El Gobierno brasileño recortó tres décimas su cálculo económico anual frente a la proyección difundida en julio (Reuters)

El Gobierno de Brasil redujo su previsión de crecimiento del producto interno bruto para 2026 al 2,0%, tres décimas por debajo de la estimación de julio, por la pérdida de ritmo de los servicios y la industria.

El Ministerio de Hacienda difundió este martes su boletín Macrofiscal con la revisión de las proyecciones para la mayor economía de América Latina. La previsión oficial anterior calculaba una expansión del 2,3% durante el año, pero los datos recientes de actividad llevaron al Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva a ajustar la cifra.

La nueva proyección permaneció por encima de la expectativa del mercado financiero, que estimó un crecimiento de 1,88% para 2026. La corrección se conoció en un año marcado por las elecciones presidenciales y legislativas brasileñas, mientras el Gobierno sostuvo medidas para estimular la demanda interna.

El Ministerio de Hacienda vinculó el menor ritmo de los servicios con el efecto retardado de la política monetaria sobre la demanda interna. Aunque la tasa oficial de interés empezó a bajar de forma gradual durante este año, todavía se situó en el 13,75% anual, un nivel que encareció el acceso al crédito para familias y empresas.

El endeudamiento de los hogares alcanzó un nivel récord y limitó el consumo interno en 2026 (EFE)

El pago de deudas absorbió una porción récord de los ingresos de los hogares brasileños durante el segundo trimestre, según los datos incluidos en el informe oficial.

Esa situación limitó el consumo familiar, uno de los motores de los servicios vinculados al comercio, el transporte, la gastronomía y otras actividades.

Por otro lado, el mercado laboral también ofreció un dato distinto al enfriamiento de la producción. La tasa de desempleo rondó el 5%, un nivel bajo para los registros recientes de la economía brasileña. La resiliencia del empleo sostuvo una parte de los ingresos de los hogares, aunque el endeudamiento y el alto costo del crédito redujeron la capacidad de consumo.

El empleo resistió el enfriamiento de la actividad en Brasil, mientras los servicios y la industria perdieron ritmo (Reuters)

El Gobierno aplicó medidas para sostener la demanda, entre ellas la exención del impuesto sobre la renta para las familias de menores ingresos y el aumento del valor de los subsidios sociales. La semana anterior, el Ejecutivo anunció un reajuste del 15,04% para el programa Bolsa Familia.

Ese incremento representa una recomposición de la inflación, según explicó Felipe Salto, economista jefe de Warren y exsecretario de Hacienda y Planificación del estado de São Paulo, en declaraciones recogidas por CNN Brasil. Salto señaló que la medida se ajustó a las reglas electorales porque no creó un nuevo beneficio y se limitó a recuperar la pérdida inflacionaria.

Además, el aumento del Bolsa Familia implicó un gasto de cerca de R$ 5.800 millones para el presupuesto de este año y de R$ 23.200 millones para 2027, de acuerdo con las estimaciones de Warren. El Gobierno anunció reasignaciones de recursos presupuestarios para financiar los tres meses finales del beneficio reajustado en 2026.

El ajuste de la previsión para la economía brasileña ocurre a menos de dos semanas de la primera vuelta electoral, fijada para el domingo 4 de octubre. Lula da Silva competirá por un cuarto mandato presidencial frente al senador Flávio Bolsonaro, referente del Partido Liberal e hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. Las encuestas más recientes reflejaron una contienda estrecha entre los dos candidatos.

(Con información de EFE)