
El líder militar de Sudán, Abdelfatá al Burhan, ha rechazado este sábado las "presiones" de Estados Unidos tras la decisión de Washington de denegarle el visado para asistir a la Asamblea General de la ONU por negarse a aceptar una tregua incondicional de tres meses con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
En su primera aparición pública tras la decisión de la Administración estadounidense, Al Burhan ha aseverado ante una multitud en Jartum que la cúpula militar no cederá ante exigencias externas.
"No queremos un visado para ningún país, ni queremos su permiso, ni queremos nada. Nos quedaremos aquí con ustedes hasta que muramos en este país", ha espetado el jefe militar sudanés, descartando cualquier tipo de concesión hacia el grupo paramilitar rival, en declaraciones recogidas por el diario 'Sudan Tribune'.
Los funcionarios estadounidenses habían vinculado la concesión del visado a un acuerdo sobre una propuesta de alto el fuego presentada por Massad Boulos, asesor principal del presidente de Estados Unidos en asuntos árabes.
Pese a que Washington está obligado a facilitar el acceso a los mandatarios internacionales a la sede de Naciones Unidas, la Casa Blanca invocó razones de política exterior para restringir el visado, lo que motivó una queja formal del representante sudanés ante el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
Pese a esto, Al Burhan ha descartado cualquier tipo de compromiso o concesión, afirmando que el pueblo sudanés no podrá ser chantajeado ni intimidado en el plano internacional o regional.
"Nuestro objetivo es eliminar a esta milicia, cueste lo que cueste", ha dicho el líder militar, refiriéndose a las RSF (las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido). "Nuestro objetivo es limpiar Sudán hasta Darfur. No los dejaremos escapar; los alcanzaremos dondequiera que hayan entrado, lugar por lugar".
La guerra civil en el país africano estalló en abril de 2023 a causa de las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, situación que provocó el descarrilamiento de la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya dañado tras la asonada que derribó al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, marcado por la intervención de varios países en apoyo a las partes en guerra, ha sumido al país en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, con millones de desplazados y refugiados y ante la alarma internacional por la propagación de enfermedades y los daños sufridos por infraestructuras críticas, que impiden atender a cientos de miles de damnificados.



