
Las vacaciones de verano en septiembre se han convertido en una alternativa cada vez más valorada por los viajeros. Ya sea para evitar las altas temperaturas de julio y agosto o para disfrutar de destinos menos masificados, lo cierto es que cada vez son más quienes optan por retrasar sus días de descanso hasta el final del verano.
Durante este mes, los destinos de playa siguen siendo una opción interesante, pero hay otro tipo de turismo que llama mucho la atención. Se trata de pueblos de interior que están alejados de las grandes aglomeraciones. En este contexto, hay varios pueblos que son grandes opciones.
Uno de ellos es Guadix, en la provincia de Granada, un municipio que destaca por su singular paisaje y por un patrimonio que refleja la historia de esta zona de Andalucía. Tiene 18.881 habitantes y, durante el año pasado, recibió casi 30.000 turistas, cifra récord para la localidad.
Qué ver en Guadix
Uno de los principales atractivos de Guadix es su particular combinación de patrimonio histórico y paisaje. Una de las primeras paradas puede ser la Catedral de la Encarnación, un edificio que reúne elementos de diferentes estilos arquitectónicos, entre ellos el gótico, el renacentista y el barroco.

Esta mezcla de estilos se debe a que su construcción se prolongó durante varios siglos, lo que hizo que el templo incorporase diferentes elementos arquitectónicos. Su aspecto actual combina la sobriedad del gótico con elementos renacentistas y una decoración barroca más ornamentada, especialmente visible en algunas de sus capillas y espacios interiores.
Muy cerca se encuentra la Alcazaba, una fortaleza de origen medieval que se levanta en uno de los puntos más altos de la ciudad. Además de su valor histórico, ofrece una panorámica del municipio y del característico barrio de las cuevas.

Precisamente las casas cueva son uno de los elementos más singulares de Guadix. El barrio reúne más de 2.000 viviendas subterráneas habitadas y cuenta también con espacios como el Centro de Interpretación Cuevas de Guadix, donde es posible conocer cómo era la vida tradicional en este tipo de construcciones.
Las casas cueva se caracterizan por estar excavadas directamente en los cerros de arcilla que rodean Guadix, una forma de construcción que permite aprovechar las propias condiciones del terreno. En su interior, estas viviendas mantienen una temperatura más estable que el exterior, por lo que resultan frescas durante los meses de verano y más cálidas en invierno.
Muchas de ellas conservan además elementos tradicionales, como las paredes encaladas y las chimeneas. Algunas continúan siendo viviendas habituales, mientras que otras se han transformado en alojamientos, museos y espacios visitables que permiten conocer de cerca esta particular forma de vida.

Para completar la visita, también merece la pena acercarse a alguno de sus miradores, como el de La Magdalena, desde donde se puede contemplar parte del conjunto monumental, las cuevas y la Vega de Guadix. Además, es una buena oportunidad para apreciar desde las alturas la particular fisonomía de la localidad y el paisaje que la rodea, especialmente al atardecer.




