El papa León XIV expresó este domingo a siete víctimas de agresiones sexuales en el interior de la Iglesia en Francia su “compromiso” a evitar nuevos casos y llamó a sus obispos a “perseverar” en la prevención y reparación de este “doloroso flagelo”.
Aclamado durante dos días por cientos de miles de fieles en París, el pontífice estadounidense-peruano vivió en Lourdes, un importante centro de peregrinación católico, la etapa más difícil de su viaje a Francia.
La Iglesia francesa se ve sacudida desde hace años por las revelaciones de violencia sexual. En 2021, un informe encargado por obispos y monjas estimó en hasta 330.000 el número de víctimas menores desde 1950.
El papa estará en la Argentina del 8 al 11 de noviembre próximo.
Para abordar esta situación, León XIV se reunió a puertas cerradas con siete de ellas, pero no con los colectivos que las reagrupan.
Este formato, que ya usó durante su visita en junio a España, donde pidió “verdad, justicia y reparación”, había generado malestar.

Pero al término del encuentro de casi dos horas, el pontífice dio muestras de una “toma de conciencia mayor”, según las víctimas que hablaron con la prensa.
Se mostró “muy atento” y “auténticamente dispuesto a escuchar”, declaró Olivier Mardi, una de ellas.
El papa estadounidense les agradeció “su doloroso testimonio y reafirmó su compromiso de hacer todo lo posible para que el mal que han sufrido no vuelva a repetirse con otras personas”, indicó el Vaticano en un comunicado.
“Doloroso flagelo”
Las siete víctimas representan un abanico de los escándalos que sacudieron la Iglesia en Francia, entre ellas una del abate Pierre, otrora figura popular de la lucha contra la exclusión, y un antiguo alumno del colegio católico Bétharram.
Tras el demoledor informe de 2021, el entonces papa Francisco expresó su “inmenso dolor” y llamó a la Iglesia francesa a “emprender un camino de redención”.
Los obispos reconocieron entonces el carácter “sistémico” de estas agresiones, como reiteró este domingo León XIV, y crearon una instancia independiente destinada al reconocimiento y reparación de las víctimas.
Durante otro encuentro con los obispos, el papa les animó a “perseverar en el camino emprendido, manteniendo la máxima vigilancia”, tras reconocer que afrontaron “con determinación el doloroso flagelo de los abusos contra personas menores”.
Antes de entrar a la asamblea donde los obispos se suelen reunir, el papa oró un instante ante la fotografía de la escultura “El niño que llora”, que se ubicó en ese lugar hace cinco años para no olvidar las agresiones sexuales.
(Con información de AFP)




