
Los investigadores de la Universidad de Texas A&M elaboraron el primer mapa cromosómico detallado del lobo de tierra (Proteles cristatus), una especie africana que se alimenta de termitas, y comprobaron mediante técnicas de tinción y comparación genética que conservan una similitud llamativa con los de otras hienas y los gatos domésticos.
El trabajo, publicado en Journal of Heredity, fue dirigido por el profesor Terje Raudsepp, del Departamento de Biociencias Integrativas Veterinarias de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas A&M, junto con el Instituto de Conservación Twin Pine (TPCI).
El análisis amplía la información disponible sobre el integrante menos estudiado de la familia de las hienas. Hasta ahora, solo se conocía que la especie posee 40 cromosomas, un dato identificado en la década de 1960.
El mapa ordena miles de fragmentos del ADN

Aunque investigaciones previas habían secuenciado el genoma del animal, su ADN permanecía dividido en unos 5.600 fragmentos. Según el artículo divulgado en Phys.org, el nuevo estudio describe su cariotipo, es decir, el conjunto y la organización de sus cromosomas, y ofrece referencias para ordenar el genoma de este mamífero.
Raudsepp afirmó que “este estudio a nivel cromosómico demuestra por qué es importante añadir más especies de mamíferos”. Y señaló: “Nunca se sabe cuándo una especie podría extinguirse”. Según el equipo, únicamente cerca de 1.200 de las aproximadamente 6.000 variedades de mamíferos cuentan con mapas genéticos detallados.
Para realizar el análisis, los científicos cultivaron células de una muestra de piel enviada por el TPCI. Esperaron a que las células se dividieran, una fase en la que el material genético puede observarse bajo el microscopio como estructuras separadas.
Después aplicaron una tinción que marca cada cromosoma con bandas claras y oscuras, comparables a un código de barras. Esa técnica permitió contrastar la estructura del lobo de tierra con la de la hiena manchada, uno de sus parientes cercanos.
Los cromosomas mantienen una estructura similar

La comparación mostró que los genomas de ambas especies son casi idénticos. “El centro se alinea de la misma manera y el patrón de bandas permanece inalterado; solo 3 pares muestran algo diferente”, explicó Mayra Mendoza, doctoranda del laboratorio de Raudsepp y coautora principal.
Mendoza indicó que el equipo confirmó posteriormente que esas regiones podrían ser propias del lobo de tierra o de otro linaje de hienas. La estabilidad observada está relacionada con el tiempo de separación entre las dos especies, que divergieron hace entre 10,6 y 11,6 millones de años.
La investigación dio un resultado adicional al contrastar el mapa del ejemplar analizado con el del gato doméstico mediante una técnica que permite comparar cromosomas al nivel de la secuencia de ADN. Ambos linajes se separaron de su antepasado común aproximadamente tres veces antes que el lobo de tierra y la hiena manchada.
Pese a esa distancia evolutiva, el patrón genético también se mantuvo. De los 19 cromosomas de los gatos, 12 coinciden exactamente con los cromosomas del lobo de tierra; los 7 restantes corresponden a material genético distribuido en varios cromosomas de este mamífero africano.
Una región genética une a las especies analizadas

“Las dos especies son muy diferentes, pero los colores no parecen pertenecer a dos especies distintas”, declaró Mendoza sobre los resultados. La investigadora añadió que el hallazgo confirma la ausencia de grandes cambios o reordenamientos del material genético desde el linaje original.
El estudio también examinó una región organizadora del nucléolo, conocida como NOR. Se trata de una zona cromosómica con genes que ayudan a las células a producir proteínas. Los científicos hallaron que se localiza en el mismo lugar en los tres animales investigados.
Raudsepp explicó que estas regiones suelen variar de forma considerable entre especies. Sin embargo, precisó que hienas y felinos —entre ellos gatos domésticos, leones, tigres y guepardos— poseen un único par cromosómico con la NOR.
Una muestra de piel queda disponible para nuevos análisis genéticos

La segunda característica estudiada fueron los telómeros, estructuras que protegen los extremos de los cromosomas. Cuando aparecen secuencias teloméricas en zonas centrales pueden señalar reordenamientos ocurridos en el pasado, pero el equipo no detectó ninguna fuera de los extremos del material genético del lobo de tierra.
La muestra remitida por el TPCI se convirtió en una colección viva de células que puede mantenerse en el laboratorio y utilizarse en nuevas pruebas genéticas. “Una sola línea celular de buena calidad abre la puerta a múltiples tipos de investigación”, sostuvo Raudsepp.
Mendoza y la estudiante de pregrado Ellie Kolb, primera autora del artículo, desarrollaron el análisis cromosómico mientras la secuenciación completa del genoma continuaba pendiente. El proyecto permitió obtener una descripción más precisa de la organización del ADN de la especie.



