Por el fin del invierno, el gasto en energía y gas se redujo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La canasta de servicios públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) cerró septiembre en $ 268.405 mensuales para un hogar promedio sin subsidios. Esto significó una baja del 7,3% respecto de agosto, la mayor caída mensual del año. El retroceso fue impulsado por el fin del invierno: al reducirse el consumo estacional de gas natural y electricidad, el efecto de la estacionalidad superó con amplitud los aumentos tarifarios vigentes, según el Reporte de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP UBA-Conicet).

La cifra, con todo, representa un alza del 55% frente a igual mes de 2025, es decir, 22 puntos porcentuales por encima de la inflación estimada para ese período, que el relevamiento ubica en torno al 33 por ciento.

La electricidad y el gas explican casi toda la baja mensual

La factura eléctrica de un usuario sin subsidios del segmento N1 quedó en $49.770 al mes, con una caída del 18,8% respecto de agosto. El cargo fijo subió 1,7% y el variable bajó 0,8%, pero fue el menor consumo propio de la salida del invierno el factor determinante del resultado. En gas natural, la dinámica fue similar: el cargo fijo trepó 1,9% y el variable, 1%, aunque la reducción de la demanda estacional llevó la factura a $49.370, un 19,9% por debajo del mes anterior.

Así, los dos servicios energéticos combinados explicaron casi la totalidad de la variación negativa de la canasta, dado su peso relativo frente al agua y el transporte.

El costo de la canasta de servicios públicos cayó en septiembre (Jaime Olivos)

En tanto, el gasto en agua se redujo 0,9% y quedó en $42.576, con dos factores que se contrarrestaron: septiembre tiene 30 días de consumo —menos que agosto— y el componente variable del servicio subió 2,4%. En el extremo opuesto, el transporte fue el único rubro que registró un aumento mensual, del 2,4%, hasta $126.689. Las líneas de la Ciudad de Buenos Aires aumentaron 4,1% —IPC de julio más el 2% de la regla indexatoria—, mientras que las líneas interjurisdiccionales no tuvieron ajuste en septiembre tras haber acumulado subas de 7,7% en abril, 7,1% en junio y 3,2% en julio.

El peso del transporte en la canasta total es el más alto: representa el 47% del gasto mensual de una familia promedio del AMBA.

Medida en términos interanuales sin estacionalidad, la canasta acumula un alza del 55%, con el transporte a la cabeza con un incremento del 70% frente a septiembre de 2025. La energía eléctrica subió 48%, el gas natural 42% y el agua 40%, todos por encima de la inflación general estimada para el período.

Al descomponer la contribución de cada servicio al aumento total de la canasta, el transporte aportó por sí solo 30 de los 55 puntos porcentuales del incremento interanual. El gas sumó 9 puntos, la electricidad 8 y el agua 7. Desde diciembre de 2023, la canasta acumuló un alza del 867%, frente a un IPC general del 254% en el mismo lapso.

El Estado cubre el 46% del costo real de los servicios

Los hogares del AMBA abonan tarifas que, en promedio ponderado, cubren el 54% del costo real de los servicios, mientras el Estado financia el 46% restante. En septiembre, esa cobertura se mantuvo estable en torno al 55% —nivel en el que se encuentra desde la implementación del nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF)— tras haber trepado de manera sostenida entre agosto de 2025 y febrero de 2026.

La cobertura varía según el servicio: en electricidad, el usuario sin subsidio paga el 100% del precio de referencia, mientras que el que recibe bonificación abona el 25%. Para el gas natural, un usuario residencial promedio cubre el 60% del costo de abastecimiento. En el transporte, la cobertura es del 35%, y en agua alcanza el 100 por ciento.

La canasta equivale al 14,6% del salario promedio registrado

Con un salario RIPTE estimado de $ 2.024.647 para septiembre, el gasto en servicios públicos representa el 14,6% del ingreso promedio de un trabajador registrado del AMBA. En términos de poder de compra, un salario alcanza para pagar 7,5 canastas de servicios, frente a las 8,9 que cubría en igual mes del año anterior.

El peso de los servicios energéticos —electricidad y gas— sobre ese salario es del 5,1% para un usuario con subsidio y del 3,4% para uno sin bonificaciones. Para los hogares con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos, la incidencia combinada de ambos servicios trepa al 7,6% del ingreso.