El efecto limewash es muy buscado actualmente para decorar las paredes porque imita a la perfección el acabado tipo cemento. La técnica de pintura es sencilla y se puede aplicar en casa, pero es importante tener en cuenta tres tips claves para conseguirlo.

También conocido como lavado a la cal, el limewash se caracteriza por generar una superficie con diferentes intensidades y tonos de un mismo color. Eso logra que las paredes tengan aspecto artesanal.

Si se aplica correctamente, esta técnica puede ser la mejor alternativa para quienes buscan renovar una pared sin utilizar revestimientos o materiales costosos. Y, además, no hace falta incurrir en gastos de mano de obra, porque se puede hacer sin ayuda de especialistas.

El acabado final es irregular, muy parecido al cemento, y le da a la pared una apariencia completamente distinta a lo tradicional. Es ideal para ambientes modernos, descontracturados, y permiten combinar con otros estilos sin romper la armonía general.

Los expertos aseguran que los tonos neutros hacen que se genere una sensación de mayor calidez y también facilitan la integración a ambientes con características de diseño especiales. Son los más versátiles y adaptativos.

Efecto limewash: acabado tipo cemento

En un video posteado en Facebook, la usuaria @mamaarquitectauy resaltó que hay tres aspectos fundamentales a tener en cuenta en la técnica para que todo salga bien.

El primero es elegir dos colores similares. Cuando se utilizan tonalidades que pertenecen a una misma gama y tienen poca diferencia entre sí, el efecto limewash se potencia.

Atención con un dato: no es necesario elegir dos colores similares. Una pequeña variación hace que las diferencias se luzcan. Lo que se debe tener en cuenta es que cuanto mayor sea el contraste, más marcada quedará la pared y se dificultará conseguir el acabado tipo cemento.

Lo más aconsejable es pensar primero el color de base y luego seleccionar un segundo tono de la misma paleta a modo de complemento. ”Los tonos grises, beige, arena, blanco roto y algunos verdes o tierras apagados pueden utilizarse para crear diferentes ambientes”, explicó la especialista.

Los tres tips para el limewash

El segundo tip consiste en trabajar con una pintura más liviana que la que se usa normalmente para las paredes. Para lograrlo se puede agregar un poco de agua a la mezcla. Eso aportará mayor fluidez.

La pintura no debe quedar excesivamente líquida, porque no se fijará a la pared, pero sí diluida de tal forma que permita que el producto se extienda y difumine fácilmente. Esto es fundamental porque el objetivo no es cubrir toda la superficie de modo parejo.

Aplicando la técnica limewash se logra que las paredes queden con efecto cemento. Hay tres tips claves. (Foto: IA Gemini)
Aplicando la técnica limewash se logra que las paredes queden con efecto cemento. Hay tres tips claves. (Foto: IA Gemini)

Con esta técnica, algunas zonas tienen que quedar más cargadas de pintura que otras para que se generen estas variaciones que le darán profundidad al acabado. De esa forma se va plasmando la apariencia tipo cemento que se busca.

Siempre se aconseja hacer una prueba en un sector de la pared antes de aplicarla en toda la superficie. De esta manera se pueden hacer correcciones antes de avanzar con el pintado.

El tercer tip es tal vez el más importante: no se debe pretender lograr el resultado definitivo en una sola aplicación. El efecto limewash se construye progresivamente y necesita varias manos.

Tras la primera aplicación, la pared puede estar lejos de mostrar el acabado que se buscó, pero las capas posteriores le irán dando la apariencia ideal. Siempre hay que dejar secar antes de darle una nueva mano.

Por lo general, dependiendo del estado de la pared en cuestión, dos o tres manos son suficientes para lograr el mejor resultado. Cada uno debe ir evaluando cómo queda la pared tras una aplicación para determinar si se requiere una nueva mano.