El ciervo axis avanza en el centro y norte del país, según confirman los investigadores que registraron, en un estudio, la presencia de esta especie exótica invasora en al menos siete provincias en las que el animal no se encontraba originalmente, cuando fue introducido en la Argentina hacia la década de 1930. A contramano de lo que se suele evaluar respecto de estos ejemplares, los científicos proponen contemplar las interacciones que estas especies tienen con las poblaciones para definir planes de manejo.
Oriundo de Asia (India, Sri Lanka y Nepal), el ciervo axis se introdujo a principios de la década de 1930 en el país, según el Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales para ser utilizado para la caza deportiva y con fines ornamentales, sobre todo en estancias de la provincia de Buenos Aires, precisamente en el partido de Magdalena. Su rápida y fácil proliferación hizo que se disperse por ecosistemas variados, desde pastizales hasta bosques y matorrales.
Sin embargo, también sufren un declive en sus poblaciones debido a la destrucción de los hábitats que ocupan y la competencia con el ganado, situación que, a su vez, genera problemas en algunos campos en donde se contratan servicios para controlarlos.
En 2021, fue declarado por el entonces Ministerio de Ambiente Nacional como “especie exótica invasora, categoría 2″. Este tipo de especies precisan, según la Lista oficial de especies exóticas, de políticas para minimizar sus impactos y toda acción sobre los ejemplares deben implementarse adoptando medidas de prevención, control o mitigación.

Al no tener un depredador natural, en la actualidad configura un problema por sus perjuicios sobre disputa de pasturas con otras especies y forrajes de maíz, situación que en Corrientes, así como en rutas ya que es un animal rápido, que se mueve en manadas grandes y tiene actividad nocturna.
Registros
En este contexto, ocho investigadores de Córdoba, Santiago del Estero, Corrientes y Buenos Aires elaboraron el estudio “Primeros registros de la especie introducida Axis axis en el centro y norte de Argentina”, que fue publicado en la revista especializada Notas Sobre Mamíferos Sudamericanos y en el que aportan un registro sistematizado sobre cómo la especie va corriéndose desde su distribución originaria (Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe) hacia el centro y el norte del país.
Entre 2018 y 2025, los investigadores reunieron 32 registros en siete provincias nuevas: Córdoba, Santiago del Estero, Chaco, San Luis, Salta y Formosa, además de reportes en el norte de Santa Fe. Esta información no refleja que existan poblaciones establecidas o que haya más ejemplares en esos lugares, pero sí que la especie muestra un desplazamiento considerable.

“El ciervo axis registra apariciones en ambientes y regiones donde no estaba documentado de esta manera, por eso lo planteamos, también, como una alerta temprana”, explicó a TN el biólogo Matías Wajner, perteneciente al Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv-Conicet) y que participó del estudio.
A ello, el investigador Francis Merlo, del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (Idea-Conicet) y que también fue parte de la investigación, agregó que si bien aún no se puede reconstruir una “ruta de avance” de la especie en el país, este trabajo deja la puerta abierta para estudiar de dónde llegaron esos individuos y si ya existen nacimientos o crías en desarrollo en esas regiones.
“Puede haber dispersión desde poblaciones ya establecidas, pero también escapes o liberaciones desde establecimientos privados. Una de las cosas que quedan abiertas a partir de este trabajo es estudiar de dónde vienen esos individuos”, explicó respecto del posible origen de estos animales en los nuevos sitios donde se los van encontrando.
Detección temprana
Desde 2023, la provincia de Corrientes habilitó la caza sin tope del ciervo axis. La decisión respondía a un intento por controlar una “superpoblación” de la especie, tal como indicaron a este medio desde la Dirección de Recursos Naturales de la provincia.
“Esa experiencia (en Corrientes) muestra que el control puede reducir la presencia o abundancia de la especie cuando el esfuerzo se sostiene, pero que una vez que las poblaciones están consolidadas el manejo se vuelve mucho más difícil y la erradicación es poco probable”, expresó Fernando Zamudio, del Imbiv-Conicet, otro de los participantes de la investigación.
Y sumó: “El antecedente de Corrientes refuerza la importancia de detectar tempranamente lo que está ocurriendo en estas nuevas regiones y generar información antes de que eventualmente se consoliden nuevas poblaciones”.

