
Las autoridades de Libia reconocidas internacionalmente han negado que estén permitiendo el uso de una base militar en la ciudad de Misrata o cualquier otro punto del país bajo su control para lanzar ataques contra buques de la 'flota fantasma' de Rusia que navegan en aguas del mar Mediterráneo.
El Ministerio de Defensa libio ha negado "categóricamente" en un comunicado publicado en redes sociales "la existencia de cualquier acuerdo, disposición o coordinación que permita utilizar la base militar de Misrata, o cualquier instalación militar nacional, como plataforma para lanzar ataques o llevar a cabo operaciones militares de cualquier tipo que queden fuera del ámbito de las competencias soberanas del Estado libio".
Así, ha recalcado que "no ha concedido permiso a ninguna parte extranjera para utilizar el territorio, las instalaciones, el espacio aéreo o las aguas territoriales de Libia con el fin de perpetrar actos hostiles contra ningún Estado o entidad, ni se ha designado o utilizado instalación militar nacional alguna para tal propósito".
La cartera ha dicho que "todas las formas de cooperación militar y formación técnica con naciones amigas se llevan a cabo dentro de los marcos oficiales y jurídicos establecidos", antes de reafirmar su "pleno compromiso con la soberanía del Estado libio" y su "rechazo al uso del territorio libio como punto de partida para acciones que puedan poner en peligro la seguridad nacional o las relaciones exteriores de Libia".
El comunicado ha sido publicado como respuesta a unas informaciones publicadas por la cadena de televisión estadounidense CNN que apuntaban que las autoridades con sede en Trípoli habían permitido a fuerzas ucranianas usar esta base para atacar a buques de Rusia que navegaban frente a las costas del país africano, tras sendos ataques en la zona en diciembre de 2025 y abril de 2026.
De hecho, la cadena citó a un operador ucraniano de embarcaciones no tripuladas desplegado en Libia, quien declaró que su unidad utilizaba la base militar de Misrata como plataforma de lanzamiento para atacar la 'flota fantasma' de Rusia --aliado de las autoridades asentadas en el este del país africano--, a cambio de entrenar a las fuerzas locales.
Libia atraviesa desde hace años una situación de bicefalia --iniciada a raíz del derrocamiento y ejecución de Muamar Gadafi en octubre de 2011 en el marco de la guerra civil y acentuada tras el aplazamiento de las elecciones de 2021--, con unas autoridades paralelas asentadas en el este, sin que las conversaciones de reintegración hayan logrado por ahora reunificar la administración libia.




