
Los perros que nadan en lagos, ríos y canales de agua dulce durante los meses cálidos pueden quedar expuestos a cianobacterias capaces de producir toxinas potencialmente mortales, según investigaciones de la Universidad Internacional de Florida.
Las cianobacterias, conocidas de forma habitual como algas verdeazuladas, pueden multiplicarse con rapidez y formar acumulaciones visibles en la superficie del agua. Sin embargo, no toda presencia de estas floraciones implica toxicidad.
La investigadora Schonna R. Manning examinó en un trabajo publicado en la revista Current Opinion in Food Science las condiciones y consecuencias de estas proliferaciones. Algunas sustancias liberadas por estos organismos dañan el sistema nervioso; otras pueden ocasionar irritaciones en la piel o afectar órganos.
Los perros pueden ingerir toxinas al nadar y al acicalarse

Según Phys.org, el riesgo para las mascotas responde a su conducta dentro y fuera del entorno acuático. “Mientras que los humanos pueden evitar consumir algas, los perros a menudo no pueden, porque tragan agua activamente mientras nadan”, explicó la especialista.
Esa exposición puede ocurrir en sitios donde no sea evidente la presencia de una proliferación de algas tóxicas. El problema persiste “cuando salen del agua, se acicalan para limpiarse cualquier residuo que se les haya podido adherir al pelaje”, señaló la investigadora.
Manning advirtió que ese comportamiento puede derivar en “una ingestión accidental y generar una situación trágica”. Por esa razón, revisar el pelaje del perro forma parte de las medidas preventivas indicadas para quienes llevan mascotas a zonas de recreación con agua dulce.
La neurotoxina asociada a muertes de perros

La exposición a ciertas cianobacterias puede tener consecuencias fatales. Según la revista científica Data in Brief, el laboratorio de Manning fue el primero en detectar dihidroanatoxina, una neurotoxina potente, en muestras de tapetes de algas. Se sospechaba que esa sustancia estaba relacionada con varias muertes de perros.
La dihidroanatoxina es una toxina que afecta el sistema nervioso, una de las distintas vías por las que las proliferaciones nocivas pueden perjudicar a animales y personas.
Más tarde, un estudio publicado en Toxins analizó el caso de un perro que murió 2 horas después de ingerir algas de manera accidental. Los investigadores detectaron la neurotoxina en el sistema digestivo del animal poco antes de que muriera.
El equipo de la Universidad Internacional de Florida trabaja para entender qué factores ambientales favorecen la aparición de estas proliferaciones. La necesidad de identificar esas condiciones se relaciona con el carácter inesperado que pueden tener los episodios de exposición.
El calor y el exceso de nutrientes favorecen la proliferación

Las floraciones de algas nocivas aparecen con más frecuencia durante los períodos de mayor temperatura; cuando el agua se calienta, el entorno puede favorecer el crecimiento de estas floraciones y de las bacterias, de acuerdo con la investigadora.
La llegada de una cantidad excesiva de nutrientes a ríos, canales, lagos y otros cuerpos de agua también contribuye a generar las condiciones para ese crecimiento.
Para reducir la exposición, Manning recomienda observar el aspecto del lugar antes de entrar al agua. Un cambio inusual de color, la espuma superficial, los grumos flotantes y las capas de algas son señales que requieren precaución.
“Si tiene mal aspecto y huele mal, vaya a otro sitio”, aconsejó. La recomendación alcanza tanto a los perros como a sus dueños, ante la duda sobre la seguridad de un sitio de baño.
Alertas y señales para prevenir la exposición

Los dueños de animales pueden consultar información actualizada sobre la calidad del agua antes de visitar un lugar. Municipios y condados suelen publicar alertas en línea, mientras que lagos, canales y otros sitios pueden contar con avisos instalados en el lugar.
La autora del estudio pidió prestar atención a esas advertencias sobre proliferaciones nocivas. “Debemos ser conscientes de lo que nos rodea para poder recrearnos de forma segura, no solo nosotros mismos, sino también con nuestros amigos peludos”, afirmó.
En el condado de Miami-Dade, las alertas sobre las acumulaciones vegetales activas que producen toxinas y los resultados de las pruebas de calidad se encuentran en el panel estatal “Protecting Florida Together” y en el Departamento de Salud de Florida del condado. Asimismo, este comportamiento se replica en otros estados, como en otras naciones.
La lista de prevención también indica que, si un cuerpo de agua no es apto para las personas, tampoco debe considerarse seguro para una mascota. Antes de permitir que un perro se zambulla, conviene revisar las advertencias disponibles, evitar zonas con signos visibles de algas y verificar su pelaje después del baño.




