
El PP ha respondido este viernes al duro comunicado de Marruecos con otro comunicado. El país vecino quiso referirse a la crisis en España consecuencia de la entrada masiva de migrantes en Ceuta del 30 y 31 de julio, aún sin resolver, mostrando su enfado con quienes le responsabilizan. La nota de Rabat es inequívoca y no hace referencia al Gobierno, sino a la oposición. De hecho, abraza la versión de Pedro Sánchez, la de que “ningún dato, hecho o informe demuestra la implicación”.
Por contra, critica a “partidos históricos” que, “a pesar de su dilatada experiencia en el gobierno, han caído en este atolladero donde la retórica populista e irracional se impone al sentido común”. Alberto Núñez Feijóo o Isabel Díaz Ayuso han señalado a Marruecos, esta última llegando a sostener que si ella fuera la presidenta de la nación, rompería las relaciones.
“El Reino de Marruecos se niega a ser utilizado como peón preelectoral. Tampoco acepta ser el chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticos. La proximidad geográfica es un hecho inmutable. Son los líderes políticos quienes, con valentía y visión, transforman esto en un activo para el futuro. La ceguera estratégica, por el contrario, convertirá este capital en una fuente de desconfianza crónica y tensiones recurrentes”, augura y zanja Rabat.
El comunicado del PP
Pero el PP no da un paso atrás: “Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión”, defiende en el escrito que ha difundido. “La defensa de los intereses generales de la Nación, de la integridad de nuestras fronteras y de la seguridad de los españoles constituye una prioridad irrenunciable. La ejerceremos siempre con firmeza, dentro del Estado de Derecho y con independencia de cualquier circunstancia”, proclama el partido.
Génova pide “el máximo respeto a las instituciones españoles y a la investigación judicial actualmente en curso en nuestra Nación”, ya que “corresponde exclusivamente a la Justicia española, en el ejercicio de su independencia y de nuestra soberanía nacional, determinar los hechos, valorar las pruebas y, en su caso, establecer las responsabilidades que procedan”. Ante esto -añade el PP-, “ningún pronunciamiento, ni interno ni externo, debe interferir, condicionar o deslegitimar este procedimiento”.
“España y Marruecos -continúa el comunicado- comparten una frontera y una responsabilidad común en su gestión. Precisamente por ello, y con más motivo a la luz de los informes oficiales desclasificados por el Gobierno de España, lo ocurrido en Ceuta exige una evaluación rigurosa e inaplazable, una actuación leal y transparente por todas las partes y garantías verificables de que hechos similares no volverán a producirse”.

Por último, el PP, que en unos meses puede alcanzar la Moncloa, anticipa “la voluntad de mantener una relación leal y estable con el Reino de Marruecos, convencidos de que ambos países están llamados a mantenerla en beneficio de sus ciudadanos”. Con un pero: “Esta relación solo puede asentarse sobre principios innegociables de respeto mutuo, lealtad institucional, transparencia, reciprocidad y pleno respeto a la soberanía de ambos Estados”. Por último, un recordatorio: “Ceuta y Melilla son España”.