Si bien la situación en las nuevas provincias donde se registró la presencia de ciervos axis es diferente respecto de Corrientes, donde las poblaciones son abundantes, lo que ocurre en esa provincia sirve como antecedente, indicaron, “para entender qué ocurre cuando una especie de este tipo ya está establecida”.
Esa resolución partió de un tratamiento que ubicó a la presencia de la especie como un problema, algo que los investigadores intentan abordar de otra manera.
A pesar de que las especies exóticas son consideradas unas de las principales causas de pérdida de biodiversidad y representan distintos potenciales perjuicios, los científicos consideraron que es necesario no sólo abordar estas situaciones desde el punto de vista ecológico, sino que se debe contemplar una parte socioambiental para conocer cómo interactúan las comunidades que conviven con la especie.
Enfoque socioambiental
A pesar de tratarse de una especie exótica que causa problemas en algunos puntos del país, los investigadores expresaron que, para la elaboración de este estudio, trataron de no partir desde una idea en la que intenten predecir los efectos del ciervo axis en los nuevos ambientes donde va apareciendo.
Al respecto, reconocieron que el ciervo axis tiene antecedentes de impactos en sitios donde ya se registra como establecido, pero en las nuevas regiones reportadas “todavía falta mucha información y nos interesa entender cómo se percibe la llegada de estos animales desde los propios territorios”.

A modo de ejemplo, citaron lo que pudieron observar en el norte cordobés a partir de la irrupción, hace diez años, del jabalí. La especie causa problemas de distintas magnitudes en varios puntos del país, pero los científicos descubrieron otras cuestiones en la región mencionada: “Para algunos, el jabalí representa un problema, por ejemplo porque puede cruzarse con los cerdos domésticos; para otros también representa una oportunidad de salir al monte a cazar. Hemos visto incluso cómo la carne obtenida se comparte entre familiares y amigos, reforzando vínculos sociales y también la relación de las personas con el monte”.
“Con el axis ocurrió algo parecido en cuanto a la curiosidad que generó su aparición”, afirmaron, para detallar: “Cuando registramos por primera vez un individuo con una cámara trampa en esa región, la sorpresa no fue solamente nuestra, sino también de la gente que vive allí. Eso nos lleva a preguntarnos: ¿toda especie exótica constituye necesariamente un problema?, ¿para qué y para quiénes puede constituirlo?“.
“No se trata de desconocer los posibles impactos ecológicos, sino de entender que estamos frente a procesos socioambientales y que, para abordarlos, necesitamos incorporar también las voces y los conocimientos de las personas que viven en esos territorios”, expresó Merlo.
Manejos de la especie
Estas nuevas preguntas, junto al estudio, abren puertas para abordar la situación de la especie en el país, tanto para contenerla como para intentar incorporarla, en el caso que sea posible, a los ecosistemas sobre los que ya se mueve.
En relación a posibles efectos sobre las especies nativas, Zamudio dijo que justamente es una de las preguntas que podrían estudiarse: “Una especie introducida puede generar competencia, modificar la vegetación o interactuar de distintas maneras con la fauna local, pero tampoco podemos asumir que lo observado en una región necesariamente va a repetirse de la misma manera en otra. Por ejemplo, no sabemos si lo que ocurre con el axis en Corrientes puede extrapolarse directamente al Chaco Árido de Córdoba”.

A ello, Wajner agregó: “Creemos que antes de pensar qué lugar va a ocupar la especie o qué medidas deberían tomarse, necesitamos conocer qué está ocurriendo. Si se reproduce, cómo utiliza estos nuevos ambientes, cómo interactúa con las especies nativas y con las actividades productivas, y también cómo es percibida por las comunidades locales. Es ahí donde el diálogo entre el conocimiento científico y los saberes de quienes viven en el territorio se vuelven importantes”.
El estudio por sí solo, explicaron, no alcanza para definir una estrategia de manejo de la especie pero sí puede ser un punto de partida para la elaboración de políticas al respecto, incluso en áreas protegidas donde también fue registrado el ciervo axis, como los parques nacionales Copo (Santiago del Estero) y El Impenetrable (Chaco).
“Eso define dónde conviene poner el esfuerzo de monitoreo. Pero, primero, habría que determinar si estamos viendo individuos aislados o si ya existen poblaciones que se están reproduciendo, cuál es su origen y qué ambientes están utilizando. Cuanto antes se genere esa información, mayores son las posibilidades de actuar, porque la experiencia con especies introducidas muestra que cuando una población ya está establecida y expandida, cualquier medida de control se vuelve mucho más compleja y costosa”, finalizaron.




