São Paulo, 22 sep (EFE).- El Gobierno de Brasil rebajó tres décimas la previsión de crecimiento de la economía del país para este año, hasta el 2,0 %, arrastrada por la desaceleración del sector servicios y la industria, según divulgó este martes.
La proyección del Ejecutivo es todavía más optimista que la del mercado financiero, que calcula una expansión del producto interior bruto (PIB) brasileño del 1,88 % para este año, en el que Brasil celebrará elecciones presidenciales y legislativas.
El Ministerio de Hacienda recortó la proyección anual de crecimiento de los servicios, desde el 2,4 % previsto en julio pasado hasta el 1,8 %, y de la industria, desde el 2,1 % hasta el 1,7 %.
La caída en los servicios es consecuencia de "la transmisión rezagada de la política monetaria sobre la demanda interna", afirmó la cartera en su último boletín macrofiscal.
Los tipos oficiales de interés, hoy en el 13,75 % anual, empezaron a bajar este año de manera paulatina, pero aún se mantienen en cotas elevadas, lo que ha encarecido el crédito y, en consecuencia, ha enfriado la economía brasileña.
En este contexto, el porcentaje que los hogares destinan para saldar sus deudas alcanzó en el segundo trimestre de este año un nivel récord, limitando el consumo de las familias.
Por otro lado, la industria de transformación se ha visto impactada igualmente por el elevado coste del dinero y una demanda inferior por los bienes de consumo.
No obstante, el menor rendimiento de los servicios y la industria se verá compensado por la agropecuaria, que se espera que este año avance un 2,8 %, un punto más que en la anterior previsión.
Además, el mercado laboral se ha mostrado especialmente resiliente, con una tasa de desempleo que ronda el 5 %, pese a la desaceleración de buena parte del tejido productivo del país.
El Gobierno también ha buscado estimular la demanda con una exención del impuesto sobre la renta para las familias con menos ingresos y una subida del valor de los subsidios sociales.
Para 2027, el Gobierno también revisó a la baja su previsión del crecimiento del PIB, desde el 2,5 % hasta el 2,3 %, lastrado por "los efectos rezagados del ciclo de flexibilización monetaria".
El Ejecutivo confía, sin embargo, en que la reducción de los tipos se transmita "gradualmente al crédito y a la demanda interna, impulsando la industria manufacturera, la construcción y los servicios más cíclicos".
A estos factores -asegura la Administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva- se suma el impulso de la industria extractiva, gracias a "la ampliación de la capacidad de producción de petróleo y gas natural". EFE


