La lista de alimentos y comidas que hacemos a diario para tener una organización a la hora de comer puede ir cambiando de un día a otro, pero muchas son las personas que dentro de esa lista siempre tienen un ingrediente al que consideran insustituible y se trata del aceite de oliva. A menudo, lo usamos más de lo que pensamos, ya sea para una ensalada, para preparar tostadas, cocinar verduras o simplemente añadir un toque al terminar de cocinar un plato.
Además, se trata de un ingrediente que tenemos integrado a nuestras comidas diarias y tal vez no somos conscientes de lo mucho que nos puede aportar a nuestro organismo. El AOVE, aceite de oliva virgen extra, es uno de los grandes básicos de la dieta mediterránea y nutricionalmente sabemos que es una de las grasas más interesantes y completas.

Si alguna vez escuchamos a alguna de nuestras abuelas decir que una cucharadita de aceite al día era bueno para la salud, no estaba equivocada, ya que, cada vez son más los expertos que reivindican estos usos tradicionales y uno de ellos es el cardiólogo Aurelio Rojas, quien, al hablar del su consumo de AOVE, explica en sus redes sociales: “Tengo un corazón y un cerebro que quiero cuidar muchos años más”.
Por qué el AOVE es tan recomendable
Este ingrediente se recomienda, principalmente, por su composición. El aceite de oliva virgen extra es rico en ácido oleico, una grasa monoinsaturada que contiene polifenoles y otros compuestos antioxidantes. Rojas señala además que ayuda a mejorar la salud cardiovascular y celebrar según diferentes investigaciones a lo largo de los años.
Entre uno de los trabajos más conocidos se encuentra el ensayo español PREDIMED que estudió una dieta mediterránea suplementada con este aceite o frutos secos y encontró una reducción de eventos cardiovasculares frente al grupo de control. En cuanto al cerebro, muchas investigaciones de Harvard señalan un menor riesgo relacionado con demencia en relación al consumo de este aceite.
Cómo encontrar un buen aceite de oliva
No todos son iguales, aunque Rojas indica que el mejor dentro de sus variedades es el virgen extra, por lo que se debería buscar esa denominación en la etiqueta. Por otro lado, conviene apostar por aquellos envases que lo protejan de la luz y conservarlo bien cerrado y lejos del sol y el calor.

“Personalmente opino que la opción más sencilla es el desayuno. Puedes incluirlo en tostadas integrales con tomate y huevo, para combinar proteína, hidratos y grasas”, indicó.
Además, dijo que, en cuanto a las comidas, mi recomendación es que lo uses en una ensalada de, por ejemplo, garbanzos, pepino, ají y atún. Rápida, saciante y nutricionalmente completa. Y para una cena rápida, unas verduras con salmón es una posibilidad. Puede ser brócoli, calabacín, ají o cebolla".



