos anti-VEGF son una herramienta fundamental: disminuyen la actividad de los vasos anormales y pueden estabilizar o mejorar la visión, especialmente cuando se comienza el tratamiento de manera oportuna.

En situaciones particulares pueden considerarse otras alternativas, como la terapia fotodinámica. La elección debe ser individualizada por el especialista en retina.
El mensaje más importante
El celular no debe convertirse en una fuente de miedo. La evidencia disponible no demuestra que el uso habitual de sus pantallas cause cáncer ocular o maculopatía. En cambio, sí debemos prestar atención a los factores de riesgo conocidos, cuidar nuestra salud general y no ignorar cambios en la visión.
La mácula es esencial para ver los detalles de la vida cotidiana. Un control oftalmológico a tiempo puede detectar enfermedades antes de que aparezcan síntomas importantes y, en determinados casos, permitir un tratamiento capaz de conservar la visión.
Ante una visión nueva y distorsionada, una mancha central o una pérdida de visión, la recomendación es clara: consultar sin demora a un oftalmólogo, idealmente especializado en retina.
(*) El doctor Gastón Gómez Caride (M.N. 112.991) es Especialista en Retina y Maculopatia. Ha realizado más de dos mil procedimientos de cataratas, 500 cirugías vitreoretinales (Ag. Macula, Desprendimientos de Retina, Retinopatía diabética, Tumores Intraoculares etc.). Posee una vasta experiencia en Antiangiogénicos Oculares También es Director Asociado del Centro de Ojos Quilmes.




