
Los vecinos de Alto Río Senguer, un pueblo de la provincia de Chubut, llevan aproximadamente un mes buscando nafta y gasoil en localidades cercanas. La crisis de abastecimiento de combustible es, según reconoció el intendente Miguel Mongilardi, la más extensa en la historia reciente de la comunidad, y tiene su origen en una serie de dificultades administrativas y personales que dejaron sin operar al único surtidor privado del lugar.
Mongilardi habló este martes en SETA TV y señaló la raíz del problema: Alto Río Senguer no cuenta con una estación de bandera y depende de un único surtidor privado, perteneciente a una familia local.
“Hace tiempo, cada tanto, tenemos una situación similar, por una cuestión de que nosotros no contamos con una estación de bandera”, explicó el jefe comunal durante la entrevista, según consignó ADN Sur.
Lo que en otras ocasiones había sido una interrupción acotada de pocos días se extendió esta vez durante semanas. Según detalló el intendente, la estación de servicio sufrió el impacto combinado de enfermedades familiares, inconvenientes con la documentación y un cambio en la administración contable de la empresa. “Los propietarios de la estación, la familia Martínez, han tenido una serie de situaciones; por un lado, como consecuencia de enfermedades familiares”, describió Mongilardi en declaraciones al medio patagónico.

El intendente transmitió cierto optimismo tras mantener contacto directo con Diego Martínez, el propietario del establecimiento. Según indicó, el hombre le aseguró que los trámites administrativos están en su etapa final. “Él me asegura que ya está terminando los trámites y que a más tardar en una semana el combustible estaría nuevamente en forma normal en la localidad”, afirmó el funcionario comunal.
Con todo, Mongilardi fue claro al diferenciar esta crisis de episodios anteriores. Si bien la localidad ya había atravesado faltantes durante temporadas de verano o períodos de mayor movimiento turístico, nunca había alcanzado una duración semejante. “No tan seguido así, de tanto tiempo”, sostuvo, dejando en evidencia que la extensión del corte es lo que convierte al episodio actual en algo fuera de lo ordinario.
Más allá del inconveniente cotidiano que supone para los vecinos salir del pueblo en busca de nafta o gasoil, el desabastecimiento de combustible también genera preocupación por su impacto sobre los servicios esenciales. Mongilardi reveló que ya mantuvo conversaciones con autoridades del hospital local y que se encuentra en contacto con funcionarios provinciales para buscar alternativas mientras la situación se normaliza.

Uno de los escollos que complica cualquier solución de emergencia es de orden normativo: existen restricciones para el transporte y el almacenamiento de combustibles fuera de las instalaciones habilitadas. “Por un lado está la seguridad, la prohibición a veces del transporte de combustibles o de guardarlos en cisternas que por ahí no están acondicionadas”, explicó el jefe comunal.
La dependencia de un solo surtidor privado no es, en realidad, una circunstancia nueva ni producto de la casualidad. Según recordó Mongilardi, durante gestiones anteriores se había proyectado la instalación de una estación con el respaldo del Ejecutivo provincial, pero el plan nunca llegó a materializarse. “En su momento se había planificado una Petrochubut con el Gobierno provincial, pero bueno, eso después no siguió adelante en gestiones anteriores y seguimos con la situación de una sola estación”, señaló el intendente.
El propio Mongilardi reconoció que, por las dimensiones del pueblo, no necesariamente existe la demanda suficiente para sostener dos estaciones de servicio en simultáneo. Sin embargo, marcó una distinción que considera fundamental: “Tenemos que garantizar el servicio más allá de que es una actividad privada”, al plantear que el abastecimiento de combustible debe tratarse como una cuestión de infraestructura crítica y no exclusivamente como una variable del mercado.



