El presidente Javier Milei tuvo que sincerarse y admitir que los pronósticos que había imaginado para esta época no se van a poder cumplir y que hay cuestiones de la marcha de la economía que deben ser recalculadas.
Desde la óptica libertaria, la eventual reelección de Javier Milei parece ser ahora un condicionante para alcanzar las mejoras que se anunciaron cuando llegó a la Casa Rosada. “Si nuestro gobierno es reelecto, 2028 será el mejor año económico en la historia de la Argentina”, prometió Milei ante un auditorio de inversores y banqueros que lo escuchaban en Wall Street.
Sucede que el ministro de Economía, Luis Caputo, había asegurado el 14 abril pasado que “los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Hablaba de 2026 y 2027.
Y Milei, un mes antes, había expresado su deseo de que la inflación empezara con cero en agosto pasado, lo que no ocurrió. Fue del 1,7 %, aunque el registro fue el menor en más de un año.
En el Gobierno saben que deben cambiar el clima y las expectativas en un importante sector de la sociedad que votó por Milei en 2023 y es vital para alcanzar el objetivo libertario de la reelección.
Los datos que recibió Milei, mientras cumplía con su agenda en Nueva York y en el regreso a Buenos Aires, no fueron los mejores. La pobreza creció a 32,4 %, lo que implica más de 15 millones de personas en esa situación y la indigencia marcó un 7,5 % con más de 3 millones y medio de afectados.
En total, la Argentina tiene casi 19 millones de personas sufriendo esos dramas y con un horizonte indefinido. Caputo habló de problemas estacionales y prefirió comparar los porcentajes con la medición de 2024 y no con el último semestre del 2025.
Además, la actividad económica cayó 2,9 por ciento en julio y volvió a agitar el fantasma de la recesión.
Más allá de cuestiones técnicas, lo cierto es que el clima preelectoral se empieza a sentir en la Argentina y lo notan también los mercados y los eventuales inversionistas externos, en un complejo escenario por la guerra entre Estados Unidos e Irán y el conflicto en Oriente Medio. El riesgo país llegó a 609 puntos, en el nivel más alto desde abril pasado.
Pero el operativo reelección de Milei está en marcha desde hace un tiempo y ahora tiene una etapa que se llama eliminar o suspender las PASO en el Congreso.
Los gobernadores son una pieza clave y el Presidente espera llevar a una docena de ellos la semana que comienza a Francia para participar en la Argentina Week en París, que se desarrollará entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre.
Ya hubo un encuentro similar en Nueva York y se suspendió el programado para Londres a raíz del nuevo conflicto con Gran Bretaña por las Islas Malvinas.
A propósito de esta cuestión, Milei logró el objetivo que se había planteado en Naciones Unidas, con un fuerte discurso no solo para reclamar al Reino Unido que se siente a negociar con la Argentina sino para cuestionar el funcionamiento de la ONU.
Si bien Milei no pudo cumplir con su deseo de tener una reunión privada con Donald Trump, ratificó su alineamiento con los Estados Unidos e Israel.
Mientras la delegación argentina estaba en NYC, el jefe de Gabinete Diego Santilli no dejó de cumplir con su agenda de reuniones con los gobernadores en busca de los votos que necesita para bajar de alguna manera las PASO del año próximo.
Esa tarea de Santilli es constantemente monitoreada por los Milei, especialmente por Karina, que es la responsable de la tarea política del Gobierno según lo admitió en su momento el Presidente.
En el Senado, Patricia Bullrich es una pieza clave para la estrategia oficial aunque su figura genera, a veces, malestar en Karina por las diferencias que muestra con la Casa Rosada.
Lo hizo con diferentes cuestiones y hasta marcó distancia al manifestarse en contra del pedido de juicio político a la jueza porteña Laura Beatriz De Marinis, que había declarado inconstitucional la baja de la imputabilidad de los menores a los 14 años.
Por si fuera poco, en medio de los insultos de Milei a los periodistas, Bullrich rechazó la detención en Formosa de un equipo de La Nación que realizó entrevistas y filmaciones en una comunidad originaria: “La libertad de prensa se respeta”.
Un fallo de Cámara derogó ese fallo y el joven involucrado en este caso volverá a ser juzgado por otro magistrado.
Bullrich apoya la baja de la edad de imputabilidad, pero considera que la Justicia es la encargada de reconsiderar fallos como el de esa jueza y no llegar al juicio político.
Está claro que Bullrich está muy bien posicionada en las encuestas, lo que genera preocupación en algunas oficinas de la Casa Rosada, a pesar del alineamiento constante que la senadora ratifica con el gobierno. Aunque algunos la ven como eventual candidata presidencial si se llegara a complicar la reelección de Milei.
Mauricio Macri, en tanto, volvió a mostrar su ida y vuelta con el gobierno. Esta vez fue en Jujuy donde no dudó en decir que a Milei le “faltan buenos equipos” en su gobierno.
En el PRO, por ahora, no se muestran demasiado presurosos en buscar acuerdos electorales con La Libertad Avanza. Quieren ver qué pasa con la economía y la situación de los argentinos en los próximos meses.
Mientras tanto, desde el kirchnerismo y el peronismo le llegan “buenas noticias” a Milei cada vez que se profundiza el enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
El gobernador cumplía con su agenda en Nueva York, en paralelo a la visita de Milei, en busca de inversiones para la provincia, y desde Buenos Aires le llegaban las críticas de Máximo Kirchner.
El diputado dijo que dentro del peronismo “hay un boicot a la figura de Cristina Kirchner” y reiteró que su sector quiere la candidatura de su madre para la presidencia, pese a la inhabilitación que rige por el fallo judicial que la tiene en prisión domiciliaria por seis años.
En realidad, el kirchnerismo ya busca alternativas para enfrentar a Kicillof en una eventual interna.
En ese camino se anotó el senador y exmandatario de San Juan Sergio Uñak, mientras La Cámpora piensa en buscar la gobernación bonaerense con Máximo o Mayra Mendoza.
Por otra parte, la visita del Papa León XIV cada vez está más cerca y el Gobierno tiene algunos motivos de preocupación, derivados de la situación económica.

Está siguiendo los movimientos del peronismo y su brazo gremial (la CGT) que, junto con un sector del empresariado PyME y organizaciones sociales, quieren entregarle al Papa un documento crítico sobre la situación del país cuando se vean en un encuentro programado para el 9 de noviembre en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA) en Puerto Madero.
También hay mucha expectativa por los mensajes en las ceremonias religiosas programadas durante su permanencia en la Argentina y, sobre todo, lo que pueda decir León XIV cuando visite el Cottolengo de Don Orione en Claypole.
Por eso, el oficialismo apura el tratamiento parlamentario de la ley donde dio marcha atrás en los recortes presupuestarios y otras cuestiones para discapacitados.
El contacto de los funcionarios con los principales “popes” de la Iglesia Católica argentina son constantes, aunque los obispos esperan, antes de la visita del Papa, un gesto de Milei.
Que reciba a la cúpula del Episcopado, algo que no hizo desde que llegó a la presidencia, más allá de los saludos protocolares cuando asumió.
“Si no es ahora, ¿cuándo será?”, se preguntan los dignatarios religiosos sin entender la actitud de Milei. Pero no tienen respuesta.




