En plena 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Lali Espósito desembarcó en la ciudad vasca para presentar Glaxo, el largometraje de Benjamín Naishtat que compite por la Concha de Oro. Entre funciones, entrevistas y apariciones ante la prensa, la actriz y cantante atravesó el certamen con dos registros que convivieron sin mezclarse: por un lado, una serie de looks de fuerte impronta visual; por otro, una reflexión crítica sobre el presente del cine argentino que llevó su visita más allá de la promoción de la película.

El papel interpretado por Espósito se aparta de su perfil pop para centrarse en un personaje de registro dramático

Lejos de tratarse de una visita promocional más, la presencia de Lali Espósito en San Sebastián compite junto a algunos de los estrenos más destacados del cine de autor. Ese personaje, asociado al deseo, la culpa y las tensiones que atraviesan la trama, se aleja del registro pop que le dio proyección masiva.

La actriz lució a su llegada a la ciudad española una remera con la inscripción

Antes de los vestidos de gala, su primera imagen en la ciudad española había sido otra. Para arribar al festival, Espósito vistió una remera blanca con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, acompañada por un blazer negro de proporciones amplias, anteojos oscuros y botas altas con cordones. El mensaje impreso en la prenda retomó la consigna que la Selección argentina exhibió tras vencer a Inglaterra en el Mundial 2026.

Un diseño en color negro con escote halter y espalda al descubierto constituyó el segundo vestuario de la cantante

En las apariciones posteriores, la protagonista dejó que la moda ocupara el primer plano. Uno de sus looks combinó un vestido largo de seda firmado por la diseñadora argentina Joti Harriague. El diseño proponía grandes lunares negros sobre una base blanca, una referencia gráfica clásica que adquirió volumen con una estola de piel sintética color marrón chocolate.

El estilismo se completó con un choker negro de terciopelo y sandalias de plataforma satinadas. Con el pelo suelto y ondas poco marcadas, la propuesta evitó un acabado rígido: la caída del vestido, el contraste entre el blanco y negro y la textura de la estola concentraron la atención. La elección respondió al tono de los festivales europeos, aunque conservó un detalle de origen local en la firma de Harriague.

El largometraje dirigido por Benjamín Naishtat compite por la Concha de Oro en la Sección Oficial del certamen

Horas más tarde, Espósito cambió el blanco por el negro y la estampa por una silueta más depurada. El segundo vestido fue largo, oscuro y de leve brillo, con escote halter y espalda descubierta. El recorrido de la prenda terminaba en un pequeño aplique metálico dorado, un gesto mínimo que contrastaba con la amplitud de la espalda al descubierto.

Esta vez, llevó el pelo recogido, con algunos mechones sueltos alrededor del rostro. Sumó aros geométricos y redujo los accesorios al mínimo. La decisión permitió que la estructura del vestido se impusiera sin competir con otros elementos. Entre el diseño de lunares y el total black, Lali mostró dos registros opuestos durante una misma escala del festival: uno más gráfico y de volumen; el otro, definido por líneas limpias y una silueta más cerrada al frente.

Lali Espósito en el Festival de San Sebastián acaparó las miradas en su paso por la alfombra roja

La alfombra roja, las fotos y las funciones convivieron con un planteo de Espósito sobre el contexto de la industria audiovisual local. Consultada durante su estadía en el certamen, la actriz expresó: “El cine argentino está pasando un muy mal momento. Ha sido muy atacado por el gobierno que tenemos en este momento y eso es muy difícil para poder hacer cine”.

Un vestido de lunares negros firmado por la diseñadora Joti Harriague formó parte de la propuesta estilística de la artista

La agenda de Lali en Donostia tuvo una razón concreta: el estreno internacional de la película Glaxo, adaptación de la novela homónima de Hernán Ronsino. La película transcurre en Chivilcoy en 1957 y sigue la ruptura de un grupo de cuatro amigos tras la llegada de un excomisario y de su esposa, el personaje que interpreta Espósito. Con Marcelo Subiotto, Esteban Lamothe, Esteban Bigliardi, Manu Fanego y Alan Sabbagh en el elenco, la producción argentino-brasileña tiene una duración de una hora y 46 minutos y forma parte de la Sección Oficial del encuentro.

Durante sus apariciones en el certamen, combinó un diseño de Joti Harriague con estola sintética y luego eligió un vestido oscuro, con espalda descubierta y aplique dorado en la alfombra roja

Espósito vinculó esa dificultad con un clima social más amplio. “Es una dinámica y una narrativa que se instaló medio a nivel global, la polarización de los discursos de odio, una narrativa que divide mucho a la gente entre sí”, afirmó.