Saná, 21 sep (EFE).- El líder de los rebeldes chiíes hutíes, Abdelmalik al Huti, advirtió este lunes a Turquía y Pakistán de no involucrarse en la campaña militar de Arabia Saudí en el Yemen, después de que esas tres potencias musulmanas firmaran en agosto un acuerdo de defensa conjunta de carácter disuasorio.

"Aconsejamos a los turcos y pakistaníes que no se dejen enredar por las ganancias políticas y materiales del enemigo saudí", dijo en un discurso televisado con motivo del duodécimo aniversario de la toma de Saná por los hutíes en 2014, cuando estalló la guerra del Yemen y los rebeldes se hicieron con gran parte del noroeste.

Arabia Saudí, Pakistán y Turquía firmaron el pasado 7 de agosto un acuerdo de defensa conjunta que estipula que cualquier ataque contra uno de estos países será considerado como una agresión contra los tres, en un momento en el que los hutíes estaban escalando sus operaciones militares en territorio saudí.

En paralelo a su ofensiva contra las tropas gubernamentales en el Yemen, los hutíes llevan meses lanzando misiles y drones contra instalaciones militares y energéticas de Arabia Saudí, al tiempo que imponen un bloqueo contra toda embarcación vinculada a Riad que transite por el mar Rojo.

Según medios estadounidenses, el mayor productor de petróleo de la OPEP habría pedido a varios países -entre ellos EE.UU.- que intervengan militarmente contra los hutíes, algo que habrían rechazado para evitar una mayor escalada en Oriente Medio.

"El enemigo saudí quiere traer a los turcos y pakistaníes y clama por su ayuda día y noche para que se unan a él en el pecado y la agresión contra nuestro querido pueblo", espetó Al Huti, que acusó a Riad de pedir ayuda también a Estados Unidos y a Israel.

En este contexto, afirmó que hasta el momento los aviones de combate saudíes han lanzado más de 760 ataques aéreos en su campaña contra posiciones hutíes en el Yemen, y acusó a Riad de bombardear puentes e instalaciones civiles, así como la prisión central de Al Yauf (centro-norte), donde murieron reclusos, de acuerdo con el líder rebelde.

La ofensiva hutí ha reactivado la guerra del Yemen, iniciada en 2014 tras la toma de Saná y que había quedado congelada desde que las partes acordaran un alto el fuego mediado por Naciones Unidas a finales de 2022 que se mantuvo en gran medida hasta ahora.

Según la ONU, casi 130.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en el Yemen en las últimas semanas, en las que el movimiento insurgente aliado de Irán se ha hecho con gran parte de la costa meridional yemení del mar Rojo, algo que añade presión a Arabia Saudí al añadirse al bloqueo del estrecho de Ormuz. EFE