
La cotización del dólar en Bolivia experimentó un incremento brusco después del levantamiento de la subvención al diésel el pasado viernes.
La divisa había mostrado una tendencia a la baja toda la semana anterior; sin embargo, después del anuncio del nuevo esquema de precios de combustibles, el fin de semana se fijó en 11 bolivianos, un 9,89% adicional a la cotización del día anterior, lo que marca el incremento porcentual más alto desde la flexibilización cambiaria dispuesta a finales de junio.
El lunes subió a 11,90 bolivianos, un 8,18% más y el martes cruzó la barrera de los 12 bolivianos al cotizarse en 12,06 bolivianos, un 1,34% más que la jornada anterior. Esta evolución de la divisa muestra un contraste más nítido en los valores semanales: entre el martes anterior y este hay una diferencia de casi dos bolivianos que representa un 18,8% de incremento.
Para el analista económico Fernando Romero, la reacción del mercado cambiario tras la eliminación de la subvención es un fenómeno lógico y esperable debido al proceso especulativo que se estaría produciendo.
“La demanda especulativa ha generado la suba porque los bancos, las empresas y las familias se pelean por los pocos dólares que hay”, explicó en diálogo con Infobae. El analista señaló que en un “escenario de desequilibrio cambiario”, como el que atraviesa Bolivia, las fluctuaciones van a ser recurrentes y el dólar solo podrá estabilizarse con intervención del Banco Central de Bolivia (BCB).
“La tendencia para las próximas semanas es al alza y si baja será por intervención del BCB, por el momento va a estar inestable, en una economía que se está reacomodando traumáticamente a la eliminación de la subvención del diésel”, proyectó Romero.
Estas fluctuaciones en el tipo de cambio se producen tras la implementación, el pasado 29 de junio, de una nueva política cambiaria. Desde entonces, la cotización se rige por un esquema flexible basado en la oferta y la demanda de la divisa estadounidense en el sistema bancario.
Esta política puso fin al sistema de tipo de cambio fijo que había estado vigente durante los últimos 15 años como parte de la política monetaria de los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS) con la que se buscaba contener la inflación, fortalecer el uso del peso boliviano y brindar previsibilidad en las transacciones.

En el inicio del nuevo régimen, el Banco Central estableció el tipo de cambio en 9,73 bolivianos frente a los 6,96 bolivianos a los que cotizó en los últimos años.
Sin embargo, ese punto de partida se incrementó de manera sostenida hasta llegar a los 12,15 el 31 de julio.
En medio de reclamos por el aumento constante, el entonces ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó que la fluctuación era parte del proceso de estabilización y que el Banco Central de Bolivia (BCB) intervendría en el mercado cambiario eventualmente para evitar “episodios de sobrerreacción y prácticas especulativas por algunos actores con poder de mercado”.
Desde entonces, la moneda ha tenido fluctuaciones y el pico más alto se registró el 9 de septiembre cuando llegó a los 12,64 bolivianos.




