Hay una imagen poderosa en La Divina Comedia de Dante: el quinto círculo del infierno, donde se encuentra la Laguna Estigia. No es un lago limpio: es oscuro, es fango, está lleno de barro. Ahí están los iracundos, los furiosos, los coléricos, los rabiosos. Desnudos, cubiertos de barro, golpeándose, mordiéndose y despedazándose entre ellos.
Hay que salir de ese barro.
Milei intenta encontrar en Malvinas una gesta para lograrlo. ¿Por qué va a buscar la causa Malvinas? Hay tres explicaciones. La primera, porque no tiene grieta, es una causa de unidad nacional. La segunda es porque le permite al gobierno reafirmar su alianza táctica con Donald Trump. Y la última, pero la más importante, porque intenta sacar a su imagen del barro local.
El gobierno se volvió a meter demasiado en el barro en los últimos días. Tres pasos en falso lo ilustran.
- El escándalo por discapacidad: Cambios insólitos, sin coordinar. Patricia Bullrich salió furiosa y terminaron dando marcha atrás.
- Peleas internas en la mesa política: Patricia Bullrich trató de “mentiroso” a Diego Santilli. La historia terminó ayer con una tregua algo endeble —está claro que la cosa no se terminó de ordenar—.
- Denuncias de corrupción en la Quinta de Olivos: Despidieron a 12 personas, hay sospechas de filtraciones, la Casa Militar tomó el control, renunció una funcionaria de Karina Milei y la diputada Marcela Pagano denunció que se robaban la comida.

Según la denuncia, se compraron 29.505 kilos de carne para seis meses para la Casa Rosada y la Quinta de Olivos —20.370 kilos para la Casa Rosada y 9135 kilos para la Quinta—. Eso da 50 kilos por día de carne durante seis meses solo para la Quinta de Olivos. Compraron carne para alimentar al ejército de Troya y al de Napoleón juntos. Dónde terminaba la carne, aún no se sabe.
Por eso el gobierno encuentra en Malvinas una salida a tanto barro. Pero hay una diferencia con otros momentos: ahora entran las balas. Hubo otros escándalos que no terminaban de afectar la aprobación del gobierno ni la figura del presidente —Libra, ANDIS, Espert, Adorni—. Ahora, evidentemente, esas balas entran.
¿Por qué? Primero, por el desgaste lógico de 1000 días de gobierno y, segundo, por el malestar social de la gente con su economía personal, con su metro cuadrado. Eso se ve con claridad en el último trabajo de la Universidad de San Andrés: 35% de aprobación y 61% de reprobación, el momento más complicado del gobierno en sus tres años de gestión. Por género: 38% de aprobación entre hombres y 33% entre mujeres. El gobierno perdió mucho entre las mujeres, y Patricia Bullrich lo observa atentamente.
Lo que le da aire al gobierno rumbo a las elecciones es el tristísimo papel que está haciendo la oposición. Por un lado está Kicillof, que solo repite una cosa: la culpa es de Macri y de Milei. 30 años gobernando la provincia de Buenos Aires, y las ideas son las mismas de siempre: más impuestos, más cepo, control de precios, ley de góndolas, ley de alquileres, ley de medios.

Después está la señora Myriam Bregman, igualmente obsesionada con Milei. El gobierno ve con mucha simpatía que crezca, porque le puede sacar votos por izquierda a Kicillof.
Y después está la disputa de liderazgo hacia dentro del peronismo, que se vuelve cada vez más bestial. Roberto Navarro le recrimina a Cristina Kirchner que entregue de una vez el bastón de mariscal. Hasta que no se resuelva la crisis de sucesión, esta interna descarnada seguirá creciendo, con el riesgo de que explote por los aires. Ahí está uno de los principales activos de este gobierno: la desorganización de la oposición saca un poquito del barro a Milei y compañía.
Pero vayamos al fondo de la cuestión: Lo más interesante no son las pequeñas peleas, sino las ideas anticuadas. Un exministro de Alberto Fernández confesó ayer en Infobae, con total liviandad, que le mintieron a la gente. La frase de Juan Zabaleta fue: “El Estado presente que nosotros vendíamos no existía”.
Zabaleta fue ministro de Desarrollo Social de Alberto Fernández y está diciendo que le mentían a la gente, que La Cámpora inauguró tres veces un hospital de plástico. Que “dieron vacunas para todos” y se las robaron. Vendieron “educación para todos” y cerraron las escuelas un año y medio. Vendieron “aumento de jubilaciones” y terminaron con jubilaciones de US$ 88. Vendieron la mesa del hambre y terminaron con 50% de pobreza. Vendieron acabar con el narco y terminaron con un homicidio por día en Rosario. Y lo dice claramente el propio funcionario de Alberto.
Todo esto le da aire al gobierno. De hecho, esta misma oposición sale a defender a la jueza que suspendió el nuevo régimen penal juvenil en la Ciudad, y también al joven de 14 años que la jueza liberó. No entienden que hasta los propios votantes del kirchnerismo están hartos de la inseguridad y de los jueces sacapresos.

Las encuestas dan una imagen clara sobre la opinión de la gente acerca de la baja de imputabilidad:
- Giacobbe & Asociados: 73,1% a favor, 20,1% en contra, 5,9% sin opinión.
- Isasi/Burdman: 68% a favor, 29% en contra, 4% no sabe.
- Opinaia: 80% a favor, 15% en contra, 5% sin opinión.
- Entre los votantes de La Libertad Avanza, el apoyo llega al 95%.
- Entre los de Provincias Unidas, alcanza al 96%.
- Entre los de Fuerza Patria, el 64%.
- Entre los del FIT, al 65%.
Y aun así, insisten con los jueces sacapresos.
El gobierno sale del barro siempre gracias al kirchnerismo como activo tóxico. Lo que amortigua el golpe es ver a Amado Boudou repitiendo las mismas ideas de siempre. Las propuestas del kirchnerismo para volver: voltear la reforma laboral, terminar con el superávit fiscal, volver a poner subsidios a lo loco, volver a emitir, plan platita.
El gobierno debería agradecer que tiene a una oposición tan ridícula como esta. Pero que no sigan metiendo los pies en el barro, porque se pueden hundir de verdad.
Opiniones libres; hechos sagrados.




