Ginebra, 24 sep (EFE).- El PIB por habitante de Gaza se situó en apenas 212 dólares en 2025, unos 0,58 dólares diarios o el equivalente al 17 % del nivel registrado en 2022, el año previo al inicio de la guerra entre Israel y el grupo islamista Hamás, según el último informe sobre la economía palestina del organismo de la ONU especializado en el comercio y desarrollo (UNCTAD).

Asimismo cifra en 71.500 millones de dólares las necesidades de recuperación y reconstrucción de este territorio ocupado, la que coincide con las estimaciones de otras entidades internacionales.

En el informe que ha sido divulgado hoy se indica que, pese al colapso sufrido, el PIB palestino creció un 4,3 % en 2025 desde una base extremadamente reducida y permaneció un 20 % por debajo de su nivel de 2022, mientras que más del 90 % de la población en edad de trabajar carece de empleo y el 92 % de los establecimientos económicos están dañados o destruidos.

Por su parte, la agricultura (uno de los más importantes medios de subsistencia entre la población palestina) y la industria producen un 94 % menos que hace cuatro años, pero el nivel general de precios es un 274 % más alto que en 2022.

Por otra parte, el organismo de la ONU pone de relieve un aspecto menos visible de la economía palestina y es el referido a las finanzas del Gobierno palestino, que dependen de las transferencias que debe recibir de Israel por ser el que recauda más de dos tercios de los ingresos fiscales palestinos.

Sin embargo, la UNCTAD confirma que por un año más las transferencias han sido irregulares y sometidas a deducciones, y calcula que los ingresos retenidos más las deducciones acumuladas entre enero de 2019 y marzo de 2026 superaron los 3.670 millones de dólares, equivalentes al 83 % de todos los ingresos netos palestinos de 2025.

El informe añade que las transferencias fueron retenidas íntegramente desde mayo de 2025 hasta mediados de 2026.

Entre tanto la deuda pública alcanzó los 4.800 millones de dólares debido a que toda esta situación ha impactado gravemente en los servicios públicos, con atrasos relacionados con la sanidad que ascendieron a 1.100 millones de dólares a finales de 2025, mientras que las escuelas de Cisjordania llegaron a limitar la enseñanza presencial a tres días semanales por falta de recursos.

Para financiar el déficit, el Gobierno palestino elevó su endeudamiento con los bancos nacionales y acumuló atrasos con proveedores y el fondo de pensiones. EFE