Convertido hace tiempo en política de Estado, el manejo del guanaco en Santa Cruz ha motivado durante los últimos años distintas iniciativas orientadas casi exclusivamente a encontrarle un mercado.

En un intento de traducir los problemas que genera la sobrepoblación de esta especie patagónica en oportunidades comerciales, se ha impulsado el aprovechamiento de sus fibras y se trabajó particularmente en el consumo de su carne. Ambos, subproductos muy valorados por su calidad, y en búsqueda de mercados donde colocarse.

Ahora, desde la provincia impulsan la gestión de una Indicación Geográfica (IG) propia, un sello que, aseguran, ayudaría a acreditar la ideantidad, la calidad y el origen de que ya se obtiene del guanaco santacruceño.

En su último informe anual, el Plan para el Manejo del Guanaco celebraba el crecimiento que tuvo el aprovechamiento de esta especie, que sólo en 2025 alcanzó a más de 10.000 ejemplares utilizados para faena y casi 200 para esquila y posterior liberación.

El plan provincial reúne al sector científico, productivo, industrial y estatal en pos de coordinar el manejo responsable de los guanacos, cuya población se duplicó en la última década y, según las cifras que comparten el Consejo Agrario Provincial (CAP) y la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina, ya alcanza los 2 millones de cabezas.

El afán por controlar dicha población responde a su contracara: la retracción de la ganadería ovina, cercada por la competencia que tiene con esta especie por el alimento. Un argumento que, de todos modos, también suscita debates en el sector.

Lo concreto es que, en los últimos años, ha crecido el aprovechamiento del guanaco, que se sabe una fuente de fibras de muy alta calidad y de carne de alto valor alimenticio. De hecho, un reciente trabajo liderado por el INTA, y que oportunamente describió Bichos de Campo, da cuenta del potencial que tiene para llegar a las góndolas.

A ese trabajo técnico y productivo se le suma ahora la gestión del sello de Identificación Geográfica (IG), con el que se buscará impulsar la venta y consumo de los subproductos, pero también fijar ciertas pautas ambientales para trabajar.

Según señalaron desde la gobernación de Claudio Vidal, la provincia está trabajando junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) y una consultora especializada para completar el proceso técnico y legal que exige toda Indicación Geográfica. Una vez completado ese proceso, de acuerdo a lo dispuesto por la Ley 25.380, deberá ser acreditada por el gobierno nacional.

En este caso, el sello alcanzará a la carne, la fibra, el cuero y otros subproductos derivados del guanaco transformados en el territorio provincial, y estará amparado por lo que fija el propio plan de manejo. Entre sus fundamentos legales, establece a la certificación de origen como una prioridad para el sector y exige que el aprovechamiento comercial se desarrolle bajo estrictos principios de sostenibilidad y equilibrio ambiental.

Tanto la carne como las fibras cumplen con altos estándares de calidad que le prometen la expansión regional y la apertura hacia mercados exigentes, pero ese proceso necesita, indefectiblemente, de la otra cara: la del consumo. Y allí es donde apunta el sello específico para el guanaco santacruceño.

“Se trata de proteger nuestra identidad, agregar valor en el territorio y abrir mercados”, señaló al respectoel secretario de Estado de Comercio e Industria de la provincia, Paulo Lunzevich, quien destacó el alcance estratégico de la iniciativa y aseguró que tiene el respaldo de un trabajo que acumula mucho tiempo en la región.