A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en Catamarca, existe un paisaje que rompe por completo con lo que uno espera encontrar en Argentina. Kilómetros de formaciones blancas que se levantan en medio de la Puna como enormes olas petrificadas, acompañadas por volcanes, dunas y extensiones prácticamente desiertas.

Se trata del Campo de Piedra Pómez, ubicado en el departamento de Antofagasta de la Sierra. El sitio posee una extensión visible de aproximadamente 25 kilómetros y es uno de los paisajes más particulares del norte argentino.

El aspecto del lugar tiene una explicación geológica: las formaciones son consecuencia de antiguas erupciones volcánicas que expulsaron enormes cantidades de materiales, que posteriormente se solidificaron.

La piedra pómez es una roca volcánica extremadamente porosa. Después de su formación, el viento y los procesos erosivos de la Puna fueron modificando el material hasta producir las formas que actualmente caracterizan el paisaje.

Las rocas presentan tonalidades blancas, rosadas y ocres que cambian de apariencia según la incidencia de la luz a lo largo del día. (Instagram: @visitcatamarca)
Las rocas presentan tonalidades blancas, rosadas y ocres que cambian de apariencia según la incidencia de la luz a lo largo del día. (Instagram: @visitcatamarca)

El resultado parece un mar de piedra, con corredores naturales, paredes, crestas y figuras que cambian de aspecto dependiendo del punto desde el que se observen.

Aunque predomina el blanco, tampoco todo el terreno tiene el mismo color. Algunas crestas presentan tonalidades rosadas y la incidencia del sol modifica visualmente las formaciones a lo largo del día. El sitio oficial de turismo argentino compara directamente su aspecto con un “mar de olas petrificadas”.

El área protegida que rodea estas formaciones es todavía mayor: ocupa unas 75.489 hectáreas y comprende sectores ubicados entre aproximadamente 3.050 y 4.850 metros de altura.

Cómo visitar el Campo de Piedra Pómez

Uno de los principales puntos de partida es El Peñón, una pequeña localidad de la Puna ubicada a unos 550 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca.

Desde allí hay alrededor de 35 kilómetros hasta el área protegida. También es posible acceder desde Antofagasta de la Sierra, a 63 kilómetros, o realizar un recorrido considerablemente más extenso desde Fiambalá.

Las condiciones del terreno hacen que no sea una excursión convencional. Turismo de Catamarca indica que se debe circular por los caminos habilitados en vehículos 4x4 y con guías, además de consultar previamente las condiciones meteorológicas.

El área protegida abarca unas 75.489 hectáreas y conserva uno de los escenarios de origen volcánico más particulares del norte argentino. (Imagen generada con IA)
El área protegida abarca unas 75.489 hectáreas y conserva uno de los escenarios de origen volcánico más particulares del norte argentino. (Imagen generada con IA)

El clima es clave durante la experiencia. La región presenta gran amplitud térmica, aire seco y baja presión atmosférica debido a la altura, por lo que se recomienda llevar abrigo y protección solar incluso cuando las temperaturas parecen agradables.

A pocos kilómetros aparecen otros paisajes extraordinarios, como las Dunas Blancas y la zona de Carachi Pampa, donde una laguna de altura puede albergar flamencos y vicuñas.

Sin embargo, el Campo de Piedra Pómez sigue siendo el gran protagonista. Sus 25 kilómetros de roca blanca forman un escenario moldeado por volcanes y viento que puede dar la sensación de haber abandonado la Tierra sin salir de Argentina.