
La obra de Frida Kahlo excedió el espacio de sus pinturas y pasó a formar parte de otros lenguajes culturales. Sus autorretratos, su modo de vestir y los símbolos asociados con México han servido de referencia para artistas y diseñadores que encuentran en ellos formas de abordar la identidad, la memoria y la expresión personal.
En ese cruce, la cuarta edición de la Semana de la Alta Costura (SAC) reunió colecciones inspiradas en el universo de Frida. El gran evento fue encabezado por Elina Costantini en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).
El domingo 20 de septiembre, el encuentro propuso un desfile en el exterior del museo como parte de los festejos por los 25 años de la institución. Cada una de las cuatro diseñadoras protagonistas de la SAC presentó cinco creaciones concebidas a partir de elementos vinculados con Kahlo, cuya obra y figura mantienen una presencia en el arte y la cultura mexicanos.

La propuesta reunió interpretaciones surgidas de los lenguajes e identidades de Natalia Antolín, Camila Romano, Pía Carregal y Carla Fernández. La jornada concluyó con una presentación de la banda de rock argentina Silvestre y La Naranja, integrada por Justo Fernández Madero, Francisco Nicholson, Lucas Grasso y Fernando Laprida.
En el corazón de este hito se encuentra la exposición Viva Frida, organizada por SAC y el Museo Frida Kahlo de México: reúne más de 300 objetos originales para acercar el archivo personal de Frida Kahlo al público sudamericano.
El proyecto cuenta con la curaduría de la Dra. Circe Henestrosa. También incorpora elementos de la colección de Gannit Ankori y materiales fotográficos privados.
La muestra incluye vestimentas, accesorios, aparatos ortopédicos, correspondencia personal y material de archivo, además de obras pictóricas y litografías de las colecciones de Eduardo y Elina Costantini.

Natalia Antolín retomó sus viajes por México y el trabajo de artesanas
Para Natalia Antolín, el punto de partida fue un vínculo personal con la cultura mexicana, construido a lo largo de viajes de trabajo por el país, desde la península de Yucatán hasta Chiapas. En esos recorridos conoció a artesanas, sus bordados, su indumentaria y el uso del color, referencias que durante años nutrieron sus colecciones.
Sus cinco diseños reunieron flores, corazones, encajes, bordados, estampas y detalles artesanales, en diálogo con la ornamentación mexicana y la identidad visual de Kahlo. Antolín asoció a la artista con la fortaleza de una mujer que atravesó el dolor y las dificultades de su historia para construir una identidad propia.

Camila Romano llevó las siluetas de Kahlo a volúmenes y contrastes de color
Camila Romano tomó algunas de las siluetas y morfologías asociadas con Frida Kahlo y las trasladó a una propuesta atravesada por el color.
Sus cinco diseños incluyeron faldas de shantung y satén de seda con grandes volúmenes y tonos vibrantes, combinadas con tops y ruanas con contrastes cromáticos.
El dolor que marcó la vida de la pintora apareció mediante estructuras metálicas en tonos plomo y dorado, además de accesorios desarrollados junto a Limido Joyas. Las piezas, ubicadas cerca del corazón, el cuello y las manos, aludieron a ese dolor y a la fortaleza atribuida a Kahlo.
Pía Carregal puso el foco en la voz y la identidad de la pintora
La principal referencia para Pía Carregal fue la personalidad de Kahlo, su voz y el camino que construyó para definir una identidad propia. Sus cinco diseños retomaron colores de las pinturas y de la vestimenta de la artista y los llevaron al universo de la diseñadora, donde los géneros, las texturas y el trabajo artesanal tienen un lugar central.

Crudos, rojos, encajes y terciopelos formaron parte de su interpretación. “Lo que más me inspira de Frida es su personalidad. A través de su pintura y de su manera de ser logró abrirse un camino y construir una identidad propia”, señaló Carregal, quien identificó en la presentación en el Malba un encuentro entre sus dos pasiones, la moda y el arte.
Carla Fernández vinculó la indumentaria con memoria, cultura y tradición textil
Nacida en Coyoacán, Carla Fernández aportó una mirada ligada a México y a la tradición textil de su país.
Durante más de 25 años de trayectoria, construyó un lenguaje basado en el diálogo con comunidades artesanas, así como en la preservación y reinterpretación de técnicas y saberes originarios.

Sus cinco creaciones condensaron esa manera de entender la indumentaria como identidad, memoria y cultura. Su participación se vinculó con el universo cultural del que surgió Frida Kahlo y con una trayectoria que llevó el diseño y el patrimonio textil mexicano a escenarios internacionales.




